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Se prevé que la subida del SMI afecte a más de 140.000 trabajadores en la Comunitat

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VALÈNCIA, 21 Dic. (EUROPA PRESS) – El Gobierno prevé que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros, que aprobará el ejecutivo en el Consejo de Ministros de este viernes en Barcelona, afecte a un total de 143.270 trabajadores en la Comunitat Valenciana, del total de 1,3 millones que se espera que se vean beneficiados por esta medida en el conjunto de España.

Así lo ha anunciado este viernes el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, en una rueda de prensa en la que ha valorado esta subida del SMI y la aprobación del techo de gasto en el Congreso este jueves.

Según ha detallado Fulgencio, en 2018 cobraban el salario mínimo en la Comunitat Valenciana un total de 61.598 personas, y el gobierno prevé que con el próximo incremento –de los 735,90 euros actuales a los 900 en 2019–, un total de 143.270 personas se vean beneficiadas. A nivel de todo el Estado, se pasará de unas 525.000 personas en 2018, a unas 1,3 millones.

El objetivo de esta subida, ha mantenido Fulgencio, es «prevenir la pobreza en el trabajo» porque «no puede ser» que en 2019 haya trabajadores que no puedan llegar a fin de mes. Así, ha destacado que esta subida de 900 euros en 2019, «habrá que ir mejorándolo» en años posteriores.

«Es un paso muy importante, pero no es el final del camino», ha manifestado, al tiempo que ha criticado a los que «dicen que es una subida desproporcionada», y los ha instado a «comparar con los 1.500 euros de otros países de nuestro entorno».

«ABSOLUTA ANORMALIDAD DEMOCRÁTICA» QUE EL SENADO FRENE EL TECHO DE GASTO
Fulgencio también se ha pronunciado al respecto del el acuerdo sobre los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública para 2019-2021 que se aprobó este jueves en el Congreso, y que deberá votar el Senado, donde previsiblemente no salga adelante por el voto en contra de la mayoría absoluta que tiene el PP en esta cámara.

Así, para el delegado, que la Cámara Alta pueda vetar este acuerdo es una «absoluta anormalidad democrática», que «no forma parte del espíritu de la Constitución».

Fulgencio ha destacado que esta senda de déficit «obtuvo el visto bueno de Europa», por lo que ha pedido a la «derecha parlamentaria» que «se dejen de encuestas y prisas», y que «atiendan a la obligación del oxígeno a los que sufrieron los recortes».

En esta línea, ha afirmado que apoyar el techo de gasto «no es apoyar al gobierno, sino al Estado del Bienestar y a las Comunidades Autónomas», ya que «supone más recursos en un estado en el que las cuentas «están mejor», y ha destacado que «suponen 2.500 millones de margen fiscal» para las autonomías.

En cuanto a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), el delegado ha comentado que buscan «recuperar parte de lo perdido en los últimos años», y ha asegurado que apuestan por el «blindaje del Estado del Bienestar». «El Gobierno tiene una agenda de cambio, aunque aún quedan muchas cosas por revertir en política social», ha asegurado.

Al respecto de la aprobación de las cuentas estatales para 2019, Fulgencio ha señalado que el gobierno «ya está negociando», y ha asegurado que «la era de la negociación ha venido para quedarse». Por ello, ha pedido a los grupos parlamentarios un «esfuerzo de generosidad», por lo que «todos tendrán que explicar» su actitud al respecto de las cuentas, «si fue en clave política o pensando en los ciudadanos».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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