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Hallan muertos al médico desaparecido y a otro hombre en un piso de Madrid

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La Policía Nacional ha hallado muerto sin signos de violencia a Pablo Escribano, el médico residente (MIR) del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares desaparecido este martes junto a otro hombre también fallecido, según han confirmado fuentes policiales.

Los agentes han encontrado sobre las 15.15 horas del viernes en un piso de Alcalá de Henares a dos jóvenes, uno de ellos con sus mismas características físicas. Ahora, están a la espera de la prueba necrológica para confirmar sus identidades, ya que no llevaban documentación. Asimismo, aunque en una primera inspección ocular de los cuerpos y del escenario no han encontrado pruebas de homicidio, les realizarán la correspondiente autopsia para descartarlo.

Pablo Escribano Taioli, de 29 años, llegó a Madrid el martes después de un viaje vacacional con compañeros y dejó las maletas en su piso de Avenida de América, lugar donde se le pierde la pista. Sus familiares interpusieron ayer una denuncia ante el cuartel de la Guardia Civil de las Rozas y pidieron que se geolocalizar el teléfono para dar con su paradero.

El fallecido trabajaba como endocrino en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, donde estaba cerca de terminar su residencia como médico, y tenía un perfil impecable.
A las 3:30 de la mañana las cámaras de seguridad grabaron su coche saliendo del lugar donde vivía.  Según sus familiares, una hora después telefoneó a un amigo en Zaragoza para contarle que había quedado con alguien. Ahí se perdió su pista, aunque su móvil continuó operativo. El último mensaje de WhatsApp lo envió a las 5.45 de la madrugada, y hasta este jueves seguía en línea. Además, alguien escuchó los mensajes que la familia dejó en el contestador automático.
Una mujer ha declarado haber visto a Pablo en una calle de Alcalá discutiendo con otro hombre.
A la espera de la autopsia, la Policía investiga lo sucedido buscando esclarecer las causas.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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