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Trucos para guardar los rellenos nórdicos de un año para otro
Publicado
hace 2 añosen
Por fin parece que va a llegar el buen tiempo y podremos guardar hasta el año que viene los rellenos nórdicos. Pero es importante hacerlo correctamente para evitar que el relleno se dañe y que deje de proporcionar ese agradable calor que nos da cada noche, especialmente cuando más frío hace.
Por eso, vamos a dar algunos consejos para guardar los rellenos nórdicos de un año para otro y que estos mantengan todas sus cualidades y estén perfectos para ser utilizados durante el próximo año y muchos años más.
El relleno nórdico no debe de lavarse con frecuencia ya que es fácil que se estropee, pero sí debe de lavarse siempre al acabar la temporada, antes de guardarlo. De no hacerse así es fácil que las posibles manchas de sudor que tenga acaben volviéndose amarillas y que, al llegar de nuevo el invierno, nos encontremos con un nórdico lleno de manchas y con muy mal olor que será complicado dejar limpio y fresco de nuevo.
Lo más recomendable a la hora de lavar un nórdico es acudir a una lavandería. Los precios no son caros y sabremos que le están dando a nuestro relleno un tratamiento profesional y adecuado que no solo lo dejará limpio, sino también desinfectado.
Si por la causa que sea no se quiere llevar el nórdico a una lavandería deben de tenerse en cuenta las instrucciones del fabricante, impresas en la etiqueta, para su limpieza. Los nórdicos sintéticos no suelen tener problema en ir a la lavadora e incluso en muchos casos a la secadora, pero los de plumas deben de tener más cuidados para evitar su deterioro.
Las bolsas de vacío nos son presentadas como una de las mejores alternativas para guardar los rellenos nórdicos ya que consiguen que abulten muy poco. Pero no son la mejor idea.
En el caso de los rellenos de plumas las bolsas de vacío pueden hacer que las plumas se rompan al comprimir el relleno. Cuando esto ocurre, la capacidad de dar calor del edredón se ve seriamente comprometida y reducida, por lo que pierde calidad.
Además, las bolsas de vacío son de plástico y esto hace que pueda producirse humedad por condensación. Por este motivo no son las más indicadas ni para los edredones de pluma ni tampoco para los edredones sintéticos.
Solo en el caso de los edredones sintéticos y de que no haya realmente otra alternativa para guardar el relleno, se pueden usar este tipo de bolsas de vacío. Para ayudar a evitar humedades se puede envolver el relleno en papel de seda antes de introducirlo en la bolsa.
Es muy importante proteger el relleno del nórdico de la humedad. Para esto es fundamental guardarlo en una bolsa de tela que sea perfectamente transpirable. Evita las bolsas de plástico y si has llevado el nórdico a la tintorería y te lo han dado envuelto en este material, quítalo antes de guardarlo.
Si no dispones de bolsas de tela puedes comprarlas muy económicas en cualquier bazar pero, en su defecto, puedes poner papel de seda en la base del estante o del cajón en el que vayas a colocar el relleno. Este absorberá la humedad y protegerá el tejido y el relleno.
Evita dejarlo en lugares que estén húmedos o que tengan tendencia a enmohecerse. Si el armario es húmedo procura abrirlo con frecuencia para que ventile y coloca un deshumidificador para que pueda eliminar el exceso de humedad. Si es necesario, a lo largo del verano puedes sacar el nórdico un par de veces para airearlo y evitar que coja malos olores.
Es importante elegir bien el lugar en el que se va a guardar el nórdico ya que es fundamental que no esté estrujado o aplastado por otras cosas. Lo más recomendable es que no se le ponga nada encima y que tampoco se introduzca a la fuerza en un hueco demasiado pequeño, sino que debe de poder mantener su forma natural.
El mejor lugar para guardar el nórdico es en un armario, en un estante de la parte superior o de la parte inferior. Pero si esto no es posible puede guardarse en el interior del canapé de la cama.
Si no se dispone de canapé puede guardarse debajo de la cama, pero en lugar de escoger un contenedor de plástico, que puede hacer que el nórdico coja humedad por condensación, elige un contenedor de tela con ruedas, que ya puedes encontrar en algunas tiendas.
Incluso es posible encontrar cajones que encajan perfectamente con la altura de las camas convencionales y que quedan estéticamente muy bien, siendo una de las mejores opciones para guardar el nórdico hasta la siguiente temporada.
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Publicado
hace 3 díasen
27 noviembre, 2025
Cada cuarto jueves de noviembre, Estados Unidos celebra Acción de Gracias (Thanksgiving), una de las festividades más importantes y emocionantes del país. Considerada por muchos más relevante que la propia Navidad, esta cita reúne a millones de personas en torno a un mismo propósito: agradecer, compartir y reencontrarse con la familia. Tanto es así, que es la semana con más desplazamientos del año en todo el territorio estadounidense.
