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Fallece María José Solaz, la valenciana a la que telefoneó el papa Francisco conmovido por su fe ante la enfermedad tras leer una carta suya

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María José Solaz Viana, una mujer valenciana a la que llamó por teléfono el papa Francisco conmovido por su fe ante la enfermedad degenerativa que padecía desde niña, ha fallecido a los 46 años de edad en su localidad natal, Caudete de las Fuentes (Valencia).

El Pontífice le telefoneó por sorpresa hace dos años tras conocer su testimonio a través de una carta de la propia María José que le hizo llegar al Vaticano el antiguo párroco de Caudete de las Fuentes, Ricardo Fogués, según cuenta en su número de este domingo el periódico diocesano PARAULA.

El párroco había invitado a María José a escribirle una carta al Papa para que él se la hiciera llegar en una audiencia a la que tenía previsto acudir. Ella se la dictó, ya que no podía escribir, y él acudió a la audiencia con el Papa el 21 de septiembre de 2018, junto al arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, así como miembros del Consejo Episcopal y del Convictorio Sacerdotal, al que el presbítero pertenecía.

Tras la audiencia celebrada en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, cuando el párroco saludó al Pontífice, le habló de María José y le enseñó una foto que él le había hecho para la ocasión. El Papa la bendijo y le pidió que transmitiera la bendición a ella y a su familia. Después, el sacerdote entregó la carta de María José a monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia.

A los pocos días de ese encuentro, el Papa Francisco llamó a casa de María José, estuvo hablando varios minutos con su madre, María Luisa, y solicitó hablar con ella pero su madre le explicó que no era posible porque ya casi no podía hablar y apenas se le entendería. El Pontífice, a su vez, le contó a María Luisa que había leído la carta de su hija, que le había conmovido y resultado “muy linda”; y que su testimonio le había hecho “mucho bien”.

En el momento de la llamada del Papa, la enfermedad de María José ya se encontraba en un estado muy avanzado. La había sido diagnosticada con 8 años de edad, como una ataxia de Friedreich, una enfermedad degenerativa que fue mermando su sistema nervioso y la musculatura de todo su cuerpo.

En una entrevista que concedió al semanario diocesano PARAULA hace diez años ella misma contó que el último día que pudo andar por ella misma fue el que recibió el sacramento de la Confirmación, con 15 años de edad.

Después de ese día, hubo de emplear silla de ruedas y con el paso de los años, otra de tipo eléctrico, que solo pudo manejar autónomamente durante algún tiempo. Con 25 años de edad, su grado de discapacidad motriz era ya del cien por cien y en los últimos años el avance de la enfermedad hizo que apenas pudiera ya ver, oír y hablar. El pasado 16 de noviembre fallecía en Caudete de las Fuentes.

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El Vía Crucis que escribió: “Ahora quiero hacer este camino contigo”

María José dejó una obra escrita suya que ha ido paulatinamente extendiéndose también en distintas localidades valencianas. Se trata de un vía crucis realizado por ella misma hace una década a sugerencia del sacerdote Salvador Romero y que se ha leído en varias parroquias valencianas durante el Viernes Santo así como en el santuario francés de Lourdes.

En el inicio del texto del Vía Crucis, María José señalaba: ”Qué gratitud poder acompañarte en tu Vía crucis, cogidos de tu mano, en tu Pasión, en tus momentos difíciles, en los más duros y desgarradores que un corazón puede soportar. Cuánta humillación, soledad, miedo, vacío; es lo peor a lo que todos nos podemos enfrentar. Como Tú siempre has estado conmigo, me has acompañado en mi vida, no me has fallado y tu mano no me ha soltado jamás, ahora yo quiero hacer este camino contigo”.

Su párroco, sorprendido por la fuerza de su fe

Durante los últimos meses de su vida, el actual párroco de Caudete de las Fuentes,Celestino Aló, estuvo presente y pudo observar también la fuerza de la fe de María José.

Al acudir a su casa para llevarle el viático, su feligresa estaba ya parcialmente sedada pero por un instante, al recibir la comunión, recobró la energía. El sacerdote se la administró con un fragmento pequeño en una cucharilla con agua y se sorprendió al ver la reacción de María José. “Abrió de repente la boca con una fuerza increíble, como si no pasara nada”, ha explicado.

El presbítero le había administrado también los sacramentos de la Unción de Enfermos y del Perdón. Pese a que no podía hablar, pudo confesarle mediante los gestos con que ella iba contestando a sus palabras. “María José ha vivido el final de su vida con una fe, entereza y paz enormes”, ha asegurado.

La cercanía de los arzobispos

María José ha contado, además, con la cercanía de los arzobispos de Valencia durante todos estos años. El cardenal Antonio Cañizares, la ha visitado en su casa cada vez que ha estado en Caudete de las Fuentes. El día de su fallecimiento, además, le dedicó unas palabras durante la oración del Ángelus dirigida por él mismo en el Palacio Arzobispal.

Por otra parte, su antecesor, el cardenal Carlos Osoro, conocedor también del ejemplo de fe de María José, la recibió en el propio Palacio hace ya ocho años.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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