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Las Fallas de 2023, en 5 claves

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València vive este miércoles el primero de sus cinco días grandes de las Fallas 2023 y aquí van las cinco claves de estas fiestas
Foto: Toni Cortés
València, 15 mar (OFFICIAL PRESS- EFE).- Las Fallas 2023 nos dejan 5 claves que marcarán  sus cinco días grandes de la semana fallera en València.

LAS FALLAS 2023 EN 5 CLAVES

SIN RESTRICCIONES

Tras la suspensión de 2020 a menos de una semana de sus días grandes, el aplazamiento a septiembre de las de 2021 por la gravedad de las entonces sucesivas olas y las restricciones vigentes en las de 2022, las Fallas de 2023 llegan sin rastro de medidas anticovid.

El mundo fallero y sus satélites -hosteleros, turísticos, de belleza e indumentaria, musicales y de servicios- respiran al fin sin mascarilla y como si fueran las primeras «de verdad» en mucho tiempo. Casi todas las previsiones, además, les parecen favorables y, de hecho, el censo fallero de este año sobrepasa las 103.000 personas, superando las cifras prepandemia.

BUEN TIEMPO

Las Fallas de 2022 fueron las más lluviosas y con menos horas de sol de toda su historia, lo que arruinó bastantes planes previstos, canceló reservas y anuló viajes, dañó y tumbó monumentos, ensombreció celebraciones y, en general, dejó temblando y destemplados a sus protagonistas y actores secundarios.

El pronóstico para este año, en cambio, les llena de alegría y optimismo. Tras una semana de calor veraniego llegan los días grandes con cielo despejado -como mucho alguna llovizna el sábado-, temperaturas suaves, viento sin peligros y, como se suele decir por aquí, el típico «tiempo de Fallas».

MULTITUDES

Las autoridades lo advierten desde hace semanas: estas Fallas serán multitudinarias por ser las primeras «normales» desde antes de la pandemia, por el buen tiempo previsto, por caer sus días grandes en fin de semana y porque el lunes 20 es festivo en Madrid. Se asegura que serán «dos ciudades en una» (y València tiene casi 800.000 habitantes). La ocupación hotelera, casi al 90 % el viernes y el sábado, mejorará las cifras de los últimos cinco años.

El dispositivo de seguridad se ha adaptado ante el pasacalles continuo que habrá durante estos días por las zonas más falleras y turísticas de la ciudad, así como para las enormes concentraciones de gente en, por ejemplo, las mascletaes de la plaza del Ayuntamiento, el recorrido de la Ofrenda y los castillos nocturnos de fuegos artificiales, que este año cambian de ubicación y se dispararán junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

LA INFLACIÓN

Todo está más caro por los efectos de la invasión rusa de Ucrania y eso afecta también a las Fallas. Buñuelos y churros -menú oficioso del turismo fallero- valen más que el año pasado, pero también los petardos, una paella y una habitación de hotel. Las comisiones falleras han tenido menos presupuesto para gastar, aunque han contado con ayudas oficiales para mantenerse a flote tras tres años de pandemia y mucho reajuste contable.

Esta semana, además, se empieza a dar forma a un informe oficial y académico sobre el impacto económico de las Fallas, largamente esperado tanto por el propio mundo fallero como por los satélites de ese universo festivo. Sus conclusiones servirán para medir la repercusión real de una de las fiestas populares más famosas del mundo pero que, desde dentro, se vive en un estado de crisis permanente y de condiciones precarias para muchos artistas falleros.

LOS NINOTS Y SUS FALLAS

Las casi 800 fallas -entre grandes e infantiles- de este año, aparentemente, no reflejan esa crisis. Conjuntos monumentales en las nueve de la sección Especial -la más fotografiada, también por sus presupuestos (de hasta 255.000 euros)-, remates en altura que sortean la gravedad y, como siempre, mucha ironía, sátira, nostalgia, fantasía, erotismo, alegoría, historia y colorido.

Tras la «plantà» de este miércoles quedarán expuestos, hasta la Cremà del domingo, los ninots que reflejan la crítica hacia políticos -en dos meses hay elecciones municipales y autonómicas- y personajes de la farándula y del deporte, pero también las temáticas de los monumentos, desde la salud a los derechos humanos pasando por la naturaleza, el Extremo Oriente, la música o el Oeste americano.