Aunque hoy la imagen de esta jornada se asocia al pavo asado, las largas sobremesas, el fútbol americano y el desfile de Macy’s, Acción de Gracias tiene una historia fascinante que se remonta al siglo XVII, además de múltiples tradiciones modernas que no todo el mundo conoce.
A continuación, repasamos sus orígenes, el porqué del menú y cinco curiosidades sorprendentes sobre esta centenaria celebración.
El origen más extendido sitúa la primera celebración de Acción de Gracias en 1621, cuando los colonos ingleses de Plymouth (Massachusetts) y los nativos Wampanoag festejaron la primera cosecha exitosa tras un invierno devastador. Aquella reunión, que duró tres días, incluyó pavo, calabaza y frutas secas, aunque también había maíz, venado y marisco.
Sin embargo, existen otros precedentes:
El primer servicio de Acción de Gracias europeo documentado en Norteamérica se celebró en 1578 en Terranova.
Es muy probable que los españoles realizaran ceremonias de agradecimiento incluso antes en Florida.
Mucho antes de la llegada europea, los pueblos indígenas celebraban rituales para asegurar buenas cosechas, como la Danza del Maíz Verde de los cherokee.
A lo largo de los siglos, las celebraciones locales fueron dando paso a una festividad nacional. Tras una propuesta de 1789 para dar gracias por la Constitución, George Washington estableció una primera fecha. Más tarde, la incansable editora Sarah Josepha Hale promovió durante décadas la unificación del festivo, hasta que en 1863 Abraham Lincoln declaró Acción de Gracias como celebración nacional el último jueves de noviembre.
El Congreso fijó definitivamente la fecha en 1941, tal y como se celebra hoy.
El pavo no se convirtió en protagonista por tradición simbólica, sino por practicidad. Para los primeros colonos, el pavo salvaje:
era abundante en la región,
tenía un gran tamaño, ideal para alimentar a grupos numerosos,
no aportaba otros recursos como huevos o leche, por lo que sacrificarlo no afectaba a la economía doméstica.
Con el tiempo, la preparación del pavo se convirtió en un símbolo de abundancia y unión familiar, hasta convertirse en el plato más icónico del día.
Además, cada año el presidente de Estados Unidos indulta un pavo en una ceremonia televisada. Aunque la tradición se formalizó en 1989, surgió de forma espontánea cuando George H. W. Bush, ante el nerviosismo del ave, bromeó con que no terminaría en la mesa de nadie. Desde entonces, los pavos indultados viven en granjas y parques agrícolas convertidos en auténticas “celebridades”.
En 1621, colonos y nativos celebraron durante tres días un banquete de agradecimiento. Aunque se suele relacionar esta fecha con el pavo, el menú incluía venado, pescado, marisco, maíz, calabaza y frutas secas, más cercano a un festín de supervivencia que al típico menú actual.
Mucho antes del banquete familiar, Acción de Gracias era una jornada de reflexión religiosa entre los colonos ingleses. Se trataba de un día para ayunar, rezar y agradecer cosechas o pedir protección. Con el tiempo, el ayuno se convirtió en abundancia y la fiesta tomó un carácter más comunitario y festivo.
Aunque hoy es inmovible, en 1939 y 1940 Franklin D. Roosevelt adelantó la celebración al tercer jueves de noviembre. ¿El motivo? Dar más días de compras a los comerciantes en plena Gran Depresión. La polémica fue tal que en 1941 se fijó definitivamente la fecha actual.
Desde 1970, algunas comunidades indígenas celebran, en paralelo, el National Day of Mourning (Día Nacional de Luto). En vez de dar gracias, denuncian que la llegada de los colonos supuso violencia, epidemias, desplazamientos y pérdida de tierras para los pueblos nativos.
Thanksgiving no sería lo mismo sin:
El desfile de Macy’s, que desde 1924 llena Nueva York de carrozas, globos gigantes y bandas musicales, marcando el inicio de la Navidad.
El fútbol americano, tradición desde 1934, con los Detroit Lions y los Dallas Cowboys como protagonistas.
Las “turkey trots”, carreras populares que se celebran por la mañana en cientos de ciudades para “ganarse la cena”. La más antigua data de 1896 en Buffalo.
Acción de Gracias es mucho más que una gran comida: es una reunión nacional que mezcla historia, familia, memoria y agradecimiento. Cuatro siglos después de aquel primer banquete, sigue siendo una de las celebraciones más queridas y arraigadas de Estados Unidos.
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