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Consejos para poner las luces en el árbol de Navidad

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Con la llegada del mes de diciembre es momento de decorar la casa y una de las cosas que más cuesta es poner las luces en el árbol de Navidad.

Porque, ¿qué sería de la Navidad sin luces? Las hay de todos los colores, formas y tamaños, fijas o que parpadean. Todas cumplen la misma función alegrar las fiestas e iluminar la Navidad.

Sin duda el montar el árbol es una bonita tradición. ser la pieza principal de la decoración navideña, sobre todo, las luces del árbol de Navidad.

Las calles se iluminan y las ciudades respiran el ambiente especial de estas fechas. Esta pasión por las luces se traslada a los hogares, donde es ya toda una tradición decorar el árbol de Navidad con su estrella en todo lo alto y sus luces.

¿Cómo poner las luces del árbol de Navidad?

Estas bombillas iluminan las fechas navideñas y, desde la calle, se puede apreciar un espectáculo de luces a través de los cristales.

Pero no siempre resulta fácil. Debemos armarnos de paciencia y con estos pasos colocar bien las luces.

Lo primero que hay que hacer es poner las luces, antes de las bolas y los otros adornos

Al sacarlas de su caja hay que tener cuidado porque las luces se suelen enredar y se pierde mucho tiempo desenredando el cable en el que vienen insertadas las bombillas. Un truco para evitar este lío de cables, de un año para otro, es enrollar las luces en un trozo de cartón, de este modo, para sacarlas tan solo hay que desarrollarlas del cartón y no se lía el cable.

Elegir cantidad de luces

La cantidad de luces deberá depender de la altura del árbol. A la hora de escoger las luces del árbol, ten en cuenta el resto de adornos del árbol de Navidad para seleccionarlas a conjunto con la decoración.

Comprobar el estado de las luces

Muy importante es tener las luces en buen estado para evitar posibles daños. Para ello, conecta el cable a la corriente y asegúrate de que todas las bombillas se encienden y de que no hay ninguna en mal estado ni rota. Presta atención, también, a los cables, vigila que no estén dañados.

Hace algunos años, las luces del árbol de Navidad se tenían que enchufar a la electricidad por lo que el árbol de Navidad había que situarlo al lado de un enchufe o toma de corriente. Ahora, la mayoría de las luces de Navidad que se venden funcionan con pilas. Aún así hay que comprobar todo bien.

Colocar las luces en el árbol de Navidad

Empieza siempre desde arriba. Así, ata el extremo del cable a la punta del árbol y empieza a bajarlo rodeando el árbol, como en forma de espiral.

Para dar volumen al árbol, coloca las luces de dentro hacia afuera, para que queden en las puntas de las ramas y den una sensación de grandeza. Si quedan dentro de las ramas quedará el efecto contrario.

Un buen truco para que las luces queden bien puestas en el árbol es solo ponerlas en la parte delantera del árbol, haciendo movimientos en zig zag, siempre de abajo hacia arriba.

Otro truco para poner las luces en el árbol de Navidad es ponerlas de arriba hacia abajo, haciendo también movimientos en zig zag, por todo el abeto.

Lo mejor es que el cable de las luces sea del mismo color que las ramas del árbol para que queden totalmente integradas.

Con las luces, es el turno de colocar todas las bolas del árbol, espumillón y, finalmente, la estrella que corona el árbol de Navidad.

¡Feliz Navidad!

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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