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Dados cuenta cuentos para fomentar la imaginación en niños

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Dados cuenta cuentos para fomentar la imaginación en niños

Dados Dados cuenta cuentos para fomentar la imaginación en niños

Da rienda suelta a la creatividad ya sea en familia, con amigos o en tus sesiones psicopedagógicas con estos dados para crear cuentos.

¿Buscas una actividad que mantenga entretenidos a tus peques durante un buen rato? ¿Se te acaban las ideas para jugar en familia? ¿Trabajas con niños y quieres incorporar algo diferente a tus sesiones?

La psicopedagoga Laura Zarca os trae una opción de juego que os encantará: sencilla, divertida y barata. Además, como prácticamente todo lo que os muestra en sus posts, este juego cumple con una función educativa que veremos a continuación.

Dados “cuenta cuentos”

Si a tus pequeños les gusta crear historias, imaginar diferentes situaciones y fantasear con multitud de personajes, no puedes dejar pasar esta oportunidad. Se trata de 9 dados con diferentes dibujos en cada una de sus caras, podremos usar los que queramos al mismo tiempo en función de lo que deseemos complicar la actividad. Podemos empezar jugando con 2 o 3 para ir entrado en materia y en cada partida ir añadiendo otro más.

Dados “cuenta cuentos”

Dados “cuenta cuentos”AliExpress

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Los dados nos permiten crear una historia e ir añadiendo diferentes personajes, situaciones o contextos en función de los símbolos que vayan saliendo. Se trata de una actividad muy divertida ya que generalmente a los niños y niñas les encanta inventar y demostrar que la imaginación no tiene límites. Podemos usarlos para pasar la tarde en familia debido a que es un juego apto para todas las edades (con vigilancia de un adulto si hay niños muy pequeños cerca) o como recurso educativo en nuestras aulas o sesiones psicopedagógicas.

Ten en cuenta que optaremos por un producto que incluya más o menos cantidad de dados en función del número de personas para el que vaya dirigido además de la edad de estas. Por otro lado y, en función de nuestras preferencias, se puede seleccionar diferentes tipos de dados atendiendo a sus símbolos.

¿Qué áreas estamos trabajando?

Es indiscutible que se trata de una actividad que nos permite pasar un rato divertido compartiendo tiempo de calidad con amigos o familia. Pero al mismo tiempo, se trata de un recurso con el que podemos trabajar o desarrollar, como padres o terapeutas, diversos aspectos en función de las necesidades de nuestros pequeños.

Por un lado, estaremos favoreciendo su lenguaje, ya que los diferentes símbolos nos permiten aumentar el vocabulario del pequeño. Hablar en voz alta y compartir conversación con otras personas nos da la oportunidad de afianzar sonidos o vocalizaciones complejas. Si tu peque presenta dificultades para expresarse, no dudes que esta es una propuesta divertida que le permitirá hablar y crear sobre temas que son de su interés, por lo que estará motivado a participar en todo momento.

Por último, en todos aquellos juegos o actividades en los que participan un conjunto de personas, estamos trabajando de manera implícita aspectos necesarios para vivir en sociedad. Entre ellos encontramos los tiempos de espera, necesarios en actividades cotidianas como puede ser mantener una conversación o participar en clase. Esta actividad se desarrolla por turnos, por lo que es necesario saber esperar de manera tranquila y el momento en el que debemos intervenir.

¡Nada como desarrollar habilidades cognitivas y sociales mientras juegas!

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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