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¿Prefieren los hombres coger el permiso de paternidad antes que las mujeres?

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Permiso parental 8 semanas retribución

La Seguridad Social ha tramitado 1.717 procesos de prestaciones de paternidad más que de maternidad durante el primer semestre del año, una tendencia que ha ido aumentado desde 2017, según los datos facilitados este viernes por CCOO PV, sindicato que si bien considera «positivo» el «cambio de cultura hacia una corresponsabilidad de los cuidados», lamenta la «menor presencia de mujeres en el mercado laboral».

El número de permisos de paternidad (13.793) ha superado a los de maternidad (12.076) en el primer semestre de 2019 en la Comunitat Valenciana, de acuerdo con los datos de la Seguridad Social de los que ha informado CCOO PV en un comunicado.

Esta tendencia se inició en 2017, año en que por primera vez hubo más hombres (26.109) que mujeres (25.998) que percibieron la prestación por nacimiento de hijo/a. Respecto al primer semestre de 2018, se ha producido un incremento de un 11,7% de los permisos de paternidad y, al mismo tiempo, un descenso de un 1,5% en los permisos de maternidad.

Este fenómeno se produce en las tres provincias. En el primer semestre de 2019, en Alicante son más los hombres (4.854) que mujeres (4.261) los que han percibido la prestación por nacimiento; en Castellón, las solicitudes de prestación de paternidad han ascendido a 1.557 y las de maternidad a 1.436 y en Valencia también es mayor el volumen de prestaciones de paternidad (6.560) que las de maternidad (6.547).

CCOO PV ha insistido en que es «positivo» el incremento de las prestaciones por paternidad, porque «demuestra un cambio de cultura hacia la corresponsabilidad en los cuidados y la crianza», un avance que el sindicato «siempre ha defendido».

MERCADO DE TRABAJO «DESIGUAL»
Según el sindicato, otro de los factores que explica este cambio es el hecho de que el mercado de trabajo es «desigual», donde los hombres tienen mayores tasas de ocupación y empleabilidad que las mujeres. Por tanto, las medidas encaminadas hacia la corresponsabilidad «deben ir acompañadas de acciones que corrijan la discriminación hacia las mujeres en el mercado laboral».

«Esta realidad obliga a seguir avanzando en construir una sociedad igualitaria, con un mercado de trabajo «con igualdad de oportunidades, promoción, formación e igualdad salarial, donde no se castigue a las mujeres ante la posibilidad de ser madres y donde las tareas de cuidado sean asumidas por ambos progenitores», ha apuntado la secretaria de la Dona de CCOO PV, Cloti Iborra.

La dirigente sindical ha recalcado que el paro «tiene rostro de mujer, con mayores dificultades de inserción en el mercado laboral, que aumentan todavía más para jóvenes o inmigrantes».

En la Comunitat Valenciana, la Seguridad Social ha gestionado desde 2007 hasta junio de 2019 un total de 312.523 procesos de permisos, que han supuesto un coste de unos 290 millones de euros. De este total de prestaciones, unas 78.471 se han gestionado entre 2017 y 2018, por lo que son de cuatro semanas o cinco de duración, en lugar de los 15 días que había antes.

El reciente cambio en la normativa (desde el 1 de abril de 2019 el permiso de paternidad se ha elevado a ocho semanas) ha supuesto un incremento interanual del 41,4% del gasto en el pago de las prestaciones por paternidad: si en el primer semestre de 2018 el coste fue de 18,8 millones de euros, en el mismo periodo de 2019 se eleva a 26,6 millones.

Fuente: Europapress

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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