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Puig, Oltra y Dalmau arrancan hoy las negociaciones formales para el nuevo Botànic

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VALÈNCIA, 14 May. (EUROPA PRESS) –

Los candidatos de PSPV (Ximo Puig), Compromís (Mónica Oltra) y Unides Podem (Rubén Martínez Dalmau) se reúnen este martes a las 11 horas en Les Corts en la que será la primera reunión formal a tres bandas para comenzar a negociar el nuevo Consell del Botànic.

El encuentro se produce dos semanas después de las elecciones autonómicas, dos días antes de la constitución de Les Corts y después de que el pasado miércoles el ‘president’ Puig y la vicepresidenta Oltra, ambos en funciones, mantuvieran un primer encuentro «discreto» en el que no estuvo Dalmau, que acudió un día después al Palau de la Generalitat para verse con el socialista.

En los últimos días dirigentes de ambas formaciones han restado importancia a los tiempos de la negociación, en plena campaña de las municipales y europeas, y han señalado que no hay «urgencia» para cerrar un acuerdo, en un escenario diferente al de 2015, que sí suponía un cambio de color del Consell.

Tras esas primeras reuniones de toma de contacto por separado, Puig explicó que vio en Oltra y Dalmau voluntad de que el nuevo Botànic tenga «la mayor solidez posible» y sea un gobierno «estable, potente y para todos los valencianos, lejos de tener una posición sectaria, fanática o partidista».

Dalmau calificó el encuentro como «enormemente positivo» y dijo que espera que el nuevo Ejecutivo sea «fuerte, unido, leal y con capacidad de transformación en todas las áreas», proponiendo que la firma del acuerdo se efectuara en Alicante e incluso lanzando al aire la propuesta de bautizarlo en este caso como Acord del Montgó.

Mónica Oltra indicó el viernes que la estructura del Botànic ha sido «un acierto» y avanzó que no hay que ser «un lince» para barruntar que en su reedición «algo habrá que reinventar» en su composición de mestizaje por la entrada de Podem. Señaló que aunque la estructura ha sido un «acierto, al margen de debilidades y fortalezas en su globalidad» no quiere decir que vaya a ser la misma en su reedición, tenga de nombre el «accidente geográfico que tenga».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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