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Falta de consenso en la cuenta atrás para la investidura de Ximo Puig

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VALENCIA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) – Los negociadores de PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem-Esquerra Unida de la reedición del acuerdo del Botànic ponían punto y final a última hora de este lunes a una reunión de 13 horas en la sede de la coalición, sin cerrar la arquitectura definitiva del nuevo Consell y ya con el 99% del acuerdo programático.

Las tres partes han quedado a las 10 horas de este martes, 11 de junio, para un nuevo encuentro en la sede socialista, con vistas a un acuerdo definitivo a 24 horas del debate de investidura del ‘president’ de la Generalitat en funciones y líder del PSPV, Ximo Puig, en Les Corts, un plazo que se habían marcado para tener el acuerdo cerrado.

Esta séptima jornada de reuniones ha arrancado a las nueve de la mañana en la sede de Compromís. Era la tercera vez que la ronda de negociaciones pasaba por la ‘casa’ de la coalición, mientras que la próxima jornada volverá a la del PSPV. Precisamente este martes se cumplen cuatro años desde que el 11 de junio de 2015 se firmara el primer acuerdo del Botànic, entonces sin la entrada de Podem en el gobierno.

En principio, sobre el acuerdo definitivo del Botànic II planea un reparto de 12 consellerias además de Presidencia, a la espera de si tendrá o no competencias: seis para el PSPV, cuatro para Compromís y dos para Unides Podem, a falta de cerrar la o las vicepresidencias.

A la espera de retomar las conversaciones este martes, en el comité negociador confían en cerrar definitivamente el acuerdo antes de la investidura. Los únicos que han hecho declaraciones a la salida del encuentro han sido el vicesecretario general del PSPV, Manolo Mata, ha asegurado a la salida de la reunión que el pacto está «al 99%», mientras que el secretario general de Podem, Antonio Estañ, ha destacado que el nuevo acuerdo «es mejor que el anterior» y ha confiado en llegar a que «los tres espacios se sientan reconocidos en su diversidad».

DEL QUÉ AL CÓMO
Trece horas antes, al inicio del encuentro, la coportavoz de Compromís, Àgueda Micó, apuntaba que la reedición está «a medio encajar» ya que «se está acabado el qué y se está profundizando en la estructura institucional, en el cómo», con las vicepresidencias encima de la mesa, remarcando la «generosidad» de su formación como lo ha hecho unas horas después la también coportavoz y vicepresidenta en funciones, Mónica Oltra, al decir que había sido «la única fuerza generosa».

En la misma línea, el diputado de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, afirmaba en relación a las negociaciones para el Botànic II que todo el mundo desea que los acuerdos lleguen rápido pero «si se llega al acuerdo y el acuerdo es satisfactorio el último día una hora antes no pasa nada, entra dentro del tiempo».

Apenas hora y media después del arranque de la reunión se ha iniciado un receso que se ha prolongado durante el resto de la mañana y los representantes del PSPV y de Unides Podem han salido de la sede en grupo, mientras los de Compromís se han quedado dentro.

Algunas caras sonrientes se mezclaban con rostros serios, visiblemente cansados tras la reunión que este mismo domingo acabó pasada la una de la mañana en la sede de EUPV, en la que no pararon ni para cenar –encargaron unas pizzas–. Conforme avanzaba la mañana, algunos de los actores veían más complicado cerrar antes de la tarde este acuerdo.

DESCANSOS Y CORRILLOS
Finalmente, al filo de las dos de la tarde –y sin volver a sentarse en la mesa el plenario de la comisión negociadora– los partidos decididían darse un descanso para comer y retomar la negociación a las 16 horas. La tarde ha seguido con largos recesos y sin avances hasta finalizar pasadas las nueve de la noche.

Han sido constantes los corrillos y los paseos a lo largo y ancho de la plaza del Pilar ‘a dos’ entre los distintos partidos. Especialmente activo ha estado el veterano socialista Ciprià Císcar, que ha departido tanto con Antonio Estañ (Podem) como con Àgueda Micó (Compromís) en varios momentos.

El ‘qué’ o eje programático del nuevo Botànic ya estaba cerrado a falta de las correcciones pertinentes de última hora, pero no se prevé hacerlo público hasta que esté cerrado el conjunto del acuerdo, que engloba también la arquitectura del futuro Consell y a qué fuerza le corresponde cada una de las 12 consellerias que se plantean –PSPV y Compromís están llamados a ceder competencias al nuevo integrante–, aspecto en el que los tres socios siguen sin alcanzar un acuerdo.

La investidura de Puig tendrá lugar el miércoles en Les Corts con su discurso inicial y los turnos de réplica de los portavoces de cada uno de los seis grupos parlamentarios. Por parte de Compromís lo hará Oltra, ya que fue el pasado 28A la candidata a la Presidencia por la coalición. Tras este paso queda la toma protocolaria de posesión, sobre la que planea la fecha de este domingo 16.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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