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El Supremo ratifica el derecho a tener cesta de Navidad

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La Sala Cuarta, de lo Social, del Tribunal Supremo ha confirmado el derecho de los 1.600 trabajadores de Fujitsu Technology Solutions, S.A. en España a recibir la cesta de Navidad del año 2016, unilateralmente suprimida por la empresa, al considerar que la reiteración en el tiempo de su entrega y con extensión a toda la plantilla la convertían en condición más beneficiosa del contrato de trabajo, sin que quepa tomarlo como un acto de mera liberalidad de la empresa.

Asimismo, la sentencia destaca que la supresión por causa excepcional en una anualidad concreta del envío de la cesta, lo que no fue combatido por la parte social de la empresa, no elimina el derecho a la misma. En el caso de Fujitsu, la cesta no se remitió en el año 2013 alegando un plan de reducción de costes, lo que no fue impugnado por los sindicatos, que sí reclamaron la reinstauración del envío a partir de 2014.

El Supremo explica que para apreciar que la cesta de Navidad es una condición más beneficiosa deben darse dos condiciones: una sucesión de los actos sobre los que se apoya y una voluntad inequívoca de la empresa como origen de la citada condición, que mejora el marco legal o convencional aplicable. Y la consecuencia de su apreciación es la incorporación de la misma al paquete obligacional del contrato de trabajo.

En el caso de Fujitsu, con cerca de 1.600 trabajadores en todo el territorio nacional, se ha acreditado que, desde el inicio de su actividad hasta el año 2012, la empresa había entregado a los trabajadores afectados la indicada cesta -con la excepción del año 1997, en que se sustituyó por un cheque-regalo-. Fue en 2013 cuando la empresa decidió suprimir tal entrega, sin que tal decisión fuera objeto de impugnación, según señala la sentencia recurrida. Desde entonces, no se ha efectuado ya la entrega; constando, no obstante, que, en los años 2014, 2015 y 2016, las representaciones sindicales –del sindicato demandante o de USO- solicitaron su instauración.

El Supremo valora por tanto que dicha cesta venía siendo entregada desde el origen de la actividad de la empresa sin solución de continuidad hasta el año 2013, “y no puede negarse que en ese acto de la empresa se aprecian las notas definidoras de la controvertida condición más beneficiosa. No sólo se trata de una entrega de manera regular, constante y reiterada todos los años, sino que resulta patente que tal ofrecimiento se hacía con plena y consciente voluntad de beneficiar a los trabajadores de la plantilla, a todos sin excepción ni condicionamiento”, señalan los magistrados.

“El reparto de la cesta de Navidad –añade la sentencia– no se produce por una mera tolerancia de la empresa, pues es evidente que, dado el volumen de la plantilla, esa entrega supone un desembolso económico que necesariamente tiene y debe ser aprobado y financiado, y, además, exige una determinada actividad de organización y logística –la empresa debe determinar el número de cestas que necesita, adquirirlas en el mercado y organizar su distribución o el sistema por el que las cestas lleguen a manos de cada uno de los trabajadores”.

En suma, indica el Supremo, estamos ante una condición de trabajo que estaba incorporada al contrato de trabajo de los trabajadores afectados y, por ende, obligaba a la parte acreedora de dicha prestación -la parte empleadora- como parte del contenido de dicho contrato.

Sacrificio puntual que no elimina el derecho

Sobre la supresión en 2013, el Supremo resalta que la decisión de la empresa tenía una clara vocación coyuntural, al ceñir de modo expreso la medida a dicha anualidad. Precisamente, entiende el alto tribunal, la falta de impugnación por los sindicatos, “pone de manifiesto que la parte social aceptaba el sacrificio puntual en atención a las circunstancias afirmadas por la empresa en relación con la situación de dicha anualidad”.

“De otro lado –añaden-, y en consonancia con lo anterior, es evidente que las representaciones sindicales mantuvieron viva la reclamación frente a la empresa tras superarse el año para el que ésta había afirmado la dificultad económica, con lo que, aun en el supuesto caso de haberse excepcionado prescripción, se ha acreditado que la misma hubiera quedado interrumpida por las oportunas reclamaciones anuales”.

