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El Consell realizará todas las acciones posibles para exigir al Gobierno la liquidación de 2016

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(EUROPA PRESS)-La Generalitat Valenciana realizará todas las actuaciones «que en la relación entre dos gobiernos se puedan» dar para reclamar al Ministerio de Hacienda el ingreso «inmediato» en las cuentas autonómicas de los 1.567 millones de euros de la liquidación de 2016. «Todas las que puedan ser, menos lo que dijo Fabra de bajarse los pantalones, que no se lo vamos a exigir al conseller porque es feo, todo lo demás lo va a hacer para conseguir el dinero», ha dicho la vicepresidenta, Mónica Oltra, que ha asegurado: «Tienen que pagarnos y punto».

Así se ha pronunciado la también portavoz del Consell en la rueda de prensa posterior al pleno, que ha aprobado este viernes el acuerdo para reclamar esta cantidad de dinero que el Estado tiene «retenido» durante dos años, un tiempo en el que «han estado jugando con los intereses».

Preguntada sobre qué actuaciones concretas se contempla poner en marcha, Oltra ha indicado que «todas», precisando que «normalmente» comienzan por el intercambio epistolar y acaban con «reuniones, llamadas telefónicas o presiones». «Cualquier gestión encaminada a que nos paguen esos 1.500 millones de euros que son nuestros ya», ha reiterado.

Ha subrayado que se trata de un dinero que corresponde a los valencianos una vez liquidado el ejercicio 2016 y la justificación del importe a recibir «ya está hecha», comparándolo con la declaración de la renta que realizan los ciudadanos. Cuando sale a devolver, ha proseguido, se paga al ciudadano, y lo mismo «a lo grande» ocurre con las comunidades. «No se espere a julio, páguemelos ya», ha reiterado.

El objetivo de la iniciativa es garantizar que el recorte en la financiación en términos de caja de la Comunitat Valenciana para este ejercicio, «decidido por el Ministerio de Hacienda de forma unilateral hasta que no haya unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, así como el incumplimiento de la promesa un nuevo sistema de financiación, no perjudiquen a los proveedores valencianos, además de asegurar la cobertura en la prestación de los servicios básicos de Sanidad, Educación y protección social de los valencianos y en el resto de funciones encomendadas», señala la Generalitat.

El ministerio trasladó el pasado 2 de enero a la Generalitat su decisión de reducir en 353 millones las entregas a cuenta de la financiación de 2018 comunicadas en julio y que sirvieron para elaborar los presupuestos autonómicos de este año, alegando la situación de prórroga presupuestaria, una medida que supondrá una «minoración por el citado importe para hacer frente al pago de las obligaciones derivadas de la ejecución del presupuesto de gastos» de la Generalitat.

El texto recuerda que, en la comunicación del 2 de enero en la que la Secretaría General del Ministerio de Hacienda y Función Pública trasladó el nuevo importe de las entregas a cuenta del ejercicio 2018, con una minoración de 353 millones, se hace constar que el importe de la liquidación del modelo de financiación correspondiente a 2016 «no sufre variación respecto a la comunicación recibida en el mes de julio de 2017» que los fijó en los citados 1.568 millones.

«Resulta prioritario para la Generalitat Valenciana –señala el acuerdo– que dicho importe pueda adelantarse atendida a la urgente necesidad y como medida paliativa, sin que haya ningún impedimento ni justificación para que el Ministerio retenga hasta el próximo mes de julio dicho importe».

La Generalitat ha reclamado insistentemente en el pasado, tanto públicamente como en diversas reuniones, que la liquidación del modelo de financiación de dos años antes, en lugar de desembolsarse en julio de una vez, se calendarice durante el primer semestre de cada ejercicio, al menos en un porcentaje importante, con el fin de garantizar una gestión ordenada y planificada de la tesorería, máxime cuando en paralelo existe el compromiso de reducción de los plazos de pago a los proveedores.

Mónica Oltra ha pueso como ejemplo de la «arbitrariedad» del Gobierno en la entrega de liquidaciones de ejercicios anteriores y de desembolso del FLA que en 2015 –«año electoral», ha recordado– llegaron a la Comunitat 2.646 millones en el primer semestre (2.146 por el FLA extraordinario y 500 por la liquidación), en 2016 llegaron en ese mismo periodo 1.363 millones por el FLA extraordinario y 581 de liquidación, lo que supone un total de 1.944 millones, y en 2017 «494 millones solo por la liquidación».

Atendiendo a esa evolución, ha agregado, y «si atendemos a la amenaza de Montoro, las previsiones serían de 0 euros antes de julio, eso son datos objetivos, no una opinión o juicio de valor», ha concluido.

FINANCIACIÓN Y PARO

Por otra parte, preguntada sobre la propuesta del PSOE de que la reforma del modelo de financiación tenga en cuenta la tasa de paro de las comunidades, Oltra ha recordado que el Consell ya ha defendido que se tuvieran en cuenta en esa reforma del modelo indicadores como la tasa AROPE que mide el empobrecimiento de la población, lo que en cierta manera también va ligado a la tasa de paro.

