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GALERÍA | La «Capilla Sixtina valenciana»

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Parroquias y templos valencianos organizan conciertos para celebrar la Navidad
Frescos restaurados de la iglesia valenciana de San Nicolás. El restaurador jefe de la Capilla Sixtina (Vaticano) los bautizó como dignos homólogos de la obra maestra vaticana de Miguel Ángel. EFE/Manuel Bruque/Archivo . EFE/Manuel Bruque

València, 3 nov (OFFICIAL PRESS/EFE).- San Nicolás de València, la iglesia conocida como «la Capilla Sixtina valenciana», entró a formar parte del grupo del Consejo Internacional de Museos (ICOM) como miembro institucional al considerar esta organización cultural que cumple con los requisitos que se ajustan a la definición de museo.

La Capilla Sixtina valenciana

El espacio que ocupa la iglesia parroquial de San Nicolás se considera sagrado prácticamente desde la fundación romana de la ciudad. Al parecer en esta zona ya se dedicó un templo a divinidades paganas y fue lugar de enterramiento fuera de los muros de la ciudad, según la costumbre romana.

Los documentos históricos afirman que la primera edificación se hizo en tiempos del rey Jaime I, que hizo donación del lugar a los dominicos que le acompañaban. Años más tarde los dominicos fundaron el Convento de Santo Domingo (actual edificio de Capitanía General) y el templo quedó directamente vinculado a la diócesis de Valencia y al clero secular. Fue erigida como parroquia hacia 1242 y se engloba en las primeras doce parroquias cristianas de la ciudad de Valencia después de la restauración de la Diócesis en el año 1238.

 

Un grupo de personas observa los frescos de la iglesia valenciana de San Nicolás. El restaurador jefe de la Capilla Sixtina (Vaticano) los bautizó como dignos homólogos de la obra maestra vaticana de Miguel Ángel. EFEManuel BruqueArchivo

San Nicolás

Son los dominicos quienes dedican esta nueva Parroquia a San Nicolás Obispo, patrón de la Orden, pues su fundador, Santo Domingo de Guzmán, escribía por aquel entonces las Constituciones de la Orden de Predicadores en el Convento de San Nicolás de Bolonia.

Más tarde, se dedicó un altar a San Pedro Mártir en esta Parroquia. En él se produjo un milagro que salvó la vida a un recién nacido, por lo que la devoción en Valencia por este santo creció hasta que San Pedro Mártir acabó siendo cotitular de la Parroquia. Y aunque la iglesia mantiene, y como tales figuran en su Altar Mayor, la titularidad de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, la iglesia es popularmente conocida como San Nicolás.

Edificio gótico

Más tarde, en pleno Siglo de Oro San Nicolás estará vinculado a personajes relevantes de esta centuria como son el escritor Jaume Roig, administrador de la parroquia; y Alfonso de Borja, futuro Papa Calixto III. Es el siglo en que San Nicolás se transforma plenamente en un edificio gótico y es ampliado hacia los pies.

La iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir es probablemente el mejor ejemplo de convivencia de un templo de estructura gótica del siglo XV con decoración barroca del siglo XVII que encontramos en la ciudad de Valencia.

Siglos más tarde vivirá la gran transformación barroca que tiene como resultado la adaptación arquitectónica del edificio y su redecoración con las excelentes pinturas al fresco que la decoran y que podemos apreciar actualmente en todo su esplendor.

 

Frescos restaurados de la iglesia valenciana de San Nicolás. El restaurador jefe de la Capilla Sixtina (Vaticano) los bautizó como dignos homólogos de la obra maestra vaticana de Miguel Ángel. EFE/Manuel Bruque/Archivo . EFE/Manuel Bruque

 

Frescos restaurados de la iglesia valenciana de San Nicolás. El restaurador jefe de la Capilla Sixtina (Vaticano) los bautizó como dignos homólogos de la obra maestra vaticana de Miguel Ángel. EFE/Manuel Bruque/Archivo
. EFE/Manuel Bruque

La Fundación Hortensia Herrero la convierte en la ‘capilla sixtina valenciana’

En el siglo XIX el entorno de la parroquia cambia sustancialmente, ya que se abre la plaza de San Nicolás dentro de la Reforma Interior llevada a cabo por el Ayuntamiento de Valencia. De esta época destaca la fachada sur neogótica que se abre a la plaza.

Durante la Guerra Civil de 1936-1939, San Nicolás sufrirá graves desperfectos: las capillas fueron destruidas y el templo saqueado y convertido en almacén. Tras este triste episodio, la Parroquia fue declarada en 1981 Monumento Histórico Artístico Nacional.

Y en el siglo XXI comienza la restauración arquitectónica y pictórica de la Parroquia bajo el mecenazgo de la Fundación Hortensia Herrero cuyo magnífico resultado nos permite contemplar la Parroquia en todo su esplendor.

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Cultura

El palacio en el que nacieron las Fallas

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palacio en el que nacieron las Fallas
Foto: Hugo Román

El palacio en el que nacieron las Fallas es uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos y guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

Palacio en el que nacieron las fallas:

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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