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Salud y Bienestar

El hospital La Fe de València ocupa la sexta posición en reputación sanitaria en España

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EFE

El hospital universitario y politécnico La Fe de València se sitúa en sexta posición en la clasificación de centros hospitalarios con mejor reputación sanitaria, según el Monitor de Reputación Sanitaria (MRS), que esta VII edición incluye la nueva clasificación por la situación generada con la covid.

Los hospitales Gregorio Marañón, La Paz y la Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, lideran por este orden la clasificación de hospitales con mejor abordaje clínico de la pandemia, en cuyos diez primeros puestos no figura ningún hospital de la Comunitat.

El estudio, independiente y avalado por los consejos generales de médicos y enfermería y las asociaciones de pacientes, coloca al hospital universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, y al hospital universitario 12 de Octubre, en Madrid, en cuarto y quinto lugar en el ránking de buena gestión en pandemia, seguido del Virgen de Rocío (Sevilla), Ramón y Cajal (Madrid), Clínic (Barcelona), QuirónSalud Madrid y hospital universitario Puerta de Hierro, de Majadahonda (Madrid).

El monitor también clasifica a los hospitales públicos con mejor reputación sanitaria, donde el hospital La Fe aparece en sexta posición, con una puntuación de 6,6 sobre 10.

Una vez más, Madrid y Barcelona se reparten los centros con mejor reputación y el madrileño hospital La Paz encabeza la clasificación, por séptimo año consecutivo.

A La Paz, le sigue el hospital Clínic (Barcelona), el Gregorio Marañón y el 12 de Octubre, ambos en Madrid, y Vall D’Hebron (Barcelona).

En el sector privado, la Clínica Universidad de Navarra también repite liderazgo por séptima vez como hospital privado con mejor reputación sanitaria, por delante de QuirónSalud Madrid, hospital universitario HM Sanchinarro/Clara Campal y hospital universitario Sanitas La Zarzuela, en la comunidad madrileña, y el centro médico Teknon-QuirónSalud (Barcelona).

Para el estudio se han realizado más de 6.000 encuestas a médicos, enfermeros, gerentes de hospitales, responsables de la administración pública sanitaria, de farmacia hospitalaria y de empresas farmacéuticas y asociaciones de pacientes y se ha evaluado 2.853 indicadores objetivos de 2.704 servicios clínicos.

En rueda de prensa, el consejero delegado de Merco José María San Segundo, empresa que ha analizado los datos del estudio, ha puesto en valor el «doble reconocimiento» que el monitor da en esta edición al hospital Gregorio Marañón, por liderar la gestión en el abordaje de la pandemia y situarse en tercer lugar en el ránking de reputación sanitaria, muy cerca del Clínic (Barcelona).

San Segundo ha explicado que cuando se valora la reputación sanitaria se atiende a la cartera asistencial, al cuadro profesional, la calidad y el equipamiento de la atención médica pero también a la innovación y desarrollo y al liderazgo de su equipo directivo.

En definitiva, en palabras de San Segundo, «tener una buena reputación es hacer las cosas bien, ser buenos y ser reconocidos como buenos».

El estudio también evalúa los mejores servicios clínicos de España por 26 especialidades médicas.

La mejor puntuación se la lleva el servicio de Alergología del hospital universitario La Paz, seguido del servicio de Anestesiología y reanimación de este mismo hospital madrileño.

El tercer lugar es para el departamento de Aparato Digestivo del hospital Clínic de Barcelona, el cuarto para Cardiología de La Paz, y la quinta posición la ocupa el servicio de Cirugía general y Aparato Digestivo del Cliníc, de Barcelona. EFE

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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