Según ha indicado, combinando este tipo de indicadores con la renta per cápita se puede «aproximar más a la realidad» de un territorio y tener en cuenta las desigualdades internas: «Todos los criterios que vayan a buscar un sistema de mayor equidad y más redistributivo me parece bien», ha aseverado.

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La OTAN alerta de la movilización del submarino ruso cargado con el arma del Apocalipsis

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La OTAN alerta de la movilización del submarino ruso cargado con el arma del Apocalipsis
EFE/ Emilio Naranjo/Archivo
El Belgorod. Imagen MARINA RUSA

Nueva alerta mundial. La movilización del submarino ruso K-329 Belgorod, equipado con el misil nuclear Poseidón, ha despertado las alertas de la OTAN, que ha puesto en aviso a los países aliados sobre la actual navegación de este buque bajo las aguas en el Ártico.

¿Por qué preocupa? Este sumergible respecto al resto de la flota naval de Rusia es que porta el denominado arma del Apocalipsis.

Capaz de crear un tsunami radiactivo

Se trata de un supertorpedo capaz de viajar hasta 10.000 kilómetros de distancia con total precisión y sin otorgar apenas opciones de ser detectado. Los expertos le atribuyen un alto poder destructor y, sobre todo, la posibilidad de generar tsunamis nucleares si explotan cerca de la costa. No obstante, tanto Rusia como Estados Unidos almacenan desde hace décadas en sus arsenales misiles intercontinentales tan importantes y letales como éste a la hora de causar daños.

Probar su efectividad

La Alianza sospecha que la intención del Kremlin es probar la efectividad del Poseidón y del propio Belgorod, según avanza el diario italiano ‘La Repubblica’. Este submarino fue botado el pasado mes de julio y es uno de los dos únicos de la flota que puede llevar a bordo el arma del Apocalipsis.

La diferencia es que su homólogo solo puede portar un torpedo. El Belgorod mide 184 metros de eslora y 15 de manga, puede viajar a unos 60 kilómetros por hora bajo el agua y pasar hasta 120 días sin tener que regresar a la superficie. El espionaje occidental insinúa que podría estar implicado en el reciente sabotaje a los dos ramales del gaseoducto Nord Stream en el Báltico, mientras la Inteligencia rusa afirma que la destrucción de estos tubos ha sido obra de la flota estadounidense presente en la zona. Washington avanzó el sábado que averiguar quién provocó estos ataques quizá no se sepa nunca.

La OTAN ha mantenido al Belgorod bajo su radar. Navega por el mar Blanco. Todo apunta a que Rusia experimentaría con el torpedo dentro de los límites del mar de Kara; es decir, en el Ártico y en zonas despobladas. Y, evidentemente, sin carga atómica. La elección puede deberse no solo a su lejanía, sino a comprobar una de las supuestas ventajas de este proyecto: la posibilidad de disparar el misil debajo de una gruesa capa de hielo y disipar cualquier rastro de calor. Por ese motivo, la actual movilización del Belgorod podría tratarse de una demostración a Occidente del arma nuclear submarina más sofisticada de Rusia y no de una amenaza real de guerra, aunque en el escenario actual en Ucrania cualquier ejercicio táctico es muy semejante a un peligro potencial.

El Poseidón es un ‘viejo’ conocido y ya se hablaba en 2015 como un supertorpedo capaz de cambiar las reglas de contravigilancia en el mar. Mide 20 metros de longitud y 2 de diámetro y se alimenta de un motor de propulsión nuclear, clave para desarrollar una velocidad superior a 150 kilómetros por hora y disponer de una autonomía nunca vista en este tipo de artefactos. El Kremlin lo dio a conocer en 2018 y lo calificó de instrumento para lograr la supremacía bélica en el mar.

Una de las armas más temidas de Rusia

Publicaciones especializadas en la guerra naval advertían este mismo año que el proyectil todavía no había sido desplegado, pero confirmaban la impresión de que cambiará los modelos de disuasión nuclear. De producirse, éste sería ahora el primer ensayo de un artefacto que esas mismas publicaciones consideran «una de las armas más temidas de Rusia».

¿Por qué? Lo primero, el Poseidón, también conocido como Status-6, no es estrictamente un torpedo. Es un dron submarino que puede pilotarse a distancia y guiarlo a un objetivo hasta una distancia de 10.000 kilómetros. Rusia ya experimentó a mediados del pasado siglo con megatorpedos capaces de atacar a corta distancia y hacer estallar una carga nuclear en el interior de un puerto. Pero no dejaban de ser proyectiles al uso con todas sus limitaciones técnicas y de precisión. El arma del Apocalipsis se acerca más al concepto de un aparato autopropulsado y guiado a distancia de alto rendimiento.

La carga nuclear puede explotar bajo el mar, lanzar al aire enormes masas de agua y generar un tsunami que produzca daños añadidos si lo hace cerca de la costa. La fantasía nacida alrededor del proyecto habla de olas gigantescas que arrasarían litorales completos.

Pero su mortal secreto parece consistir más bien en crear una lluvia radiactiva debido a la cominación de los componentes atómicos con el agua del mar que sí podría matar a un gran número de personas a corto plazo, además de contaminar amplias superficies de terreno durante décadas. Sirve para entenderlo la catástrofe de Chernóbil en 1986.

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