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El vertedero de Dos Aguas, el siguiente a inspeccionar en busca del cuerpo de Marta Calvo

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València, 11 dic (EFE).- El vertedero de Dos Aguas (Valencia) será inspeccionado a partir de este jueves en busca del cuerpo de Marta Calvo, la joven cuya pista se perdió el pasado 7 de noviembre en Manuel (Valencia) y cuyo cuerpo pudo ser descuartizado, de acuerdo a la versión del autor confeso del crimen.

Según han informado a EFE fuentes de la Entidad Metropolitana para el Tratamiento de Residuos, responsables de la investigación han acudido este miércoles a las instalaciones del vertedero para preparar el dispositivo de búsqueda, que empezará mañana jueves.

Estas pesquisas policiales tiene su origen en el relato del autor confeso del crimen de Marta Calvo, Jorge Ignacio P., de 38 años, que confesó haber descuartizado a la víctima y haber arrojado los restos a varios contenedores de basura.

La Guardia Civil ya buscó en la planta de reciclaje de Guadassuar (Valencia), donde van a parar los restos urbanos de varias localidades de la comarca de La Ribera como Manuel, donde desapareció la víctima, o el vecino municipio de Carcaixent, donde se entregó el acusado.

Los responsables de estas instalaciones de Guadassuar explicaron que consideraban prácticamente imposible que los restos humanos no hubiesen sido detectados, porque «cualquier pieza mayor de nueve centímetros se detecta» y es muy frecuente que en los restos de basura se encuentren patos, conejos u otros animales pequeños, que se separan de la cadena de reciclaje.

Tras permanecer parada apenas una hora, mientras la policía judicial de la Guardia Civil se entrevistaba con los responsables de esta planta de Guadassuar, se retomó la actividad con normalidad.

Las pesquisas se centrarán ahora en el vertedero de Dos Aguas, unas instalaciones con capacidad para más de cinco millones de metros cúbicos, que reciben cerca de medio millón de toneladas de residuos urbanos al año procedentes de 45 municipios del área metropolitana de València. EFE

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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