Salud y Bienestar
¿Por qué deberíamos tomar Omega 3? Estas son las enfermedades que puede prevenir
Publicado
hace 2 semanasen
El Omega-3 es un tipo de ácido graso esencial que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo y, por lo tanto, debe obtenerse a través de la dieta. Hay tres tipos principales de ácidos grasos omega-3: ácido alfa-linolénico (ALA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA).
Los tres tipos principales de omega-3 son:
- Ácido Alfa-Linolénico (ALA): Es el tipo más común de omega-3 y se encuentra en alimentos de origen vegetal como las semillas de lino, las nueces y el aceite de canola. El cuerpo puede convertir ALA en otros tipos de omega-3, como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), aunque en cantidades limitadas.
- Ácido Eicosapentaenoico (EPA): Se encuentra principalmente en pescados grasos, como el salmón, la caballa y el atún. El EPA desempeña un papel importante en la función cardiovascular y tiene propiedades antiinflamatorias.
- Ácido Docosahexaenoico (DHA): Al igual que el EPA, el DHA se encuentra en pescados grasos y es esencial para el desarrollo y mantenimiento del sistema nervioso, especialmente en el cerebro y los ojos. Es un componente clave de las membranas celulares en estas áreas.
Las razones por las que es beneficioso tomar Omega 3:
- Salud cardiovascular: Los ácidos grasos omega-3 han demostrado efectos positivos en la salud cardiovascular. Pueden reducir los niveles de triglicéridos en la sangre, la presión bajada arterial, mejorar la función endotelial y reducir la formación de coágulos.
- DHA, uno de los tipos de omega-3, es un componente crucial para el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro, especialmente en fetos y niños. También se ha asociado con la mejora de la función cognitiva en adultos.
- Reducción de la inflamación: Los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades antiinflamatorias, lo que puede ser beneficioso para personas que sufren de enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide.
- Salud ocular: DHA también es un componente importante de la retina, y se ha sugerido que los suplementos de omega-3 pueden ayudar a prevenir problemas oculares relacionados con la edad, como la degeneración macular.
- Apoyo a la salud mental: Se ha demostrado que los omega-3 tienen efectos positivos en la salud mental. Pueden ayudar a reducir los síntomas de depresión y ansiedad, así como mejorar el estado de ánimo en general.
- Reducción del riesgo de enfermedades crónicas: El consumo regular de ácidos grasos omega-3 se ha asociado con la reducción del riesgo de diversas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.
Es importante señalar que se puede obtener omega-3 a través de alimentos como pescado graso (como el salmón y la caballa), nueces, semillas de lino y aceite de linaza. Sin embargo, en algunos casos, puede ser necesario tomar suplementos de omega-3, especialmente si hay deficiencias en la dieta. Como con cualquier suplemento, es aconsejable consultar a un profesional de la salud antes de comenzar la suplementación, especialmente si hay condiciones médicas preexistentes.
El consumo diario de Omega 3 contribuye a mantener los niveles normales de colesterol
La Fundación Española del Corazón (FEC) afirma que el consumo de omega 3 contribuye a mantener los niveles normales de colesterol. Existen varios tipos diferentes de ácidos omega 3 poliinsaturados, entre los que se encuentran el ALA (alfa-linolénico), el DHA (docosahexaenoico), el DPA (docosapentaenoico) o el EPA (ecosapentaenoico), entre otros . El primero se encuentra en las nueces, en algunos aceites vegetales y en algunas verduras como las coles de Bruselas o las espinacas. La principal fuente de DHA y EPA es el pescado azul como, por ejemplo, el atún, el bonito, el boquerón, la caballa, el jurel, el salmón o la sardina.
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Salud y Bienestar
Cómo identificar la ansiedad infantil, por el psicólogo Alberto Soler
Publicado
hace 2 díasen
22 febrero, 2026
La ansiedad infantil cada vez es más frecuente. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, otras, en el pecho; y otras, en el estómago. Tengo un nudo en la barriga ayudará a niños y niñas a señalar lo que les está ocurriendo, con un lenguaje claro y una metáfora ilustrativa que dan sentido a la sensación de enredo que tantos hemos sentido.
Aunque parezca cosa de mayores, los más pequeños también la sufren y en ocasiones no solemos prestarle la atención necesaria.
Cómo identificar la ansiedad infantil
Alberto Soler psicólogo especializado en familia y crianza centro de psicología en Valencia es el autor junto a su mujer Conchi de ‘Tengo un nudo en la barriga’ su nuevo álbum.
Official Press ha charlado con el psicólogo en exclusiva sobre qué es la ansiedad infantil, cómo se puede identificar y qué debemos hacer los padres y madres frente a ella.
¿Qué es la ansiedad infantil y cómo se reconoce?
La ansiedad infantil es una realidad que tenemos y que muchas veces nos cuesta identificar. Porque muchos de los síntomas que tiene no son exclusivos de la ansiedad, sino que se presentan también por otras características.
Muchas veces niños y niñas sienten preocupaciones, sienten malestar físico y no lo suelen atribuir a la parte psicológica. Sin embargo detrás tenemos un problema de ansiedad.
Algunas de las características son un nudo en la barriga, en la garganta, dolores de cabeza, somatizaciones más difusas, preocupaciones, miedos, necesidad de huir o evitar ciertas situaciones.
La ansiedad siempre se asocia al adulto. ¿La ansiedad infantil siempre ha estado ahí o es un término nuevo?
