Psicología
Celos en la pareja: ¿Cómo gestionarlos?
Publicado
hace 3 añosen
¿Qué son los celos de pareja en psicología? ¿Qué tipos de celos hay?
Los celos, en general, no son más que un mensaje del sistema emocional que nos está previniendo de algo malo que nos puede pasar, es decir, que la persona a la que queremos nos abandone. Es una especie de alarma, que nos activa y nos pone en alerta ante la posible pérdida de cariño de nuestra pareja.
Y como todo lenguaje emocional, es algo que nos han enseñado las experiencias de la vida desde pequeños: si podemos o no confiar en el otro, qué cabe esperar del otro, si es posible que alguien nos abandone, y más específicamente, si cabe la posibilidad de que la persona a la que queremos nos abandone.
En el fondo, si vamos a la raíz, podemos observar que en toda situación donde hay celos hay dos protagonistas: el que los siente y el que, podríamos decir, los genera. Algo importante que hay que señalar, antes de auto diagnosticarnos como celotípicos o propensos a ser celosos, es si éstos son realistas o auto infundados, es decir, si mi pareja me da o no razones para ser celoso.
Como todo, los extremos no son deseables, ya sea por exceso o por defecto. En el exceso de celos nos solemos encontrar con personas con grandes inseguridades sobre sí mismas, con desconfianza hacia el otro y con recelo a la hora de fiarse de su pareja. Y, por otro lado, el polo del defecto nos puede hablar de una forma de enfrentarse al mundo donde hay una confianza ciega para no ver lo malo de las cosas ni personas, porque no se podría tolerar.
¿Cuáles son los rasgos de una persona celosa?
Es difícil establecer un patrón en las personas celosas ya que, como he mencionado anteriormente, depende del lenguaje emocional que haya aprendido cada uno y de lo confiable que sienta el mundo exterior. Además de poder toparnos con la situación de que nuestros celos sean realistas.
Pero sí podemos hacer una aproximación. Tienden a ser personas que, por lo general, no creen que se pueda confiar del todo en el mundo exterior, en los demás, ni en sí mismos ni sus capacidades. Podemos encontrarnos con personas que se vuelcan tanto en la relación que la pareja es su único contacto social y esperan de la pareja lo mismo. Y, cuando esto no se cumple, pueden aparecer los celos.
En ocasiones podemos ver que las personas con celos han sufrido un abandono importante en su infancia y presentan una herida bastante grande. Esto los lleva a pensar en dos direcciones paralelas: la primera que ellos son “abandonables” y no merecen la pena y, la segunda, que no quieren volver a serlo. Esto los suele llevar a volcarse en exceso en la relación y poner en marcha todas las estrategias imaginables para evitar que les dejen y ante la más mínima sospecha, se despierta toda la ansiedad.
Uno, ¿se hace celoso o se nace?
Claramente uno se hace celoso. Son las experiencias de la vida las que nos van marcando y orientando en una dirección u otra.
Si hemos crecido recibiendo un mensaje de confianza en nosotros mismos y en el mundo exterior, no tendremos por qué necesitar ponernos celosos. Si, por el contrario, este aprendizaje ha sido negativo, lo esperado en las relaciones es la desconfianza, el recelo y la duda.
Ser víctima de una infidelidad puede dejar unas secuelas importantes en cuanto a celos. ¿Cómo se puede superar?
Definitivamente marca, pero puede ser algo pasajero o quedarse tatuado en el alma. Es decir, si ya tenemos una herida de abandono previa la infidelidad nos va a reforzar la idea previa de que no merecemos la pena como persona o de que no se puede confiar en nadie.
Si no tenemos esa herida, podremos colocar la infidelidad donde debe estar, en que puede que nosotros tengamos algo de responsabilidad, pero es la pareja la que libremente y puede que conscientemente, haya tomado esa decisión.
¿Puede una persona celosa superar esta inseguridad? ¿Cómo se trata en terapia?
Sí, se puede reorientar, y dependiendo del grado de malestar puede trabajarse cada persona algo sus inseguridades, pero normalmente hace falta ayuda de un profesional.
En terapia, con ayuda de la figura del terapeuta, la persona aprende que existen relaciones sanas, donde el otro es predecible, confiable y congruente con las situaciones. Es un espacio donde sabemos que no nos van a hacer daño y podemos desarrollar todos los pilares necesarios para confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades, en nuestra valía. Este es el primer paso para tener la suficiente seguridad y aplomo en uno mismo que nos llevará a fiarnos de que pase lo que pase, podremos con ello.
Inés Valderrábano- Psicóloga General Sanitaria
Graduada en Psicología y con el Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Pontifica de Comillas de Madrid. Formación en Psicoterapia Breve y especializada en Clínica e Intervención en Trauma con EMDR por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP). Su desarrollo profesional se ha centrado en la psicología clínica con parejas, adultos y niños.
Instituto Psicológico Cláritas
El Instituto Psicológico Cláritas ofrece un servicio integral de tratamientos psicológicos, a través de un equipo de profesionales cualificados, supervisados y en continua formación. Para adultos, niños, jóvenes, parejas y familias. En clínica, on-line y a domicilio.
