Valencia
La tarjeta única de transporte convivirá con las actuales y se convertirá en digital
Publicado
hace 4 añosen
València, 29 nov (EFE).- La tarjeta única de transportes que integra a Renfe en el sistema tarifario del transporte metropolitano de València para poder viajar con un solo billete en Metrovalencia, Metrobus, Cercanías y EMT, convivirá durante un periodo de seis o nueve meses con las tarjetas actuales, y evolucionará más adelante hacia su digitalización con una tarjeta monedero en el móvil o reloj inteligente.
El billete único anunciado por el conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, Arcadi España, entrará en vigor a mediados de enero cuando se cierren los últimos flecos informáticos con los distintos operadores y supondrá una reducción de tarifas y la simplificación de zonas (de cuatro a dos), para poder desplazarse en transporte público con una sola tarjeta y de forma más barata.
«Queremos incentivar el uso del transporte público haciéndolo más barato y más sencillo para todos, que la gente deje el coche en casa y utilice el transporte público. Hay que ponerlo fácil, como pasa en Madrid y Barcelona, donde hay una única tarjeta para los distintos medios de transporte», ha asegurado Arcadi España a EFE.
REDUCCIÓN TARIFARIA
La bajada de precios se sitúa entre el 11 y el 55 % entre los títulos -abono transporte y bono transbordo- de la Autoridad de Transporte Metropolitano de Valencia (ATMV), pero los descuentos son superiores a ese porcentaje si se comparan con los títulos de los diferentes operadores, tanto bonos como billetes sencillos.
Por ejemplo, un usuario que quiera ir a la Universitat Politècnica gastaría 78 céntimos en el bonometro y 85 céntimos en el bonobus (1,6 euros en total); cuando lo haga con el título único, el coste total será de 80 céntimos, la mitad. Si se usaran billetes sencillos, el coste actual sería de 3 euros.
El bono transbordo que ahora es de dos zonas y cuesta 15,50 euros, equivaldrá en enero a una zona, con un coste de 8 euros.
CONVIVENCIA DE TÍTULOS DE TRANSPORTE
El conseller de Movilidad ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los usuarios dado que habrá un periodo de transición y las tarjetas no perderán su valor. Será una transición «suave», para los que quieran comprar el nuevo bono transbordo o el abono mensual.
Quien disponga de bonos de transporte, podrá seguir utilizándolos ya que habrá un periodo de convivencia de 6 ó 9 meses de los títulos actuales y el billete único, a partir de la entrada en funcionamiento de la tarjeta única, según ha explicado a EFE el director de la ATMV, Manu Martínez.
Una vez se agote el bono, no es necesario cambiar el soporte pues las canceladoras harán la equivalencia y lo actualizarán cargando en él los nuevos bonos.
El nuevo billete único será necesario para aquellas personas que tengan que comprarlo por pérdida u otros motivos.
VIAJEROS DE RENFE
La ATMV ha logrado un acuerdo con Renfe que supone «superar una asignatura pendiente del área metropolitana de València» para que el viajero no tenga que tener varias tarjetas en el bolsillo para desplazarse, ha resaltado el conseller.
Los viajeros de Renfe deberán realizar el canje, pero solo aquellos que tengan títulos que compraran en verano, ya que los títulos que se están vendiendo ahora se actualizarán en las validadoras.
Si un viajero ya cuenta con un bono transporte de Metrobus, EMT y Metrovalencia y quiera usarlo en Renfe, deberá acudir al servicio de atención al cliente para que le activen Cercanías en la tarjeta.
Los nuevos títulos no tendrán temporalidad, y no se tendrá que elegir el origen y el destino en los desplazamientos de Cercanías.
La Generalitat hará una campaña de información en estancos y quioscos y en la calle, para explicar las nuevas características de los títulos.
Con estas ventajas, se pretende recuperar la demanda que se ha perdido durante la pandemia y fidelizar al pasajero, y en su conjunto mejorar la movilidad del área metropolitana de Valencia, que engloba a una población de 1,8 millones de habitantes.
Un viajero de Benetússer ahora tiene que elegir entre tren o autobús, según el título que tenga, mientras que con el nuevo podrá subirse al primer transporte que pase, ha destacado Martínez respecto a los beneficios que tiene para los usuarios.
MÁS FACILIDADES EN 2023
Esta fase de integración tarifaria evolucionará digitalmente para disponer del billete en el móvil o en el reloj inteligente con una tarjeta monedero como la TuiN de Metrovalencia, que se carga o recarga y se descuenta el importe del viaje del saldo.
Para ello, la Conselleria va a licitar, con fondos europeos, un sistema basado en cuenta para realizar el desarrollo tecnológico del pago con móvil, que requerirá para su funcionamiento de una adaptación de las máquinas validadoras .
La ATMV espera disponer de esta mejora tecnológica a lo largo de 2022 o en 2023.
Ya este año se ha lanzado el billete con código QR, que se muestra al control pero no pasa por la validadora.
MEJORAS EN METROBUS
En 2022 se renovarán las 1.166 paradas de Metrobus por un importe de 8,5 millones de euros, mediante la instalación de marquesinas o tótems (postes) con pantalla de información de paso de los autobuses. También se lanzará una aplicación para consultar los horarios.
La Conselleria ha decidido en colaboración con los ayuntamientos en qué paradas se instala marquesina y en cuáles tótem, en función de las necesidades, y los postes serán con pantalla y sin pantalla, en cuyo caso se podrá consultar por QR el horario del autobús.
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Fallas
El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante
Publicado
hace 32 minsen
16 enero, 2026
El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.
La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.
El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios
La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.
Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.
Las voces en contra: tradición y demanda social
Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.
Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.
El precedente legal y el ejemplo de Alcoi
Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.
Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.
¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?
Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.
En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.
La propuesta de un cambio de denominación
La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.
Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.
Una votación sin sorpresas
Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.
Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.
El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento
La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.
Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.
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