Salud y Bienestar
Un estudio identifica los rasgos de personalidad de los adolescentes con adicción a videojuegos
Publicado
hace 4 añosen
El trastorno por uso de videojuegos o ‘Gaming Disorder’ (GD) está incluido en la última edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS de 2018. Solo en ese año, el crecimiento de uso de videojuegos en España fue del 6,2%. Ante este escenario, el Grupo de Investigación TXP de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) en Castellón, que lidera el profesor Gonzalo Haro, responsable del programa de patología dual grave del Hospital Provincial de Castellón, inició un estudio para detectar los rasgos de personalidad en la adolescencia que predisponen a la adicción a los videojuegos, comparándolos con la adicción a sustancias. Sus conclusiones, que acaban de ser publicadas en la revista científica Adicciones, revelan que los adolescentes con adicción a videojuegos son en su mayoría varones, presentan bajos niveles en los rasgos de personalidad relativos a la conciencia y la amabilidad y tienen una mayor inadaptación escolar.

Los investigadores del Grupo TXP de la CEU UCH Gonzalo Haro, Marta Sánchez Llorens y María Isabel Marí, coautores del estudio sobre rasgos de personalidad de los adolescentes con adicción a videojuegos, publicado en Adicciones.
Los investigadores, pertenecientes a los Departamentos de Educación y Salud de la CEU UCH y al Área de Salud Mental del Hospital Provincial de Castellón, realizaron un estudio transversal entre 397 adolescentes de 3º y 4º de la ESO de cinco institutos, centrando su análisis en una muestra final de 119 estudiantes, de los cuales el 6,4% presentaba adicción a videojuegos. El objetivo fue estudiar, mediante distintas escalas y cuestionarios de evaluación validados internacionalmente, la relación entre este tipo de adicción y los rasgos de personalidad que pueden predisponer a ella. También identificar psicopatologías, como la ansiedad, la depresión y la ansiedad social que están más presentes en los jóvenes con esta adicción. Y, por último, establecer su relación con la inadaptación escolar y el bajo rendimiento académico.
Rasgos de personalidad
Una de las herramientas empleadas en el estudio es el cuestionario de personalidad ‘Big Five’ para niños y adolescentes, que evalúa cinco dimensiones relacionadas con rasgos de personalidad: la conciencia, relativa a la autonomía, orden, precisión, perseverancia y cumplimiento de normas y compromisos; la apertura, que incluye factores intelectuales, creatividad e intereses culturales; la extraversión, vinculada con la sociabilidad, actividad, entusiasmo, asertividad y autoconfianza; la amabilidad, como tendencia al altruismo, prosociabilidad y grado de cooperación y sensibilidad hacia los otros y sus necesidades; y el neuroticismo o tendencia a ser neurótico y sentirse incómodo, con cambios de humor, ansiedad, depresión, descontento e irritabilidad. Marta Sánchez, residente de psiquiatría del Hospital Provincial de Castellón y miembro del Grupo TXP de la CEU UCH destaca que “los adolescentes con trastorno por uso de videojuegos mostraron bajos niveles de conciencia y amabilidad, dos de las cinco dimensiones de personalidad analizadas”.
En cuanto a las psicopatalogías, el estudio ha contemplado, entre otras, las incluidas en el sistema multidimensional para la evaluación de la conducta BASC (Behavior Assessment System for Children), que incluye la dimensión de inadaptación escolar, midiendo la actitud hacia la escuela y los profesores, así como la búsqueda de sensaciones. “Las puntuaciones altas en este sistema están relacionadas con la psicopatología, el riesgo de absentismo escolar y la tendencia a adoptar conductas nuevas o de riesgo. En nuestro estudio, los adolescentes con adicción a los videojuegos fueron los que puntuaron más alto en la dimensión de inadaptación escolar, por encima de los que presentaban adicción a sustancias y de los que no tenían ninguna adicción”, destaca María Isabel Marí, profesora del Departamento de Educación de la UCH CEU e investigadora del Grupo TXP.
Para una prevención más específica
El análisis de las diferencias en cuanto a rasgos de personalidad y psicopatologías que presentan los adolescentes con adicción a videojuegos con respecto a las adicciones a sustancias realizado en este estudio tiene como objetivo contribuir a desarrollar programas de prevención específicos para los jóvenes con factores de predisposición a un tipo u otro de adicción. Francesc Rodríguez-Ruiz, alumno de doctorado de la Escuela CEINDO del CEU y residente de psiquiatría del Hospital Provincial de Castellón, señala que “la probabilidad de trastorno por uso de videojuegos aumenta si el sujeto es varón y con inadaptación escolar; mientras que el trastorno por consumo de sustancias aumenta si el adolescente presenta neuroticismo, bajo ajuste personal y síntomas emocionales, además de inadaptación escolar”.
Para los investigadores, estas diferencias pueden ayudar a mejorar la prevención de conductas adictivas entre los adolescentes, desarrollando programas de intervención diferenciados en el caso de la adicción a los videojuegos, como adicción conductual, frente a la adicción a sustancias. Además, estos programas tendrían mayor efectividad si detectan angustia emocional o psicopatología, es decir, si trabajan la autoconciencia y enseñan estrategias de regulación emocional. Y también si fomentan la responsabilidad, como factor protector frente a distintos tipos de adicción, y si exploran adaptaciones y actitudes hacia la escuela, de modo preventivo.
Equipo investigador
El estudio “Rasgos de personalidad y psicopatología en adolescentes con adicción a videojuegos”, publicado en la revista Adicciones, ha sido dirigido por el doctor Gonzalo Haro Cortés, profesor de Salud Mental en el Grado en Medicina de la CEU UCH, investigador principal del Grupo TXP y responsable del programa de patología dual grave del Hospital Provincial de Castellón. Los investigadores del Grupo TXP participantes en este trabajo son Marta Sánchez Llorens y Francesc Rodríguez Ruiz, residentes de psiquiatría del Departamento de Salud Mental del Hospital Provincial de Castellón; María Isabel Marí, Francisca Castellano e Isabel Almodóvar, profesoras de los Departamentos de Ciencias de la Educación y Ciencias de la Salud de la CEU UCH de Castellón; y Ana Benito, de la Unidad de Salud Mental de Torrente.
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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales
Publicado
hace 4 horasen
15 febrero, 2026
Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.
El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.
Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano
Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.
Las extensiones se clasificaron según su composición y características:
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Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).
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Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.
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Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.
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Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.
En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.
Más de 900 compuestos detectados en las muestras
Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.
Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.
Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales
El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:
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Retardantes de llama.
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Ftalatos.
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Pesticidas.
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Estireno.
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Tetracloroetano.
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Compuestos organoestánnicos.
Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.
Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.
También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.
Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado
El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.
Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.
Por qué pueden suponer un riesgo para la salud
Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.
El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.
Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.
Un mercado en crecimiento con escasa regulación
El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.
Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.
La necesidad de más transparencia en los productos capilares
El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.
Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.
Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.
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