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Psicología
Señales para identificar si tu hijo sufre bullying
Publicado
hace 2 díasen
23 febrero, 2026
Es uno de los temas más desagradables por eso es fundamental tener las claves para identificar si tu hijo sufre bullying. La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) señala que «hay que diferenciar entre conflictos relacionales puntuales y el acoso escolar o bullying».
Un indicador objetivo de que el conflicto entre iguales puede denominarse acoso escolar, es que la vida normal del niño o adolescente se vea perjudicada y alterada por este maltrato reiterado.
Cuando la víctima tiene la expectativa de que el maltrato va a producirse de nuevo, podemos llegar a la conclusión de que este maltrato SÍ es acoso escolar.
AEPAE recoge que según el Informe Cisneros X, solamente el 10% del acoso escolar es físico, produciendo lesiones visibles. El 90% del acoso escolar es psicológico: hostigamiento verbal, intimidaciones, amenazas, coacciones, exclusión social, bloqueo y estigmatización.
Señales para identificar si tu hijo sufre bullying
Si los daños físicos son heridas y hematomas de diversa gravedad, los daños psicológicos pueden ser:
- estrés postraumático
- depresión
- somatización
- ansiedad
- ideación suicida
- cambios en la personalidad
- disminución de la autoestima y del rendimiento escolar.
Los elementos que intervienen en el acoso escolar son el acosador, la víctima y los observadores. El acosador pretende obtener un rédito, un beneficio de este comportamiento como popularidad, poder, etc…, y no cesa en su cometido si no tiene ninguna sanción.
La víctima sufre a menudo en silencio esta situación. Los observadores pasivos, legitiman el acoso. Algunos pueden participar en el mismo como colaboradores y otros sencillamente observan el proceso sin intervenir.
AEPAE recalca que cualquier niño o adolescente puede ser víctima de acoso escolar. No existe un perfil determinado ni de víctima ni de acosador. El proceso de acoso suele desencadenarse cuando se pone a un niño en el foco de atención del resto del grupo y otro compañero le maltrata física o psicológicamente.
El acoso escolar sigue un proceso sumatorio y crece como una bola de nieve cayendo por la ladera de la montaña: se hace cada vez más grande si no encuentra nada que la detenga. Suele ser muy común que el acoso inicial sea verbal, para desembocar en el acoso físico.
El ciberacoso puede desempeñar el papel de caja de resonancia del acoso que se produce en persona o también ser el punto de partida, mediante la distribución de una grabación ofensiva hacia la víctima. En cualquier caso el ciberacoso amplifica el acoso escolar de manera exponencial. La víctima ya no solo es acosada en el horario escolar, sino las 24 horas del día.
El acoso escolar no es un juego entre escolares, recalcan desde AEPAE. Es algo muy serio que puede marcar a un niño para toda la vida, e incluso inducirle al suicidio.
Ciberacoso: Todo sobre esta nueva modalidad de acoso escolar
El fenómeno del acoso escolar ha traspasado las relaciones sociales cara a cara para trasladarse a Internet y a las redes sociales, bien como herramienta de refuerzo del acoso ocurrido en las aulas o como acoso realizado de forma anónima. El correo personal, Tuenti, Facebook e incluso el teléfono móvil, se han convertido en herramientas de uso cotidiano utilizadas a menudo para insultar, ridiculizar y amenazar a los compañeros. El uso de las tecnologías de la información: smartphones, ordenadores, tablets y otros dispositivos que van apareciendo en nuestro entorno cotidiano, se utilizan cada vez desde edades más tempranas. Hay niños de 8 años que ya tienen su propio teléfono móvil.
Consejos de expertos en seguridad de la información:
- No contestes a mensajes que traten de acosarte o hacerte sentir mal: animas al acosador. Bloquea a cualquier remitente que te acose. De esa manera no le será posible volver a hacerlo.
- Guarda el mensaje como prueba del acoso: nadie es anónimo en la red ya que toda acción deja huella. Existe ya numerosa jurisprudencia sobre ello.
- Cuéntaselo a tus padres o familiares y al centro escolar para que se tomen las medidas pertinentes y denúncialo a la Policía o a la Guardia Civil, si lo crees necesario ya que puede ser constitutivo de delito.
- Se cuidadoso con la gestión de la información privada –tanto la tuya propia como la de terceros-. Y no la envíes nunca a desconocidos.
- Sé prudente con la utilización de la cámara web (o webcam). Nunca debe estar encendida si no es ante los amigos de confianza. Jamás ante los desconocidos.
- No le des tu dirección de correo ni tu teléfono a desconocidos, aunque te la pidan en persona.
- En las redes sociales restringe el acceso a tu información personal a tus amigos de confianza –datos personales, fotografías y vídeos deben estar protegidos de terceras personas-. Ten tus claves de acceso a cualquier dispositivo que utilices: teléfonos móviles, correo, perfiles de redes sociales, etc, a buen recaudo, y cámbialas inmediatamente si sospechas que alguien las puede estar utilizando.
- Jamás participes en foros y chats sin tomar las precauciones adecuadas. Nunca proporciones información personal por estas vías: ni la dirección de tu domicilio, ni tu teléfono, ni tu dirección de correo ni tus datos personales.
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