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El precio del oro alcanza máximos históricos y supera todos los récords

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Precio del oro

El oro se consolida como valor refugio en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica

El precio del oro ha alcanzado límites históricos, situándose en niveles nunca vistos y marcando un nuevo récord en los mercados internacionales. La escalada del metal precioso confirma su papel como activo refugio por excelencia en un escenario global marcado por la inestabilidad económica, las tensiones geopolíticas y la volatilidad financiera.

En los últimos días, el oro ha superado con holgura la barrera psicológica de los 5.000 dólares por onza, un hito histórico que refleja la fuerte demanda de inversores institucionales, bancos centrales y pequeños ahorradores que buscan proteger su capital frente a la incertidumbre.


¿Por qué el oro alcanza máximos históricos?

El repunte del precio del oro responde a una combinación de factores económicos y financieros que han impulsado su atractivo como valor seguro.

Incertidumbre global y tensiones internacionales

Los conflictos geopolíticos, la inestabilidad en algunas regiones clave y el aumento de los riesgos económicos globales han llevado a los inversores a refugiarse en activos considerados seguros, entre ellos el oro.

Expectativas sobre los tipos de interés

Las previsiones de posibles bajadas de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales han favorecido la subida del oro. Cuando el rendimiento de otros activos financieros disminuye, el metal precioso gana atractivo al no depender de intereses ni dividendos.

Compras masivas de bancos centrales

En los últimos años, numerosos bancos centrales han incrementado sus reservas de oro como estrategia para diversificar activos y reducir la dependencia de otras divisas. Esta demanda sostenida ha contribuido de forma decisiva al encarecimiento del metal.


El oro, refugio frente a la inflación y la volatilidad

El récord histórico del oro también está vinculado al temor a la inflación y a la pérdida de poder adquisitivo de las monedas. En este contexto, el metal precioso se percibe como una reserva de valor estable a largo plazo, capaz de preservar el patrimonio en periodos de crisis económica.

Además, la volatilidad de los mercados bursátiles y las dudas sobre el crecimiento global han reforzado la entrada de capital hacia el mercado del oro, tanto en formato físico como a través de productos financieros ligados a su cotización.


Perspectivas: ¿seguirá subiendo el precio del oro?

Los analistas consideran que, aunque el oro se encuentra en niveles históricamente elevados, todavía podría mantener su tendencia alcista si persisten las actuales condiciones de incertidumbre. No obstante, también advierten de posibles correcciones puntuales debido a la toma de beneficios tras las fuertes subidas registradas.

A medio y largo plazo, el consenso apunta a que el oro seguirá desempeñando un papel clave en las carteras de inversión, especialmente como instrumento de diversificación y protección frente a escenarios económicos adversos.


Un hito histórico para los mercados financieros

En definitiva, el precio del oro en máximos históricos supone un hito para los mercados y confirma la relevancia del metal precioso en momentos de tensión económica. Su comportamiento en las próximas semanas será clave para medir el pulso de la economía global y la confianza de los inversores.

 

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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