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Los pediatras recomiendan vacunar en centros de salud y hospitales, mejor que en los colegios

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vacunación niños

València, 11 dic (EFE).- Aunque reconocen que en los centros escolares la vacunación frente a la covid puede ser «más rápida», los pediatras consideran que los centros de salud, los hospitales o los llamados «vacunódromos» son «más seguros» para vacunar a cualquier persona.

«Si pasa cualquier cosa, que no tiene por qué pasar, ahí tenemos todos los medios materiales y humanos para resolver», asegura a la Agencia EFE la presidenta de la Sociedad Valenciana de Pediatría, Eva Suárez.

La Conselleria de Sanidad iniciará el próximo miércoles, en los colegios y en horario lectivo por las mañana, la vacunación contra el coronavirus a los cerca de 350.000 menores de entre 5 y 11 años que hay en la Comunitat Valenciana.

Suárez señala que, por supuesto, «lo más rápido para vacunar a más gente en menos tiempo son los centros escolares, pero eso supone desplazar los equipos allí, recoger previamente el consentimiento informado de los padres y tener mucha colaboración por parte de los colegios, con los docentes».

Según indica, la vacunación que se iniciará la próxima semana será en menores de 5 a 11 años, y entre los más pequeños algunos se pondrán a llorar o hay que cogerlos para poder ser vacunados, «por lo que se precisará apoyo logístico con los profesores de los centros docentes».

«Ya es mucho apoyo logístico para todo y no sé hasta qué punto será viable», afirma Suárez, que añade que como médicos pediatras ven «la parte sanitaria» y advierte: «Hoy por hoy, en los centros de salud estamos saturados, tenemos las consultas pediátricas a más del 100 % con los niños citados, más lo que acuden sin cita o para revisiones de salud».

Por ello, afirma, «desplazarnos varios días a los colegios, si no nos ponen sustitutos, no podemos hacerlo, y tampoco sabemos si tienen personal contratado para ir a los colegios».

«Sabemos que cada centro de salud y cada zona básica tiene su idiosincrasia y su forma de trabajar, no es lo mismo hacerlo en un pueblo que en una ciudad, donde es más difícil coordinarse», señala.

Confía en que en la reunión para la que han sido citados por la Consellería de Sanidad, que se celebrará el próximo lunes, les faciliten información sobre cómo se va a desarrollar el plan de vacunación infantil.

Según Suárez, los pediatras también desconocen en cuánto tiempo quieren hacer la vacunación de los 350.000 menores, e indica que consideran que «no es una urgencia vacunar a los niños».

«Sí lo es hacerlo de forma prioritaria a los que tiene factores de riesgo, porque puede evolucionar más su patología si cogen la covid o la gripe, pero al resto de la población sana infantil debería ser una vacunación un poco mas relajada, no hay que correr tanto«, señala.

Además, Eva Suárez indica que, en este momento, «hay muchas aulas confinadas» y si acuden a los centros a administrar las vacunas, se pregunta, «¿a quién vamos a vacunar, a media clase, y al resto vamos otro día?».

Según explica, les ha llegado comentarios de padres y madres que son partidarios de las vacunas pero que no quieren que sus hijos reciban la vacuna en los colegios porque prefieren acompañarlos para que se la inyecten.

«Se ha visto que es una vacuna segura y que no hay más efectos secundarios más allá de otra vacuna, como dolor en la zona de la inyección, dolor de cabeza, malestar general», indica Suárez, que explica que los menores recibirán un tercio de la dosis de los adultos «y eso también es importante».

La presidenta de la Sociedad Valenciana de Pediatría indica que los menores pasan la covid «de una forma suave» y no se sabe cómo les afectará «si el virus sigue mutando», y también es importante la parte social: «Hay niños que van enlazando un confinamiento con otro«, recuerda.

Señala que la vacunación no es obligatoria y no es motivo de exclusión, aunque explica que frente a la anonimato que se da en el caso de los adultos, en los centros escolares se conocerá a los menores que no sean vacunados por decisión de sus padres.

Los equipos que acudan a los centros escolares deberán estar formados por personal de Enfermería y un médico por si se produce alguna reacción adversa a la vacuna.

Concha Tejerina

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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