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Las 10 plantas tóxicas que no debes tener en casa

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INTERFLORA

Desde Agromática, nos dan a conocer algunas plantas tóxicas que debes conocer y que pueden afectar a niños o animales. Dentro de la gran diversidad de plantas existentes en el mundo, hay unas cuantas que hay que tener especial atención sobre todo si las disponemos en el hogar. En principio no supone ningún problema, salvo que haya niños o animales por medio.

10 plantas tóxicas

1. Hortensia (Hydrangea macrophylla)

En la hortensia, tanto las flores como las hojas pueden resultar tóxicas. Esta intoxicación se puede producir por la ingestión, ya que contiene glucósidos cianogénicos y saponinas. Los efectos que produce sobre el organismo van desde vómitos hasta dolor abdominal, diárrea, etc.

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2. Flor de pascua (Euphorbia pulcherrima)

Ya comentamos anteriormente la forma de cultivar la flor de pascuaCuando la dispongamos en nuestra casa hay que tener cuidado de que no esté cerca o a mano para niños y animales. Una solución es colocarla en la repisa de una estantería o en lo alto de un armario.

Todo el conjunto de la flor de pascua (hojas, flores, tallos…) resultan tóxicos cuando se ingieren o bien cuando se introducen por la mucosa, ya que entre sus elementos activos contienen alcaloides, fenoles y resinas. Cuando entras en contacto con la flor de pascua se pueden producir dermatitis de contacto o bien si se ingiere diarreas, vómitos, dolores abdominales, etc.

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3. Oreja de elefante o Alocasia (Alocasia Macrorrhiza)

Con respecto a la Alocasia, casi toda la planta puede resultar tóxica, o por lo menos a ciencia cierta los tallos y las hojas. Como las hojas son de gran tamaño y atractivas a la vista, supone un problema cuando se ingiere, se toca y después se palpan los ojos o se tocan la nariz, etc.

Cualquiera de estas acciones provocan diferentes sensaciones. Si se ingiere la oreja de elefante puede provocar ardores de estómago, náuseas y vómitos, diarreas, edema de glotis, etc.

Si se entra en contacto con la planta y partes sensibles del cuerpo (ojos o mucosa) se producen irritaciones de la piel u ojos y dermatitis de contacto por su contenido en oxalatos de calcio y aspargina.

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4. Amarilis (Amaryllis hippeastrum sp.)

La Amarilis es una planta de interior muy conocida y de flores muy vistosas. La parte tóxica de esta planta, por suerte, son los bulbos y no las flores, ya que contienen algunos alcaloides que resultan tóxicos cuando se ingieren o se llevan a la boca. Algunos síntomas que producen van desde dolores abdominales, diarreas, náuseas, vómitos, trastornos cardíacos, convulsiones, etc.

AGROMÁTICA

5.  Costila de adán (Monstera deliciosa)

La costilla de adán, otra planta que también ha pasado por nuestras manos en Agromática, por si no os acordabais.  Toda la planta resulta tóxica, pero son sus hojas las que causan los mayores problemas, debido a su tamaño y peculiar forma. Cuando se ingiere, debido a los cristales de oxalato cálcico que contiene entre sus principios activos, produce irritación de mucosas (lengua, paladar, etc.), hipocalcemia, acidosis metabólica, daños renales, etc.

 

6. Cerezo de Jerusalén (Solanum pseudocapsicum)

El cerezo de Jerusalén o cerezo de Madeira produce unos frutos de color anaranjandos o rojizos  muy vistosos y atractivos, susceptibles de ser ingeridos por niños o animales. Cuando esto ocurre produce algunos efectos gastrointestinales como náuseas, vómitos, salivación excesiva, sequedad de mucosas, falta de respiración, dilatación de pupilas, etc.  Hay que tener en cuenta que éstos síntomas se producen cuando la dosis de ingestión es alta. Normalmente esta planta tiene una toxicidad baja, por lo que la ingestión de uno de sus pequeños frutos no supone ningún problema.

