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Consumo

El Ayuntamiento de València advierte que la empresa de patinetes eléctricos carece de licencia y puede haber sanciones

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El Ayuntamiento de València subvencionará la compra de bicicletas y patinetes

VALÈNCIA, 4 Sep. (EUROPA PRESS) – La edil de Protección Ciudadana del Ayuntamiento de València, Anaïs Menguzzato, ha manifestado, sobre la decisión del consistorio de requerir a la empresa Lime que retire los patinetes eléctricos de alquiler distribuidos por las calles de la ciudad, que el problema no es este medio de transporte, sino el hecho de que la mercantil carece de la licencia para la comercialización. Asimismo, ha recordado que se pueden imponer sanciones si se incumple la ordenanza municipal de dominio público y la normativa de la Dirección General de Tráfico.

La edil ha incidido en que «la problemática no es el patinete eléctrico», con el que València «no tiene ningún problema porque es un transporte ecológico». «Sí tenemos un problemas –ha reconocido– con esa empresa que se ha implantado en nuestra ciudad sin tener una autorización municipal, una licencia, para ejercer esa actividad económica en nuestras aceras y lo que vamos a hacer es recordarle que es necesario contar con esa autorización, como cualquier otra empresa, y si no está en disposición de la misma, que retire los patinetes de la vía pública».

Menguzzato ha detallado que la corporación municipal seguirá el protocolo previsto en estos casos: «se hará el requerimiento y si la empresa no retira los patinetes en un plazo que entendemos que puede ser de un día tendrá que ser la propia Policía Local la que los retire».

La concejala ha recordado en este punto que «se puede sancionar cualquier incumplimiento de una ordenanza municipal, en este caso la de dominio público, o la instrucción de la DGT de 2016 que marca que cuando se vayan a comercializar este tipo de patinetes deben tener la autorización municipal».

750 EUROS POR OCUPACIÓN DE ESPACIO
Fuentes municipales han concretado que las sanciones marcadas por las ordenanza municipal pueden ser de 750 euros por ocupación de espacio (no por vehículo); 122 euros en concepto de recogida y transporte por cada intervención –se mide el espacio ocupado y se retiran los patinetes, ya sean uno o más– y 1,05 de depósito por día.

La decisión de pedir a Lime la retirada de estos vehículos se adoptó este lunes en una reunión de trabajo en la que participaron el alcalde de València, Joan Ribó; el concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi; la edil de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, y el concejal de Espacio Público, Carlos Galiana.

Como resultado del encuentro, se acordó que la Policía Local requerirá a la empresa la retirada de estos patinetes, a la espera de la nueva ordenanza de movilidad que regulará de forma específica la circulación de este nuevo medio de transporte, cuyo borrador se presentará dentro de dos o tres semanas, aproximadamente.

En el encuentro se acordó además encargar a los servicios municipales de Hacienda que estudien la aplicación de una tasa «para este tipo de empresas que quieren ocupar el espacio público».

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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