En suma, para la Sala, “afirmada la existencia de una condición más beneficiosa incorporada a los contratos de trabajo de los afectados por el conflicto, nada impide el ejercicio de la acción tendente a su
reconocimiento en el momento en que los legitimados al efecto ponen en marcha el procedimiento adecuado para ello, sin que la limitación de la pretensión a la cesta correspondiente al año 2016 –sin extenderla a las dos anualidades previas- pueda tener efectos enervantes ni negativos de la efectividad del derecho”.
Por todo ello, desestima el recurso de la empresa contra la sentencia de la Audiencia Nacional que dio la razón a una demanda de conflicto colectivo planteada por UGT a la que se adhirieron CC.OO. y USO.

El derecho a la cesta depende de cada caso

En la sentencia de la que ha sido ponente la magistrada María Lourdes Arastey, el Supremo recuerda que la cuestión de la entrega de la tradicional cesta de Navidad ha motivado varios pronunciamientos de la Sala en que se abordaba la cuestión de si la misma constituía o no una condición más beneficiosa. La sentencia advierte que no puede fijarse un criterio general para todos los casos según el cual la entrega de la cesta constituye siempre un derecho adquirido como condición más beneficiosa, o, por el contrario, una mera liberalidad de la empresa, por lo que el resultado de las soluciones judiciales puede ser diverso en atención a las características y la prueba de las circunstancias de cada caso.

Así, recuerda que hasta la fecha la Sala ha dictado cuatro sentencias en las que se considera que la entrega de la cesta de Navidad es una condición más beneficiosa, mientras que en una quinta resolución opinó al revés y negó la consolidación del derecho a su entrega por no estar acreditada la concurrencia de los elementos característicos y definidores de la condición más beneficiosa.

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Ni papel de aluminio ni cajas herméticas: así debes guardar el queso en la nevera para que no se estropee

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El queso es uno de los alimentos más delicados a la hora de conservarlo en casa. Aunque muchas personas recurren al papel de aluminio, al film transparente o a cajas herméticas, estos métodos pueden acelerar su deterioro en lugar de protegerlo.

Si alguna vez has abierto la nevera y has encontrado el queso reseco, con mal olor o con manchas de moho en pocos días, probablemente el problema no era el producto, sino la forma de almacenarlo.

Por qué el papel de aluminio y el plástico no son buena idea

El queso es un alimento “vivo”. Necesita respirar.

Cuando lo envolvemos en plástico o aluminio:

  • Se acumula humedad.

  • No circula el aire.

  • Se favorece la aparición de moho.

  • Se alteran textura y sabor.

Las cajas herméticas tampoco suelen ser la mejor opción, ya que concentran la humedad y los olores.


La mejor forma de guardar el queso en la nevera

El método más recomendado por expertos en conservación de alimentos es sencillo:

✅ Envolverlo en papel especial para alimentos o papel vegetal

El papel vegetal o papel de horno permite que el queso respire, evitando la condensación excesiva.

✅ Después, cubrirlo ligeramente con film (sin sellar al vacío)

Esto protege el exterior sin impedir totalmente la ventilación.

✅ Guardarlo en el cajón de las verduras

Es la zona de la nevera con temperatura y humedad más estables, ideal para conservar quesos.


Cada tipo de queso necesita un cuidado distinto

No todos los quesos se conservan igual:

  • Quesos curados o semicurados: necesitan menos humedad.

  • Quesos frescos: deben mantenerse en su envase original bien cerrado y consumirse rápidamente.

  • Quesos azules: es importante aislarlos bien para que no transmitan olor al resto de alimentos.


¿Y si aparece moho?

Depende del tipo de queso:

  • En quesos duros o curados, se puede retirar la parte afectada cortando al menos un centímetro alrededor.

  • En quesos frescos o blandos, si aparece moho, lo más seguro es desecharlo por completo.


Consejos extra para que el queso dure más

  • Sácalo de la nevera 30 minutos antes de consumirlo para recuperar aroma y textura.

  • No lo cortes en lonchas hasta que vayas a usarlo.

  • Evita cambios bruscos de temperatura.


Conservar el queso correctamente no solo evita que se estropee antes de tiempo, sino que mantiene intacto su sabor y calidad. A veces, el truco no está en usar más plástico o más recipientes, sino en permitir que el alimento respire de forma controlada.

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