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Colegios y padres católicos valencianos ‘en pie de guerra’ por las palabras de Celaá

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VALÈNCIA, 15 Nov.-Escuelas Católicas de la Comunidad Valenciana y la Federación Católica de Padres de Alumnos de Valencia (FCAPA) han acogido con «estupor, preocupación e indignación» las palabras de la ministra de Cultura, Isabel Celaá, que ha asegurado que «de ninguna manera se puede decir que el derecho de los padres a elegir una enseñanza religiosa o elegir centro educativo podrían ser parte de la libertad de enseñanza» que emana del artículo 27 de la Constitución y han asegurado que tienen las espaldas «muy bien cubiertas» por los tribunales.

Para la patronal, que agrupa a más de 300 colegios concertados, y la Federación, con más de 95.000 familias asociadas, que la ministra niegue que la libertad de elección de centro esté recogida en el artículo 27 de la Constitución, es «terrible» y un «jarro de agua fría» de cara al futuro.

Desde ambas entidades han llamado, sin embargo, a la tranquilidad de padres y profesores porque el Estado de Derecho les respalda, como se están encargando de demostrar en sucesivas sentencias tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional.

La presidenta de Escuelas Católicas de la Comunidad Valenciana, , Vicenta Rodríguez, que estuvo presente el jueves en Madrid en el acto, organizado por esta misma entidad a nivel nacional y en el que la ministra pronunció esas palabras, ha indicado que lo que dijo Celaá «causó estupor y si esto significa marcar la hoja de ruta del futuro ministerio, preocupa mucho de cara a que los padres no puedan elegir el centro para sus hijos pero también de cara al mantenimiento de las aulas concertadas».

«JARRO DE AGUA FRÍA»
«Nos parece que la ministra estuvo fuera de lugar, porque lanzar, ante 2.000 profesores entusiasmados y apasionados por la educación y ante tantos centros educativos que nos habíamos concentrado para trabajar, este «jarro de agua fría» como hoja de ruta, negando el derecho constitucional de los padres a elegir la educación para sus hijos, es algo que indigna, preocupa e inquieta».

El portavoz de FCAPA Valencia, Vicente Morro, ha expresado que «ese tipo de declaraciones, tienen un fondo terrible, la ministra se sitúa fuera del consenso constitucional, pretende dejar una vez más a los padres fuera de la responsabilidad que tenemos como primeros educadores de nuestros hijos».

«No tienen ningún sentido esas declaraciones y, aunque sea como un guiño a posturas más radicales y no sea su pensamiento de fondo, no se puede jugar nunca con la libertad de educación», ha añadido.

Además, Morro ha precisado que «en este caso concreto tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional están avalando el derecho de la familia a elegir la educación que desean para sus hijos, que no solo está recogido en el artículo 27 de la Constitución sino en toda una serie tratados internacionales y en abundante jurisprudencia de los tribunales».

El portavoz de FCAPA Valencia ha lanzado un mensaje de «tranquilidad» a los padres de familia, porque «tenemos las espaldas muy bien cubiertas por el Estado de Derecho y haremos valer nuestros derechos y libertades».

FUENTE: EUROPA PRESS

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Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

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maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

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