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¿Cuáles son las mascarillas más efectivas contra el coronavirus?

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Bogotá, 18 dic (EFE).- Luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya desaconsejado el uso de mascarillas con válvulas como barrera ante el coronavirus, tanto entre el personal sanitario como en la población general, han surgido dudas sobre cuáles son los cubrebocas más efectivos para protegerse en la pandemia.

SIN VÁLVULA

En una nueva guía de recomendaciones, la OMS subrayó que el uso de coberturas faciales que poseen válvulas o filtros removibles, utilizadas sobre todo por trabajadores de la construcción, es “ineficiente” o “inservible” para contener la propagación del virus, ya que el usuario podría exhalar aire no lo suficientemente filtrado.

«El peligro es que si llevas una mascarilla con válvula y estás infectado puedes estar expulsando aerosoles infectados. En otras palabras, anula el propósito de llevar una mascarilla. No es peligroso para ti, pero simplemente anula el propósito», explicó el director de emergencias de la OMS, Michael Ryan, citado en un boletín de la entidad.

En esto coinciden los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), que ya en agosto advertían que los “agujeros en el material pueden permitir que las gotitas respiratorias escapen y lleguen a otras personas».

Una investigación del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. de noviembre pasado también halló las insuficiencias de este modelo de coberturas faciales para detener el coronavirus

Al analizar vídeos de alta velocidad, el ingeniero e investigador Matthew Staymates evidenció el comportamiento del flujo del aire a través de máscaras con o sin válvulas de exhalación.

Estas válvulas sí hacen que las mascarillas permitan respirar más fácil y sean más cómodas, pero solo “son apropiadas cuando están destinadas a proteger al usuario”, como por ejemplo a los trabajadores de un hospital de los pacientes infectados.

Sin embargo, la OMS ha sido enfática en que los empleados de la salud deben utilizar mascarillas médicas y sin válvulas ante los resultados de estos estudios.

MÉDICAS Y NO-MÉDICAS: ¿QUIÉN USA CUÁL?

En esa línea, la OMS sigue recomendando a todo el personal sanitario el uso de mascarillas médicas (las habituales en quirófanos, por ejemplo) en zonas con menor riesgo de contagio aéreo (por aerosoles) y las de mayor protección (N95, FFP2, FFP3) en zonas de mayor riesgo, como las áreas de atención a pacientes con covid-19.

Cubrebocas de este tipo también son aconsejables para grupos de riesgo tales como ancianos y personas con enfermedades pulmonares crónicas, cáncer, diabetes o problemas cardiovasculares, en contextos donde no puede garantizarse la distancia física de al menos un metro o una ventilación adecuada.

La OMS sugiere el uso en todo momento de mascarillas médicas en cuidadores y otras personas que comparten espacio con pacientes de covid-19 sospechosos o confirmados.Este tipo de material médico se ha limitado a estos grupos para evitar así su escasez y fomentar un uso razonable.

Para el público general, en zonas de transmisión comunitaria del coronavirus, la OMS recomienda el uso de mascarillas no médicas (incluso, las de tela) en zonas interiores tales como tiendas, oficinas o escuelas, si no se puede garantizar una distancia física de al menos un metro entre los presentes o bien una buena ventilación.

Más allá del tipo, la organización ha insistido en que el uso de tapabocas debe ser obligatorio y, sobre todo, combinado con otras medidas: la higiene de manos, distancia física de al menos un metro, evitar tocarse la cara, cubrirse al toser o estornudar, ventilar ambientes interiores y la realización de rastreo de contactos, cuarentenas y aislamientos.

«Solo una mascarilla, incluso cuando se usa correctamente, es insuficiente para proporcionar una protección adecuada o un control de la fuente», añade la OMS en su guía más reciente.

DE TELA SÍ, PERO CON TRES CAPAS

Sobre las mascarillas de tela, la OMS ha dejado claro que las verdaderamente efectivas son aquellas que están elaboradas con tres capas: una interior que permita el paso de la humedad, una intermedia filtrante y una exterior impermeable.

Con todo, el director científico de la Sociedad de Infectología de Brasil, José David Urbaez Brito, puntualizó que este tipo de cubrebocas “tiene una vida útil de tres a cuatro horas, ya que las secreciones respiratorias van humedeciendo esos tejidos, sobre todo de algodón. Y un tejido humedecido pierde su identidad como barrera”.

En esa línea, la OMS advirtió que las máscaras de este tipo que sean fabricadas industrialmente “deben cumplir con los umbrales mínimos relacionados con los tres parámetros esenciales: filtración, transpirabilidad y ajuste”.

En sus condiciones, la OMS aclaró, además, que las caretas o visores, si bien otorgan una protección ocular, “no deben considerarse como un equivalente de las mascarillas con respecto a la protección contra las gotas respiratorias”.

¿LOS NIÑOS DEBEN USAR MASCARILLA?

La OMS reiteró que los niños menores de 5 años no deben usar mascarillas, y que los que tienen entre 6 y 11 años las deben utilizar dependiendo de factores como la transmisión comunitaria del virus y el entorno social y cultural.

En los niños de más de 12 años se aplicarán las mismas recomendaciones que en los adultos, según las sugerencias de la organización.

Estas sugerencias deben ser puestas en balanza en casos clínicos de niños inmunodeprimidos, con enfermedades graves de base como el cáncer o bien aquellos que tengan algún problema de movilidad, discapacidad o necesidad especial.

DEPORTE Y PROTECCIÓN FACIAL

Por último, la OMS advirtió de que las personas no deben usar cubrebocas durante actividades físicas “de intensidad vigorosa”, ya que “pueden reducir la capacidad de respirar cómodamente”.

En cambio, recomendó mantener la distancia física de al menos un metro con otras personas y asegurar una buena ventilación durante el ejercicio como “medida preventiva más importante”.

“Si la actividad se lleva a cabo en el interior, se debe garantizar una ventilación adecuada en todo momento mediante ventilación natural o un sistema de ventilación que funcione correctamente o se mantenga”.

Alejandro Rincón

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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