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Sucesos

La familia de Anna y Olivia pide que el «Ángeles Alvariño» prolongue más días la búsqueda

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El buque del Instituto Español de Oceanografía «Ángeles Alvariño» continúa hoy la búsqueda de los cuerpos de la pequena Anna y de Tomás Gimeno, en el puede ser su último día realizando estas labores. El barco tiene prevista mañana su partida hacia Cádiz, donde debe atender compromisos científicos en el país.

Es por ello que Beatriz, la madre de las pequeñas, a través de su portavoz, ha pedido a las autoridades que alarguen unos días la estancia del «Ángeles Alvariño» para que pueda seguir con las tareas de exploración en la zona acotada después de analizar la última conexión desde el teléfono móvil de Tomás Gimeno.

La búsqueda se centra ahora en el cinturón de buceo de Gimeno, lastrado con plomo, que no se encontró en su embarcación cuando se la localizó a la deriva. No obstante, los expertos advierten que será difícil que se repita el «milagro», como han calificado el hallazgo del cuerpo de la pequeña Olivia.

La investigación trabaja sobre dos hipótesis: que Tomás Gimeno continúe con vida y esté huido (la jueza que lleva el caso ya ha dictado una orden internacional de búsqueda contra él) o que se haya suicidado lanzándose al mar después de matar a sus hijas. En cualquiera de las dos situaciones es fundamental encontrarlo, ya que si no el caso podría alargarse durante 20 años. Eso es lo que tarda en prescribir un delito de asesinato.

Los últimos detalles que se han conocido de la investigación es que Tomás Gimeno se despidió de sus padres con un mensaje que decía «por fin voy a estar bien y como yo quiero», y que dejó un paquete con dinero y una carta de despedida a su actual pareja, con la petición de que la abriera a medianoche.

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Sucesos

Mueren 12 de los 110 perros rescatados en una parcela de Buñol en condiciones extremas de maltrato

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Doce de los 110 perros que fueron localizados hacinados y encadenados en una parcela de Buñol (Valencia) han fallecido debido a las graves secuelas de las condiciones en las que se encontraban. Los animales fueron intervenidos por la Guardia Civil tras una inspección que destapó un presunto caso de maltrato animal, con falta de agua y comida y unas instalaciones en condiciones higiénico-sanitarias deplorables.

La actuación comenzó después de que la Policía Local de Buñol alertara a la Guardia Civil de la presencia de numerosos perros en muy mal estado en una parcela del término municipal.

El pasado 26 de octubre, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) inspeccionaron el recinto y encontraron un total de 110 animales con un deficiente estado de salud. Los perros estaban hacinados, sin acceso a agua ni alimentos y rodeados de restos orgánicos y suciedad.

Perros encadenados en cobertizos y encerrados en pequeñas jaulas

La parcela estaba dividida en dos zonas. En la primera, situada en el exterior, se encontraba aproximadamente la mitad de los perros, atados en pequeños cobertizos de construcción muy precaria.

El resto de los animales estaba en el interior de una construcción rústica cerrada de unos 85 metros cuadrados. Algunos permanecían sujetos con cadenas cortas y otros estaban encerrados en jaulas de dimensiones reducidas.

Las condiciones de ambas zonas limitaban considerablemente la movilidad de los animales e impedían que pudieran descansar adecuadamente.

Ante la gravedad de la situación, los agentes intervinieron a los 110 perros y los trasladaron a una protectora para que recibieran atención veterinaria y los cuidados necesarios.

Sin embargo, 12 de ellos no consiguieron superar las secuelas derivadas de las condiciones en las que habían permanecido.

Detenido un hombre de 50 años por maltrato animal

Por estos hechos, la Guardia Civil detuvo a un hombre de 50 años y nacionalidad española, al que se atribuye un delito de maltrato animal.

Durante la intervención, los agentes también localizaron en la nave una escopeta del calibre 12 que no contaba con las medidas de seguridad reglamentarias.

La operación contó con la colaboración de la Policía Local de Buñol, cuyos efectivos participaron en las labores de contención, sujeción y estabilización de los perros para facilitar su traslado a la protectora.

Por su parte, el Ayuntamiento de Buñol asumió los gastos generados por los animales intervenidos.

La investigación ha sido desarrollada por agentes de la Patrulla del Seprona de Utiel. Las diligencias han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Requena, plaza número 1.

 

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