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Salud y Bienestar

Falsos mitos sobre la impotencia

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Falsos mitos sobre la impotencia
Foto: Engin_Akyurt PIXABAY

La impotencia es una de las mayores preocupaciones de los hombres. Mucha gente está mal informada sobre la disfunción eréctil. Aquí os desgranamos algunos conceptos erróneos sobre la impotencia.

Falsos mitos sobre la impotencia:

Falso mito: La disfunción eréctil es una señal de menor virilidad.
La virilidad de un hombre no se mide por la dureza de su pene. Sin embargo, los problemas de erección pueden pesar mucho en las relaciones de una pareja.

Falso mito: Durante el sexo, el tiempo entre una erección y otra siempre será el mismo.
No, cuanto mayor te hagas, más tardarás en estar listo para tener otra erección tras la primera.

Falso mito: Siempre debes tener una erección por la mañana cuando te despiertas.
Es verdad que la presencia de erecciones de buena calidad al despertar es una señal de buen funcionamiento del sistema eréctil, pero no tienes que tener una erección cada vez que te despiertes. Las erecciones nocturnas están relacionadas con una etapa específica del sueño llamada sueño REM (Movimiento Rápido del Ojo) Esta fase no está siempre presente durante el periodo de sueño, sino que se activa en ciclos.

Falso mito: El tamaño de tu pene determina el nivel de placer de la mujer.
Los tamaños normales de pene varían de una persona a otra igual que la estatura; sin embargo, no existe ninguna relación entre el tamaño del pene y el nivel de satisfacción sexual femenina.

Falso mito: Si tomo un medicamento oral mi erección durará horas.
Los medicamentos orales que tratan la disfunción eréctil no necesariamente prolongan el tiempo que un hombre tiene una erección. Sin embargo permiten un incremento del flujo sanguíneo hacia el pene durante la estimulación sexual. Cada medicamento oral tiene un periodo de tiempo diferente durante el cual puedes conseguir una erección. Consulta con tu médico sobre los aspectos de la duración de acción de los diferentes medicamentos orales.

Si has tenido una erección que ha durado horas deberías tratarlo como una emergencia médica ya que es peligroso y puede dañar el tejido peneal.

Falso mito: La masturbación causa problemas de erección.
La masturbación es una actividad normal y fisiológica a todas las edades. Sin embargo, puede representar un problema cuando se convierte en una alternativa a las relaciones sexuales en la relación de una pareja. Si este es el caso, podría ser un signo de que hay un problema individual o en la relación y se debe buscar la ayuda de un médico o un sexólogo.

Falso mito: La eyaculación precoz es un síntoma de problemas de erección.
La eyaculación precoz es una disfunción que no está asociada con la pérdida de erección. Sin embargo, la eyaculación precoz, a la que a menudo se denomina eyaculación prematura, a veces se puede asociar con la disfunción eréctil.

Fuente: Sanitas

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Salud y Bienestar

¿Por qué no se deben guardar los medicamentos en la cocina o el baño?

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guardar los medicamentos

Guardar los medicamentos en los sitios adecuados de casa es mucho más importante de lo que creemos. La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) avisa sobre esta cuestión para que no se desencadenen problemas de salud.

Ahora que ya es habitual que el termómetro roce o supere los 40 grados en los meses de verano, determinados medicamentos pueden alterar la adaptación del organismo a las altas temperaturas.

Guardar los medicamentos

Entre los medicamentos con los que hay que extremar precauciones en caso de ola de calor figuran:

  • los fármacos diuréticos, que pueden propiciar una mayor pérdida de líquidos.
  • los tranquilizantes y antidepresivos, que pueden impedir la pérdida de calor del organismo.
  • los medicamentos hipertensivos, que hacen bajar la presión arterial y agravan los efectos de calor.

Es importante evitar la toma de antiinfilamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, que pueden perjudicar el riñón en caso de deshidratación.

En caso de fiebre, conviene evitar la toma de paracetamol, debido a su ineficacia para tratar la insolación.

Ante cualquier duda sobre los tratamientos, se ha de consultar al médico para que, si procede, adapte su terapia habitual a las posibles interacciones de las altas temperaturas.

El farmacéutico comunitario también puede ayudar en cualquier duda relacionada con la medicación.

Conservación del medicamento

Han de conservarse en lugares limpios, frescos y secos, respetando las condiciones que figuren en el envase: entre +2 y +8ºC (frigorífico).

Medicamentos de conservación a una temperatura inferior a 25 o 30ºC y a temperatura ambiente cuando no haya menciones específicas al respecto.

Es aconsejable conservar en frigorífico los jarabes y suspensiones, cremas, supositorios y óvulos ya que son formas farmacéuticas más sensibles a temperaturas elevadas (en el caso de supositorios y óvulos conviene ponerlos a temperatura ambiente unos minutos antes de su aplicación).

No en vano, unas malas condiciones de conservación pueden restar eficacia a los medicamentos y producir efectos no deseados.

La cocina y el baño

La cocina y el baño, lugares donde tienden a almacenarse los medicamentos, no resultan lugares apropiados para una buena conservación, al estar sujetos a cambios bruscos de humedad y temperatura que pueden alterar sus condiciones.

Tampoco es adecuado guardar medicamentos de forma habitual en las guanteras de los vehículos en caso de viajes, ya que son lugares donde se acumula el calor.

Además, los fármacos siempre han de protegerse de la luz y conservarse en el envase original.

En el caso de que se utilicen pastilleros, se recomienda recortar los blíster para mantener las pastillas bien protegidas e identificadas.

Golpes de calor

Además de extremar la precaución con los medicamentos, es recomendable seguir una serie de medidas higiénico-dietéticas que ayudan combatir los efectos del exceso de calor en el organismo.

Entre ellas, la ingesta de líquidos aún sin tener sed–evitando el alcohol y las bebidas azucaradas o con cafeína-, el uso de ropa ligera y holgada y el consumo de frutas y verduras.

Además de evitar exponerse al sol en exceso en las horas centrales del día, conviene reconocer los síntomas del golpe de calor, que es un fenómeno frecuente, aunque no exclusivo, entre adultos jóvenes y sanos.

Estos síntomas son: reducción o cese de la sudoración (síntoma precoz), cefalea, mareo, confusión, taquicardia, piel caliente y seca, inconsciencia y convulsiones.

 

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