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Así es el protocolo de protección que Sanidad ha enviado a todos los centros educativos para el próximo curso

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Clases suspendidas Comunitat Valenciana

La Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública y la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte han enviado a los centros educativos de enseñanzas no universitarias el protocolo de protección y prevención ante la transmisión y contagio de la COVID-19 para el curso 2020-2021, siempre recordando que hay que convivir en un contexto de pandemia que va evolucionando y que es cambiante.

El protocolo contempla las medidas de actuación determinadas por las autoridades sanitarias de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública, que ha realizado varias reuniones con la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte para informar en todo momento de como se ha desarrollado este documento.

El objetivo central de este protocolo se ha centrado en establecer las actuaciones que hay que tomar para asegurar una vuelta a las aulas en septiembre de manera segura, saludable y sostenible, a través de la aplicación de medidas de promoción de la salud, la protección y la prevención adaptadas a las diferentes etapas educativas.

Es también una guía para facilitar la gestión adecuada de los casos con SARS-CoV-2 a través del establecimiento de protocolos de actuación y coordinación factibles.

Por ello, el inicio del curso 2020-2021 se ha diseñado a partir de una planificación profunda y rigurosa que permite, además de establecer las medidas necesarias para prevenir y controlar la pandemia, cumplir los objetivos educativos y de sociabilidad, que favorezcan el desarrollo óptimo de la infancia y la adolescencia, paliar la brecha educativa generada, prevenir el fracaso escolar, el abandono educativo temprano y garantizar la equidad.

Este protocolo marca las pautas para ofrecer un entorno escolar seguro al alumnado y el personal de los centros educativos y sirve para arbitrar las medidas de especial protección para los colectivos más vulnerables a la COVID-19, para que se puedan desarrollar las actividades propias del sistema educativo minimizando el riesgo al máximo. Es un documento que busca ofrecer un marco común y se implementa según la realidad de cada centro educativo y su contexto local.

El protocolo contempla las medidas para la limitación o control del contacto interpersonal, entre las cuales se encuentran las entradas y salidas en los centros educativos, los desplazamientos dentro de los centros, la manera de actuar en las zonas comunes y las interacciones con personas externas a la organización de los centros.

También se detalla la manera de proceder desde el punto de vista de la seguridad sanitaria en cuanto a las actividades extraescolares, el servicio de transporte escolar, el servicio de comedor escolar y el uso de mascarillas.

Otro de los apartados del protocolo se refiere a las medidas de prevención personal, así como las de limpieza, desinfección y ventilación en los centros educativos.

El protocolo elaborado por la Conselleria de Sanidad contempla también las directrices para la gestión de la sospecha de casos en los centros educativos con el establecimiento en cada centro de un ‘espacio COVID-19’ específico.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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