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La evolución del virus del mono, «incierta en España» al alcanzar 5.162 casos
Publicado
hace 4 añosen

Madrid, 9 ago (EFE).- La evolución de la viruela del mono es aún «incierta en España», donde se acaban de registrar 220 casos más desde el pasado viernes, con lo que son ya 5.162, y mientras la probabilidad de transmisión es «alta» en eventos en los que las relaciones sexuales son frecuentes, es baja para la población general.
El último balance de Sanidad mantiene la misma cifra para Madrid (1.817) que tenía el pasado viernes; le siguen, ya con datos actualizados, Cataluña (1.636) y, mucho más alejada, Andalucía (632), Comunitat Valenciana (311); País Vasco (152); Baleares (134) y Canarias (126).
Evolución que «estará influida por el éxito con el que las recomendaciones lleguen a la población en riesgo y la disponibilidad de la vacuna, que, en estos momentos, tanto en España como a nivel mundial, es escasa, debido a las dificultades de su fabricación», subraya el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) en su primera actualización de la evaluación rápida del informe «Casos autóctonos de viruela del mono».
Y añade: «Las estrategias de comunicación de riesgo y participación de la comunidad son fundamentales para difundir información a la población en general y a las personas en riesgo, incluidos los organizadores de eventos de reuniones masivas de verano».
5.162 CASOS, SIN CONTAR MADRID
El Ministerio de Sanidad acaba de comunicar un total de 5.162 casos, lo que mantiene a nuestro país como el más afectado en Europa y el segundo del mundo, solo superado por Estados Unidos, donde se rozan los 9.000.
No obstante, el último balance de Sanidad mantiene la misma cifra para Madrid (1.817) que tenía el pasado viernes; le siguen, ya con datos actualizados, Cataluña (1.636) y, mucho más alejada, Andalucía (632), Comunidad Valenciana (311); País Vasco (152); Baleares (134) y Canarias (126).
Por detrás están Galicia (78); Aragón (50); Asturias (49); Castilla y León (48); Castilla-La Mancha (40); Murcia (31); Extremadura (21); Cantabria (19); Navarra (13) y La Rioja, con 4.
CONTAGIOS ESPORÁDICOS EN MUJERES, ANCIANOS Y NIÑOS
Con los datos disponibles, el CCAES señala que los casos se siguen identificando fundamentalmente en la población hombres que tienen sexo con hombres (HSH) en el contexto de las relaciones sexuales o en otras situaciones de contacto físico continuado y prolongado de índole no sexual.
Aunque también se han identificado algunos «casos esporádicos» en mujeres, menores o ancianos que han sido contactos estrechos de casos confirmados y, «en las últimas semanas», han aparecido infecciones «en mujeres en el contexto de relaciones sexuales, aunque este número aún sigue siendo muy bajo respecto al global».
En España, prosigue, «un elevado porcentaje de la población, sobre todo menores de 40 años, es actualmente susceptible a la infección», ya que la vacunación obligatoria frente a la viruela, además de irregular y con coberturas descendentes desde 1972, cesó de manera oficial en 1980.
RIESGO ALTO EN HSH, PERO BAJO EN POBLACIÓN GENERAL
Teniendo en cuenta todo ello, la probabilidad de transmisión en el ámbito en el que están detectando la mayoría de los casos «es alta».
Esto es, en contextos como «fiestas, encuentros privados o eventos organizados en los que las relaciones sexuales son frecuentes, hay varias personas involucradas, con parejas desconocidas y en entornos donde no se puede apreciar bien la existencia de lesiones o donde la percepción del riesgo puede estar alterada y pueden suponer eventos multiplicadores de la transmisión».
Dado el mecanismo de transmisión de la enfermedad y el ámbito donde se están detectando los casos, «la probabilidad de transmisión se considera baja para la población general en el momento actual».
La mayoría de los casos detectados en España y el resto de países no endémicos, recuerda, son leves, con una proporción baja de ingreso hospitalario y de letalidad; los niños pequeños, las mujeres embarazadas y sus recién nacidos y personas inmunocomprometidas son los más expuestos a la gravedad de la enfermedad, lo que se puede traducir en un mayor impacto a nivel individual.
«Sin embargo -advierte-, si la transmisión sostenida que se observa actualmente no es controlada de manera óptima hay un riesgo de que ésta se desplace a otros grupos poblacionales y de la aparición de casos graves en poblaciones vulnerables».
Con todo ello, los expertos de las alertas sanitarias del Ministerio de Sanidad llegan a la conclusión de que el riesgo en HSH con relaciones en contextos sexuales de alto riesgo es «alto». «Este riesgo, sin embargo, en la población general se considera bajo», añaden.
RASTREAR LOS CONTACTOS, LA BARRERA DE LA DETECCIÓN PRECOZ
Para atajar el brote resulta fundamental la detección precoz; sin embargo, «uno de los principales retos encontrados en la respuesta a esta alerta es identificar y hacer seguimiento de los contactos».
Y ello porque «en muchas ocasiones, los casos no están dispuestos a proporcionar las identidades de sus contactos o bien pueden no ser capaces de hacerlo porque las exposiciones al riesgo se han producido de forma anónima con personas previamente desconocidas»; otra veces, «también resulta difícil conocer durante la entrevista epidemiológica la fecha exacta en la que tuvo lugar el contacto y se produjo la transmisión».
Otra medida que puede ayudar a disminuir el impacto es la vacunación, pero éste es otro de los retos: «es necesario tener una mayor disponibilidad de vacunas que facilite la implementación de la estrategia de vacunación establecida, tanto pre como posexposición». De momento, España dispone de 5.300 vacunas, y sigue esperando la llegada de 7.000 más.
SIN EVIDENCIAS DE TRANSMISIÓN POR SEMEN O EN ANIMALES
Hasta hoy no se han documentado casos de transmisión a través de sustancias de origen humano: además de los estudios realizados en animales, los estudios de los casos humanos recientes muestran la presencia del patógeno en los tejidos y fluidos corporales y se ha detectado en el semen de pacientes con infección confirmada, «pero los datos disponibles son insuficientes para formar conclusiones».
Tampoco se sabe mucho sobre la susceptibilidad de las especies animales endémicas. «Los roedores, y en particular las especies de la familia Sciuridae (ardillas), podrían ser huéspedes adecuados y la transmisión de humanos a animales (mascotas) es teóricamente posible», si bien, y por ahora, «no hay evidencia documentada de animales domésticos, como gatos y perros, o ganado afectado».
Ante este escenario, el CCAES lanza una serie de recomendaciones, como difundir información sobre la enfermedad, los diferentes mecanismos de transmisión y las pautas a seguir para minimizar los comportamientos de riesgo.
También comunicar información «evidente y contrastada a toda la población y reforzarla en todos aquellos círculos frecuentados por las poblaciones con comportamientos de riesgo, evitando cualquier estigmatización del colectivo LGTBI+».
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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales
Publicado
hace 4 horasen
15 febrero, 2026
Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.
El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.
Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano
Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.
Las extensiones se clasificaron según su composición y características:
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Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).
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Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.
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Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.
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Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.
En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.
Más de 900 compuestos detectados en las muestras
Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.
Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.
Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales
El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:
-
Retardantes de llama.
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Ftalatos.
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Pesticidas.
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Estireno.
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Tetracloroetano.
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Compuestos organoestánnicos.
Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.
Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.
También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.
Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado
El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.
Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.
Por qué pueden suponer un riesgo para la salud
Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.
El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.
Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.
Un mercado en crecimiento con escasa regulación
El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.
Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.
La necesidad de más transparencia en los productos capilares
El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.
Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.
Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.
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