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La historia del Corpus Christi en València

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historia del Corpus Christi
Foto: Toni Cortés

La historia del Corpus Christi se celebra desde el siglo XIV, fue en el año 1311 cuando el Concilio de Viena proclamó esta festividad para que se celebrase en todo el mundo cristiano. Valencia adoptó la festividad en el año 1328 , aunque, no fue hasta 1372 cuando se celebro la primera procesión en la capital.

Era costumbre, en la Edad Media hacer desfilar en las procesiones a personajes bíblicos sobre todo pertenecientes al Antiguo Testamento para que el pueblo se familiarizara con esta parte de la Biblia, para ellos mas desconocida, hay que recordar que en aquella época la inmensa mayoría era analfabeta  y la historia se trasmitía a través de la tradición oral.

Pero no eran años demasiado propicios para celebraciones y fausto; la peste negra y otro tipo de calamidades, como la muerte prematura del propio obispo, influirían para que la Procesión se suspendiera durante largos años.

Historia del Corpus Christi

Por fin en 1372 el nuevo obispo de Valencia –cardenal Jaime de Aragón– nieto del rey Jaime II, encomienda a los magistrados municipales y cuatro prohombres elegidos por ellos mismos para que volviese a organizarse la Procesión del Corpus con gran pompa y boato, convirtiéndose desde ese momento, sin duda, en la fiesta religiosa más brillante y más importante de todo el año.

En la procesión del Corpus participan todos los estamentos eclesiásticos, civiles y sociales de la ciudad, representados por la jerarquía del clero secular y regular, autoridades civiles y militares y asociaciones que representaban al pueblo, como los cuarenta de gremios y oficios que desfilaron desde 1355 hasta finales del siglo XIX, en que se extinguieron todos.

Esta fiesta religiosa se diferenciará de las demás en que su importante costo correrá a cargo de la ciudad, y al ser la principal de todas las fiestas

Recomendaciones la vecindario

Al vecindario se le hacían unas cuantas recomendaciones básicas, como que tuviera la calzada fronteriza a sus respectivos domicilios bien cubierta de hierbas aromáticas, o que guarneciesen balcones y ventanas con hermosos tapices y colgaduras para agasajar y dar el máximo esplendor a la comitiva.

Entre 1355 y 1505, se celebró por la mañana y en 1506 se trasladó a la tarde dada su duración y aún sigue siendo así.

Tal era el esplendor de la procesión que según la historia, el año 1401, Blanca de Aragón hace que se repita; el rey Martín el Humano y la reina Juana de Sicilia acuden a presenciarla.

Se representa en 1414 durante la coronación del Rey de Aragón -Fernando de Antequera- que pide se represente en Zaragoza. En 1415 es el Papa Luna quien asiste a la misma, en 1427 es solicitada por el rey Alfonso el Magnánimo, así como por Juan II de Aragón, Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II, Felipe III con motivo de sus bodas reales, Fernando VII en 1827. La reina Isabel II con su hijo Alfonso XII en 1858 y en 1888 Alfonso XIII.  Así lo citan las crónicas de la ciudad.

Tuvo un fuerte declive con la desamortización de Mendizábal en 1836 y con la proclamación de la II República se limitó a que se realizara en el interior de las iglesias durante el periodo de 1931 a 1935. Es en posguerra cuando empieza la recuperación, pero muy lenta y a falta de muchas figuras.

El Corpus en imágenes de Toni Cortés

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Fallas

Claudia, Fallera Mayor Infantil de Plaza Segovia, deslumbra con una indumentaria impecable

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Claudia, Fallera Mayor Infantil de la Plaza Segovia, vive un año que quedará para siempre en su memoria. Su elegancia, dulzura y pasión por las Fallas reflejan la ilusión de una niña que ha crecido rodeada de música, pólvora y tradición.

Además, Claudia ya ha demostrado su talento y carisma más allá de la indumentaria. La hemos visto brillar con su grupo de Playbacks, donde lograron alzarse con la victoria en el concurso organizado por la Junta Central Fallera. Criada como fallera de casal de toda la vida, sigue los pasos de su familia: al igual que su hermana Alejandra y sus primas, Claudia ha crecido inmersa en la tradición fallera, participando activamente en cada acto y celebrando cada festividad con la pasión que caracteriza a su familia y a la Plaza Segovia.

La conexión familiar con las Fallas es profunda: su madre, Susana Esteve Puchades, fue Corte de Honor en 2001, y hoy ese legado se refleja en la mirada y en el porte de Claudia.

Cada uno de los trajes que luce ha sido cuidadosamente confeccionado por Marian Indumentaria, combinando artesanía, historia y estética de la indumentaria valenciana. Cada pieza es un homenaje a la tradición y un testimonio del talento de los maestros artesanos que trabajan con seda, damasco, brocados y orfebrería.

Traje oficial en rosa antiguo

El traje oficial de Claudia destaca por la delicadeza del lampas de seda de Compañía Valenciana de la Seda en color rosa antiguo, modelo Santa Lucía. Las manteletas de Artesanía Viana y el cancán de Margarita Vercher aportan estructura y movimiento al conjunto, mientras que los zapatos de Creaciones Aurora y el aderezo de Máximo Betro completan la elegancia. Las peinetas de Flor de Aigua de Castillo Cinceladores añaden un toque de sofisticación discreta. Todo el conjunto transmite armonía y serenidad, reflejando la sensibilidad y la dulzura de Claudia.

Segundo traje en blanco

El segundo traje, modelo Alicia con fondo blanco de Mar de Seda, es un homenaje a la pureza y luminosidad infantil. Cada detalle, desde la textura de la seda hasta el acabado de los bordados, ha sido pensado para realzar la frescura y la inocencia de Claudia, al tiempo que mantiene la esencia clásica de la indumentaria valenciana. Este traje combina simplicidad y elegancia, convirtiéndose en una pieza que brilla por su delicadeza y equilibrio.

Brocatel familiar

El tercer traje es un testimonio de historia familiar y de emoción contenida. La falda es un brocatel de herencia familiar, que perteneció a su tía y fue lucida como Fallera Mayor en 1992, mientras que el corpiño es un damasco negro de Compañía Valenciana de la Seda. Las manteletas de Artesanía Viana, los zapatos de Creaciones Aurora, el aderezo de Alpama Joyeros y las peinetas de Castillo Cinceladores completan el conjunto. El cancán de Margarita Vercher aporta la amplitud necesaria para la movilidad de la niña durante los actos. Este traje no solo destaca por su belleza, sino por la emoción que encierra: es un vínculo tangible con la historia familiar y con la memoria de quienes hicieron brillar la tradición antes que ella.

Damasco ciruela

El cuarto traje, en damasco color ciruela de Compañía Valenciana de la Seda, combina fuerza y sofisticación. Las manteletas de Artesanía Viana, los zapatos de Creaciones Aurora y el aderezo de Máximo Betro mantienen la coherencia con el estilo clásico, mientras que las peinetas en tono cuero de Castillo Cinceladores aportan un toque de carácter. Este traje refleja presencia y madurez, ofreciendo un contraste elegante con la suavidad de los tonos anteriores, y demuestra la versatilidad y riqueza de la indumentaria valenciana.

Cada traje de Claudia no solo es una obra de artesanía, sino una expresión de historia, familia y sentimiento. Cada seda, cada brocado y cada aderezo transmiten la tradición de las Fallas y la pasión de quienes trabajan para mantenerla viva. Este año, Plaza Segovia no solo celebra a una Fallera Mayor Infantil radiante, sino también una historia de legado, ilusión y amor por la fiesta que une generaciones.

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