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Google lanza Gemini, su modelo de inteligencia artificial para competir con ChatGPT

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Gemini Google
Gemini Foto: Google

Alphabet, la compañía matriz de Google, ha presentado este miércoles su modelo de inteligencia artificial (IA) más avanzado. Se llama Gemini y es capaz de razonar de forma más sofisticada y comprender información con más matices que su anterior herramienta.

La nueva tecnología, que descifra información en vídeo, audio y texto, supone «uno de los mayores esfuerzos de ciencia e ingeniería» llevados a cabo por la empresa, según ha expresado el primer ejecutivo de Alphabet, Sundar Pichai, en una publicación online.

Gemini es «multimedia desde el momento de su creación, tiene sofisticadas capacidades de razonamiento y puede codificar a un nivel avanzado», ha detallado también Eli Collins, vicepresidente de Google DeepMind, el laboratorio de investigación en IA del grupo californiano, durante la presentación a la prensa.

Incorporado a su asistente Bard

Desde el lanzamiento de ChatGPT de OpenAI hace aproximadamente un año, Google ha estado compitiendo para producir software de IA que rivalice con lo que ha presentado la empresa respaldada por Microsoft.

La llamada IA generativa permite obtener textos, imágenes o líneas de código a un nivel equivalente a los producidos por humanos, a partir de una simple consulta en lenguaje cotidiano. Ahora Google ha incorporado una parte de la tecnología del nuevo modelo Gemini a su asistente de IA Bard y tiene previsto lanzar la versión más avanzada en el chatbot a principios del año que viene.

El equipo de ingeniería de Alphabet ha desarrollado tres versiones y cada una está diseñada para utilizar una potencia diferente de procesamiento. La versión más potente está programada para funcionar en centros de datos, y la más pequeña se ejecutará de manera eficiente en dispositivos móviles, han precisado.

¿Qué puede hacer Gemini de Google?

El vídeo de presentación del nuevo modelo de IA de Google muestra una tecnología capaz de identificar objetos, reproducir música y responder a preguntas con cierto grado de análisis y justificando su «razonamiento». «Este es nuestro modelo de IA más consistente, más dotado y también más general», ha asegurado Eli Collins.

Así, las capacidades de Bard han aumentado desde este miércoles, aunque siguen limitándose a consultas escritas, y solo en inglés. Otras funciones y formatos, como la ayuda avanzada para resolver problemas matemáticos, tendrán que esperar hasta 2024. Mientras tanto, Google también dará acceso a una primera versión de Gemini a sus clientes de la nube a partir del 13 de diciembre.

Menos conocido que ChatGPT, Bard tiene la oportunidad de intentar recuperar terreno a su rival, víctima de su propio éxito: a mediados de noviembre, abrumado por la demanda, OpenAI puso en suspenso las suscripciones a la versión de pago. En este ámbito, el gigante de Internet compite directamente con Microsoft, principal inversor de OpenAI y número 2 mundial de la nube, por detrás de Amazon.

Como ventaja, Gemini es «significativamente» más barato que los modelos anteriores desarrollados por la empresa, según Collins: «No solo es más capaz, también es mucho más eficiente».

El vicepresidente de Google DeepMind ha explicado que el último modelo sigue necesitando una cantidad considerable de potencia de cálculo para entrenarse, pero la empresa está mejorando su proceso.

Finalmente, Alphabet ha anunciado también una nueva generación de sus chips de IA personalizados, o unidades de procesamiento tensorial (TPU). La Cloud TPU v5p está diseñada para entrenar grandes modelos de IA y se agrupa en grupos de 8.960 chips. La nueva versión de sus procesadores puede entrenar grandes modelos lingüísticos casi tres veces más rápido que las generaciones anteriores.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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