No, no es nuevo en absoluto. La ansiedad es una respuesta normal que tiene nuestro organismo ante situaciones que percibimos como una amenaza.
Sí que es verdad que el ritmo de vida y estilo que llevamos actualmente hacen que se presenten con más frecuencia de la que debería y se acaba convirtiendo en enfermedad patológica.
Es cuando percibimos venir amenazas que realmente no existen o sobrevaloramos. Sí que es verdad que lo asociamos mucho a personas más adultas.
Pero niñas y niños también sienten ansiedad y tienen dos problemas: uno tener ansiedad y segundo que muchas veces no reconocemos el derecho a tener ansiedad porque minimizamos e ignoramos sus problemas.
Sus ansiedades están motivadas por circunstancias muy diferentes a las de los adultos.

En tu cuento la acción transcurre en un colegio. A veces la ansiedad va ligada al bullying…
Sí, claro cuando hay una problemática a nivel escolar si llegamos al extremo de un caso de acoso escolar por supuesto que la ansiedad va en aumento y va a estar presente.
Pero no tenemos que irnos a esos extremos para hablar de ansiedad.
Es mucho más cotidiana la ansiedad en niños y niñas en la escuela el nivel de exigencia que tienen los niños y las niñas, las relaciones sociales, la relación con sus profesores y profesoras….
El clima que tengan en casa, la relación que hay entre sus progenitores, el ritmo de actividades diarias todo esto son situaciones que pueden incrementar ese nivel de ansiedad en la criatura y que lo pase mal pero sin duda son situaciones y cuestiones diferentes a las personas adultas.
¿Cómo reaccionar ante la ansiedad?
Cómo debe reaccionar un padre ante un caso de ansiedad infantil
Lo primero sería intentar generar un clima familiar y las rutinas diarias en las cuales tengamos la mayor tranquilidad posible. No solo tranquilidad a nivel de reloj sino a nivel tranquilidad de relación.
Es decir, que nos llevemos bien seamos amables eduquemos desde el cariño desde la amabilidad, desde la firmeza.
Que tengamos un día a día que sea lo más satisfactorio posible para todos los que convivimos.
Eso ya es un factor de protección frente a la ansiedad negativa. Que una madre o un padre identifique que su hija o su hijo puede tener un problema de ansiedad pues es fantástico porque una de las principales dificultades es que muchas veces nos pasa por delante y no nos damos cuenta.
Entonces ya hemos hecho la mitad del camino que es identificar la ansiedad que ese problema está.
¿Cómo solucionarlo? Lo primero es hablar con el hijo o la hija en función de la edad que tenga y preguntarle, no en plan interrogatorio, sino en plan preguntas abiertas.
Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos
Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos.
Para solucionarlo le podemos dar recursos nosotros: reestructurar el tiempo, un cambio de actividades, quizás necesite algo referente a la escuela.
Si nosotros carecemos de los recursos necesarios y necesitamos buscar ayuda profesional pues genial que para eso estamos los psicólogos.
El ritmo estresante de vida de los padres puede influir en la ansiedad infantil
Sin duda influye. Pero no es que los padres y madres transmitan esa ansiedad a sus hijos.
Ellos también son unas víctimas del modelo. La sociedad en la que muchas otras actividades pasan por delante del espacio que deberíamos estar teniendo para educar y criar a nuestras criaturas con un poco más de margen.
Mucho hablamos de conciliación pero realmente la conciliación no existe o es muy difícil en la mayoría de las situaciones. La culpa no es de las familias que mucho hacen con los pocos recursos que tienen.
Estamos hablando de un terreno mucho más amplio, una raíz que son mucho más sociales.
Y sí, al final tanto madres y padres como hijas e hijos son unas víctimas de la situación
¿Qué influye en la ansiedad?
¿Hay alguna edad concreta en la que aparece la ansiedad infantil?
A partir de 3 o 4 años puede empezar a presentarse. Pero sobre todo a partir de esa edad, cuando son un poco más conscientes de sus propias emociones y empiezan a tener unos miedos más sociales.
Tienen capacidad para anticipar lo que va a ocurrir entonces se puede presentar con más frecuencia.
Es raro que un niño por debajo de 4 años hable de ansiedad o que siente ansiedad.
Una característica fundamental de la ansiedad es esa capacidad para anticipar el futuro de una manera negativa y por debajo de esa edad pues las anticipaciones que se dan son más limitadas.
Sin embargo pues el desarrollo cognitivo permite que a partir de los 5 o 6 años, sobre todo al entrar en la educación primaria más o menos, ya tengan mucho más capacidad para imaginar cómo va a ser el futuro y esa capacidad de abstracción y fantasía qué es muy buena para una cosas, también pueden tener sus lados negativos,
Esa capacidad anticipativa puede tener una negatividad en ciertos eventos.
¿La ansiedad se hereda?
Serían las dos cosas. Por un lado sí que es verdad que hay un componente hereditario. Podemos tener mayor o menor riesgo de desarrollar problemas de ansiedad si nuestros progenitores son personas más o menos ansiosas.
Sí que esos estilos de vida temperamentales se pueden transmitir de padres a hijos pero no solamente es esa carga genética que te puede hacer más vulnerable.
A la vez también todas las vivencias diarias a las que tú te enfrentas constantemente y que tú ves cómo gestionan y cómo resuelven las personas que te cuidan.
Entonces ahí tenemos ese doble impacto: por un lado la experiencia directa en el día a día y por otro lado tenemos también la carga genética.
Luego están también por supuesto los acontecimientos sociales que son los que ya podrían la gotita que colma el vaso
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