Y como símbolo de este año, el gigantesco corazón de 21 metros de altura hecho de vareta en una falla, la municipal (fuera de concurso), que por primera vez diseña una mujer (Marina Puche) y que se enciende con los latidos sensoriales que provoca el Mediterráneo, un ritmo cardíaco fallero con fecha de caducidad: las once de la noche del día de San José.

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Claudia, Fallera Mayor Infantil de Plaza Segovia, deslumbra con una indumentaria impecable

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Claudia, Fallera Mayor Infantil de la Plaza Segovia, vive un año que quedará para siempre en su memoria. Su elegancia, dulzura y pasión por las Fallas reflejan la ilusión de una niña que ha crecido rodeada de música, pólvora y tradición.

Además, Claudia ya ha demostrado su talento y carisma más allá de la indumentaria. La hemos visto brillar con su grupo de Playbacks, donde lograron alzarse con la victoria en el concurso organizado por la Junta Central Fallera. Criada como fallera de casal de toda la vida, sigue los pasos de su familia: al igual que su hermana Alejandra y sus primas, Claudia ha crecido inmersa en la tradición fallera, participando activamente en cada acto y celebrando cada festividad con la pasión que caracteriza a su familia y a la Plaza Segovia.

La conexión familiar con las Fallas es profunda: su madre, Susana Esteve Puchades, fue Corte de Honor en 2001, y hoy ese legado se refleja en la mirada y en el porte de Claudia.

Cada uno de los trajes que luce ha sido cuidadosamente confeccionado por Marian Indumentaria, combinando artesanía, historia y estética de la indumentaria valenciana. Cada pieza es un homenaje a la tradición y un testimonio del talento de los maestros artesanos que trabajan con seda, damasco, brocados y orfebrería.

Traje oficial en rosa antiguo

El traje oficial de Claudia destaca por la delicadeza del lampas de seda de Compañía Valenciana de la Seda en color rosa antiguo, modelo Santa Lucía. Las manteletas de Artesanía Viana y el cancán de Margarita Vercher aportan estructura y movimiento al conjunto, mientras que los zapatos de Creaciones Aurora y el aderezo de Máximo Betro completan la elegancia. Las peinetas de Flor de Aigua de Castillo Cinceladores añaden un toque de sofisticación discreta. Todo el conjunto transmite armonía y serenidad, reflejando la sensibilidad y la dulzura de Claudia.

Segundo traje en blanco

El segundo traje, modelo Alicia con fondo blanco de Mar de Seda, es un homenaje a la pureza y luminosidad infantil. Cada detalle, desde la textura de la seda hasta el acabado de los bordados, ha sido pensado para realzar la frescura y la inocencia de Claudia, al tiempo que mantiene la esencia clásica de la indumentaria valenciana. Este traje combina simplicidad y elegancia, convirtiéndose en una pieza que brilla por su delicadeza y equilibrio.

Brocatel familiar

El tercer traje es un testimonio de historia familiar y de emoción contenida. La falda es un brocatel de herencia familiar, que perteneció a su tía y fue lucida como Fallera Mayor en 1992, mientras que el corpiño es un damasco negro de Compañía Valenciana de la Seda. Las manteletas de Artesanía Viana, los zapatos de Creaciones Aurora, el aderezo de Alpama Joyeros y las peinetas de Castillo Cinceladores completan el conjunto. El cancán de Margarita Vercher aporta la amplitud necesaria para la movilidad de la niña durante los actos. Este traje no solo destaca por su belleza, sino por la emoción que encierra: es un vínculo tangible con la historia familiar y con la memoria de quienes hicieron brillar la tradición antes que ella.

Damasco ciruela

El cuarto traje, en damasco color ciruela de Compañía Valenciana de la Seda, combina fuerza y sofisticación. Las manteletas de Artesanía Viana, los zapatos de Creaciones Aurora y el aderezo de Máximo Betro mantienen la coherencia con el estilo clásico, mientras que las peinetas en tono cuero de Castillo Cinceladores aportan un toque de carácter. Este traje refleja presencia y madurez, ofreciendo un contraste elegante con la suavidad de los tonos anteriores, y demuestra la versatilidad y riqueza de la indumentaria valenciana.

Cada traje de Claudia no solo es una obra de artesanía, sino una expresión de historia, familia y sentimiento. Cada seda, cada brocado y cada aderezo transmiten la tradición de las Fallas y la pasión de quienes trabajan para mantenerla viva. Este año, Plaza Segovia no solo celebra a una Fallera Mayor Infantil radiante, sino también una historia de legado, ilusión y amor por la fiesta que une generaciones.

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