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Así es José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, autor confeso de la desaparición de Diana Quer

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José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, y desde este domingo autor confeso de la desaparición y muerte de la joven Diana Quer, es un hombre de 41 años de edad, de nacionalidad española aunque de familia de origen extranjero. Casado y tiene una hija. Su mujer también fue detenida este viernes acusada de encubrimiento y puesta en libertad este domingo.

Según el relato que manejan los investigadores, el Chicle esperó a que la chica se despidiera de sus amigos y comenzara en solitario el camino hacia la vivienda en la que veraneaba con su madre. Cuando había llegado a una zona oscura, el Chicle se abalanzó sobre ella y la introdujo a la fuerza en el Alfa Romeo. Instantes después, condujo hasta la zona de Taragoña, un núcleo urbano pegado a Outeiro. Solo 20 minutos después del presunto rapto, el iPhone 6 de Diana ya había recorrido los 16 kilómetros de distancia entre el lugar de su desaparición y el área de Taragoña. El móvil fue encontrado a los tres meses por una mariscadora junto al puerto del pueblo y debajo del puente de la autovía AG-11, que precisamente conecta A Pobra con Outeiro.

Ambos residen en Rianxo y él es originario de A Pobra do Caramiñal. Kike, como lo conocen sus amistades, es aficionado al running y, según sus vecinos, es un hombre con una vida normal.En su perfil de la red social Facebook se puede apreciar su pasión por las carreras populares.Kike, como lo conocen sus amistades, es aficionado al running.

El detenido tiene antecedentes penales por agresión sexual, lesiones y por tráfico de drogas. Según apuntaba en Telecinco la periodista Cruz Morcillo, la víctima de la agresión sexual que aparece en su expediente fue «una persona de su entorno», concretamente su cuñada.

Kike, trabaja en una mejillonera y trapichea con droga según la Guardia Civil. Cometió el lunes 25, día de Navidad, un error. Intentó secuestrar a una mujer en Boiro. Trató de meterla en el maletero y quitarle el móvil. Ella gritó, dos personas llegaron  en su ayuda y él huyó. La mujer denunció y reconoció a ‘El Chicle’ entre las fotos que le mostró la Guardia Civil.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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