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Valencia

Mazón critica al Gobierno por «no aprender nada» de la DANA de 2019 y no limpiar el Segura

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Carlos Mazón

Almoradí (Alicante), 12 sep (EFE).- El president de la Generalitat, Carlos Mazón, ha criticado al Gobierno central y a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) por «no limpiar y mantener» el río Segura, y por «no dejar a otras administraciones que lo hagan», y ha lamentado que no hayan aprendido «nada» de la DANA de 2019, que asoló la comarca alicantina de la Vega Baja.

En una visita a la ‘zona cero’ de la DANA cuatro años después de las inundaciones que dejaron hasta 521,6 litros por metro cuadrado en Orihuela (Alicante) en menos de un día, Mazón ha explicado que los vecinos de esta zona siguen «desatendidos».

«No tiene un pase que cuatro años después, el Gobierno y la Confederación Hidrográfica del Segura no es que no hayan iniciado el encauzamiento de las avenidas, sino que no estén limpiando ni manteniendo el río Segura», ha comentado el jefe del Consell en su recorrido por la cuenca del río en la localidad alicantina de Almoradí.

«Estamos en etapa de alertas y el Gobierno no ha aprendido la lección cuatro años después», ha subrayado Mazón.

Así, ha señalado que el nuevo Consell se comprometerá con las obras menores que a la Generalitat le competan, pero ha sostenido que la comarca no será capaz de «afrontar una DANA como la de 2019 en condiciones mínimas si el Gobierno no toma medidas que, por el momento, no ha tomado».

«Cuando no llueve, recorta el trasvase, y cuando llueve demasiado, no limpia ni autoriza que lo hagan otros. Esto no puede continuar ni un minuto más», ha aseverado el president de la Generalitat, que ha lamentado que el Gobierno central también abandonara la Mesa Provincial del Agua.

La DANA de 2019, que asoló la comarca alicantina de la Vega Baja pero también el este de la provincia de Murcia, fue el fenómeno de mayor precipitación acumulada en la zona al menos de los últimos cien años, con un 40 % más de precipitaciones que el siguiente en volumen, el de la riada de noviembre de 1987.

En Orihuela, la capital de la comarca, se registraron 521,6 l/m2 entre la madrugada del día 12 de septiembre y la mañana del 13, cuando la media anual no llega a los 300 l/m2, según explicó entonces la delegación de la Agencia Estatal de Meteorología en la Comunitat Valenciana.

Mazón también ha criticado la «propaganda pura» del plan Vega Renhace, que «solo ejecutó el 18 % de sus actuaciones en sus cuatro años» y ha resaltado el compromiso de este nuevo Consell por un lugar que se «desangró» hace ahora cuatro años.

Asimismo, ha agradecido el trabajo de la alcaldesa de Almoradí, María Gómez, quien ha comentado que son «urgentes» las infraestructuras de la Vega Baja, una comarca que necesita «atención y ayuda» por parte de la CHS.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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