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Juan Roig: «El empresario tiene que ser honrado y sentir orgullo de serlo»

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Juan Roig: "El empresario tiene que ser honrado y sentir orgullo de serlo"
El rey Felipe VI conversa con el empresario Juan Roig (i) a su llegada a la clausura de la asamblea general de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE). EFE/ Biel Aliño

València, 22 feb (EFE).- El empresario Juan Roig ha asegurado este martes que un país que quiera progresar depende del número de empresarios que tenga y cuanto más grandes, mejor, aunque todos generan riqueza, y ha reivindicado el orgullo de ser empresario, que es «una cosa muy bonita».

El presidente de Mercadona ha sido uno de los participantes en la mesa redonda celebrada durante la clausura de la asamblea general de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), junto a Antonio Arias (Vectalia), Federico Michavila (Grupo Torrecid) y Agnès Noguera (Libertas 7), en la Alquería del Basket en València.Esa mesa redonda ha tenido lugar entre los discursos del presidente de AVE, el naviero Vicente Boluda, y del rey Felipe VI, presente junto a otras autoridades autonómicas, locales y empresariales en el acto central de celebración del cuadragésimo aniversario de AVE.

Roig ha manifestado su satisfacción por el hecho de que AVE haya unido a los empresarios de Castellón, Valencia y Alicante en una misma asociación, y ello ha creado vínculos de vertebración en la Comunitat Valenciana. «Somos todos una piña», ha dicho en referencia a los 165 socios de AVE.

El empresario tiene que ser honrado

El empresario, ha afirmado, tiene que ser honrado, pagar impuestos, pagar a los trabajadores y a los proveedores, y sentir orgullo de serlo, como ocurre en los países anglosajones, una alusión que han repetido en varias ocasiones el resto de participantes en la mesa.

Para Antonio Arias, no debe dar vergüenza decir que los empresarios tienen la obligación de ganar dinero, pues la mayoría reinvierte las ganancias en la empresa para ser más grandes y generar riqueza, en tanto que Michavila ha puesto el acento en el pequeño tamaño de las empresas españolas para decir que España será más fuerte «si tiene empresas más grandes y más internacionales».

A veces, ha indicado Michavila, se demoniza a los empresarios y se les utiliza como moneda de cambio en las elecciones, pero los partidos deberían entender que el país necesita «empresas, y empresas grandes».

Según Agnès Noguera, la formación es la piedra angular para ampliar las vocaciones empresariales, y también el entorno familiar, donde se deben alentar y no coartar por miedo al riesgo.

Sobre la aportación que pueden realizar los empresarios a la política, Michavila ha asegurado que la perspectiva que ofrece la sociedad puede complementar las políticas, y en este sentido Noguera ha destacado la labor de AVE en vislumbrar problemas estructurales que han dado como resultado su apoyo a infraestructuras necesarias, y en fomentar el emprendimiento, la innovación y las nuevas tecnologías a través de la Fundación LAB.

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Valencia

Las Fallas, el corazón social que proyecta València al mundo

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Fallas marca Valencia
Foto: TONI CORTÉS

Las Fallas no solo son una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también un potente motor de identidad, cohesión social y dinamismo económico. Así lo sostienen dos expertos de la Universidad Europea de Valencia, que destacan el papel de la celebración en la consolidación de la marca València y en la activación de comportamientos cooperativos dentro de la comunidad.

La fiesta fallera, subrayan, representa uno de los fenómenos culturales y sociales más relevantes del territorio valenciano, tanto por su impacto identitario como por su influencia en las decisiones económicas colectivas.

Las Fallas como símbolo diferencial de la marca València

Daniel Delmás, docente del Grado en Turismo, analiza cómo ha evolucionado la proyección exterior de València en las últimas décadas. Recuerda la polémica escena de la película Misión Imposible 2 (2000), donde se mezclaban Fallas y Semana Santa en Sevilla, como ejemplo de la confusión cultural que existía entonces.

“Si aquella escena se rodara hoy, el resultado sería muy distinto”, apunta. Según el experto, el cambio responde a un trabajo sostenido en la construcción de la marca ciudad, en el que entidades como Visit València han situado la cultura propia como eje central de identidad.

En este contexto, elementos como las Fallas o la paella funcionan como “símbolos intangibles” que permiten que València deje de percibirse como una ciudad mediterránea más y se consolide como un destino reconocible y diferenciado.

El peso social también es clave: más de 200.000 personas integradas en cerca de 800 comisiones falleras en toda la Comunitat Valenciana convierten a la fiesta en el principal tejido asociativo del territorio.

Identidad fallera y cooperación social

Desde la óptica de la economía del comportamiento, Enrique Fatás, catedrático y director del Economic Behavioural Institute, explica que las Fallas activan mecanismos de identidad social y normas compartidas que favorecen la cooperación.

“La identidad fallera y valenciana no se traduce en exclusión, sino que convive con identidades más amplias, como la mediterránea o la europea”, señala.

A diferencia de otros contextos donde la diversidad puede dificultar la colaboración entre grupos, en València ocurre lo contrario. Según Fatás, la diversidad genera expectativas más optimistas y comportamientos más generosos, reforzando la cohesión social.

Impacto económico: consumo como inversión comunitaria

Los expertos destacan que durante las Fallas las decisiones económicas no se perciben únicamente como gasto, sino como inversión en la comunidad. La presión de las normas sociales y la gratificación inmediata asociada a la fiesta impulsan el consumo como forma de reforzar la pertenencia al grupo.

En este sentido, participar en actos como la mascletà, colaborar con la comisión o asistir a eventos falleros deja de ser una decisión estrictamente individual para convertirse en una norma social compartida.

Las conclusiones apuntan a que las Fallas sostienen una parte esencial de la marca València y funcionan como un sistema donde identidad, normas sociales y decisiones económicas se alinean para fortalecer la convivencia y el dinamismo económico.

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