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Fallas

La falla municipal luce mascarilla y se reivindica como símbolo del espíritu fallero

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VALÈNCIA, 11 Mar. (EUROPA PRESS) –

Escif –el artista urbano que este año ha sido uno de los responsables de la Falla Municipal de València, que representa a una mujer de gran tamaño meditando– propone mantener en la Plaza del Ayuntamiento de la ciudad» y hasta que se reanuden las Fallas la figura, a la que se le ha colocado una mascarilla que evoca la situación de crisis sanitaria por el Covid-19. De esta forma, se convertiría en «símbolo de paciencia, calma y esperanza tan necesario en estos días».

En un comunicado emitido por BrilloySabor, el estudio de Escif
–autor del monumento ‘Açò també passarà’ junto a los artistas falleros Manolo Martín y José Ramón Espuig– se pone de manifiesto que la situación ante el coronavirus, que ha obligado a aplazar las fiestas josefinas sine die, es «una crisis mundial muy difícil de combatir».

«No existe vacuna contra la enfermedad y las infraestructuras sanitarias se quedan pequeñas ante la velocidad de propagación. Se esta demostrando que las únicas armas que tenemos para combatir esta crisis son la paciencia, la calma y la esperanza. Tenemos que conseguir decelerar el movimiento de la sociedad el tiempo suficiente como para que la gente ya infectada pase la enfermedad y no la siga propagando», argumentan.

Y añaden: «Paciencia, calma y esperanza. Estos son precisamente los valores que transmite la gran mujer meditando en la Plaza del Ayuntamiento. Esto también pasará. Una de las funciones primarias de la cultura es la de reforzar el imaginario simbólico de cada sociedad. El arte tiene esa capacidad mágica de trabajar con el subconsciente colectivo de toda una sociedad. La batalla contra el coronavirus es una batalla de comunicación y concienciación. El buen uso de los medios y de los símbolos será aquí crucial para conseguir restablecer la calma».

La falla municipal luce mascarilla y se reivindica como símbolo del espíritu fallero
Foto: ANTONIO CORTÉS

«QUE EL MUNDO SE APOYE EN VALÈNCIA PARA SUPERAR LA CRISIS»
Por estos motivos, desde el estudio del grafitero abogan por «mantener la gran meditadora en la plaza, hasta que se reanuden las Fallas». Sería, continúan, «un símbolo de paciencia, calma y esperanza tan necesario en estos días». «Permitamos que el mundo entero se apoye en València para superar esta crisis. Regalémosle al mundo el antídoto para superar esta crisis», animan.

En cuanto a los aspectos técnicos derivados de tomar una decisión como esta, entienden que «los costes de desmontar, almacenar y volver a montar la falla serían infinitamente más elevados que los costes, ya casi cubiertos, de mantener la estructura en la plaza por un tiempo acotado». En este sentido, aseveran que la estructura de esta falla es «muy fuerte y podría fácilmente aguantar seis meses intacta».

«Podría considerarse que el monumento ocupa un espacio de tránsito, pero entendemos que la previsión de peatonalizar la plaza acompañaría esta decisión. Igualmente se podría delimitar con una pequeña verja el perímetro real del monumento para facilitar el flujo de peatones en ambos lados de la figura. Esto también pasará», concluyen citando el lema de la Falla.

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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