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Malferida, la ‘coca-cola’ valenciana nacida en la aceleradora de Juan Roig

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Malferida, la 'coca-cola' valenciana nacida en la aceleradora de Juan Roig

La empresa valenciana de refrescos Malferida ha cerrado su primera ronda de inversión cercana a los 100.000 euros en menos de 24 horas y dejando lista de espera, un hito que permitirá a la compañía crecer y consolidarse como la bebida de cola “sin secretos”, triplicando su venta en relación al pasado año.

Así lo explica en una entrevista con la Agencia Efe la directora general de Malferida, la valenciana Lucía Mompó, que puso en marcha la empresa hace tres años a partir de su trabajo final de grado y tras entrar en uno de los programas de aceleración de empresas emergentes de Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig.

Origen e historia de Malferida

“Entonces Malferida era una idea, un Excel, algo muy diferente a lo que es hoy”, relata Mompó, cuyo proyecto toma el nombre de la localidad valenciana de Aielo de Malferit, de donde es originaria su madre y donde un relato local sitúa el origen del primer refresco de cola.

La historia oficial fecha el nacimiento de la Coca-Cola en 1886, en el laboratorio del farmacéutico estadounidense John S. Pemberton, aunque en Aielo se cuenta que, seis años antes, allí habían inventado un jarabe con un sabor parecido y la misma base.

La exitosa ronda de inversión

Ese crecimiento, afirma Mompó, es lo que les llevó a lanzar su primera ronda de inversión en una plataforma digital en la que las compañías pueden fijar la cantidad que necesitan y los inversores tienen un plazo de un mes para realizar sus aportaciones. En último término, estas inversiones solo se hacen efectivas si la cantidad comprometida por el total de quienes quieren invertir supera el 70% del objetivo fijado por la empresa.

En el caso de Malferida, en 24 horas no solo se alcanzó el objetivo fijado, sino que casi una cincuentena de inversores, tanto particulares como empresas, comprometieron un 25% más de esa cantidad, lo que supone el límite máximo que permite la plataforma, en la que se generó incluso lista de espera con el cierre de la oferta.

“Esto nos va a permitir acelerar el crecimiento, ampliar el equipo e invertir en tecnología”, señala la directora general de la empresa, que apunta a una “fase dos” del proyecto: “Hasta ahora nos hemos centrado en trasladar que la Malferida es una bebida valenciana y natural, pero ahora buscamos acercar todavía más el producto al consumidor incidiendo en el concepto de transparencia”.

Una bebida sin secretos y con esencia local

En este sentido, Malferida pretende presentarse como “la bebida sin secretos” y darse a conocer fuera del ámbito local, aunque, asegura Mompó, “siempre será un refresco valenciano”.

“Decimos que somos un producto local porque realmente lo somos”, afirma la empresaria, que detalla que “todo está producido en la Comunitat Valenciana, con proveedores valencianos”, y recuerda que la compañía incluso cuenta con el Certificado Kilómetro Cero.

Malferida: natural, local y saludable

Al componente local del producto se une la apuesta por lo natural: Malferida está elaborada a partir de componentes naturales y es apto para personas veganas, vegetarianas, celíacas y diabéticas, ya que no se endulza con azúcar sino estevia.

“Nuestra idea siempre fue hacer un refresco que te puedas tomar con la conciencia tranquila”, resalta Mompó, que ha percibido que el deporte, el yoga, o la apuesta por lo ‘bio’ están en el centro “del estilo de vida del consumidor de Malferida”.

Expansión y distribución

Por eso, se puede encontrar en la cadena de tiendas catalana Ametller Origen, que vende productos saludables, además de en supermercados como Carrefour o Aldi, tiendas, restaurantes y bares de toda España, así como en la página web de la empresa, www.malferida.es, que recoge los 500 puntos de venta en ciudades como València, Castelló de la Plana, Alicante, Murcia, Barcelona y Madrid.

Futuro y expansión internacional

En cuanto a su posible expansión fuera de las fronteras españolas, Mompó lo deja para una futura “fase tres” y afirma estar centrada ahora en aprovechar que el tiempo y la pandemia han cambiado los hábitos de consumo: “Lo que hemos vivido ha dejado un consumidor más preocupado por llevar una vida saludable, pero también más rebelde y menos conformista, y esos son los rasgos que caracterizan Malferida”.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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