7. Dumbcane (Dieffenbachia Seguine)

Esta planta tropical de interior resulta tóxica en todo su conjunto. Los problemas se originan tanto por ingestión de cualquier parte de la planta como por el contacto directo. Contiene dosis altas de oxalato cálcico y aspargina que inducen problemas gastrointestinales, irritación de mucosas, acidosis, daño renal, etc.

8.- Espatifilo o cuna de Moisés (Spathiphyllum wallisii)

El espatifilo o cuna de Moisés es una planta de interior que produce toxicidad cuando se ingieren las hojas. Si ésto se produjera, el alto contenido en oxalatos de calcio produciría dolores intestinales, de lengua, garganta e irritación de mucosas.

9. Wisteria, Glicinas o Glicinias (género Wisteria, Wisteria sinensisWisteria floribunda)

 

Wisteria pertenece a la especie de plantas trepadoras y produce unas flores muy vistosas de color violáceo. Sin embargo no son sus flores si no sus semillas las que resultan tóxicas cuando se ingieren, ya que contienen algunos glucósidos y resinas tóxicas. Cuando se ingieren las semillas, producen náuseas y vómitos, dolores abdominales e intestinales, dolor de cabeza, confusión, síncope, etc.

10.- Caladium (Caladium bicolor)

El género Caladium produce unas flores rojas visualmente atractivas y con forma de oreja de elefante. Su contenido en oxalatos y asparaginas produce ardores de boca y garganta, diarreas y vómitos. Además si se tocase, el jugo que produce provoca irritaciones de mucosa y ojos.

Fuente: PEHSU-Murcia & SAMBI.

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Ni papel de aluminio ni cajas herméticas: así debes guardar el queso en la nevera para que no se estropee

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El queso es uno de los alimentos más delicados a la hora de conservarlo en casa. Aunque muchas personas recurren al papel de aluminio, al film transparente o a cajas herméticas, estos métodos pueden acelerar su deterioro en lugar de protegerlo.

Si alguna vez has abierto la nevera y has encontrado el queso reseco, con mal olor o con manchas de moho en pocos días, probablemente el problema no era el producto, sino la forma de almacenarlo.

Por qué el papel de aluminio y el plástico no son buena idea

El queso es un alimento “vivo”. Necesita respirar.

Cuando lo envolvemos en plástico o aluminio:

  • Se acumula humedad.

  • No circula el aire.

  • Se favorece la aparición de moho.

  • Se alteran textura y sabor.

Las cajas herméticas tampoco suelen ser la mejor opción, ya que concentran la humedad y los olores.


La mejor forma de guardar el queso en la nevera

El método más recomendado por expertos en conservación de alimentos es sencillo:

✅ Envolverlo en papel especial para alimentos o papel vegetal

El papel vegetal o papel de horno permite que el queso respire, evitando la condensación excesiva.

✅ Después, cubrirlo ligeramente con film (sin sellar al vacío)

Esto protege el exterior sin impedir totalmente la ventilación.

✅ Guardarlo en el cajón de las verduras

Es la zona de la nevera con temperatura y humedad más estables, ideal para conservar quesos.


Cada tipo de queso necesita un cuidado distinto

No todos los quesos se conservan igual:

  • Quesos curados o semicurados: necesitan menos humedad.

  • Quesos frescos: deben mantenerse en su envase original bien cerrado y consumirse rápidamente.

  • Quesos azules: es importante aislarlos bien para que no transmitan olor al resto de alimentos.


¿Y si aparece moho?

Depende del tipo de queso:

  • En quesos duros o curados, se puede retirar la parte afectada cortando al menos un centímetro alrededor.

  • En quesos frescos o blandos, si aparece moho, lo más seguro es desecharlo por completo.


Consejos extra para que el queso dure más

  • Sácalo de la nevera 30 minutos antes de consumirlo para recuperar aroma y textura.

  • No lo cortes en lonchas hasta que vayas a usarlo.

  • Evita cambios bruscos de temperatura.


Conservar el queso correctamente no solo evita que se estropee antes de tiempo, sino que mantiene intacto su sabor y calidad. A veces, el truco no está en usar más plástico o más recipientes, sino en permitir que el alimento respire de forma controlada.

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