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Salud y Bienestar

¿La soja puede aumentar el riesgo del cáncer de mama?

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¿La soja puede aumentar el riesgo del cáncer de mama?
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Cuidar de la alimentación y la nutrición se ha convertido en una parte fundamental de nuestra vida. El tipo de hábitos y costumbres que establece cada persona en cuanto a su alimentación son determinantes para poder llevar una vida saludable. Para ayudar a derribar ciertos mitos y hablar de nutrición desde una nueva perspectiva, la app de podcasts y audiolibros Podimo acaba de estrenar en exclusiva la segunda temporada de Zumo de araña, el podcast de Aitor Sánchez (Midietacojea) experto dietista-nutricionista, tecnólogo alimentario e investigador y Lucía Martínez (Dimequecomes), dietista-nutricionista especializada en nutrición clínica en pacientes que siguen una alimentación 100% vegetal.

En Zumo de araña ambos hablarán sobre diferentes temáticas como la obesidad o la influencia de las redes sociales en la alimentación. En el primer episodio, los dietistas-nutricionistas han desgranado los 6 mitos sobre nutrición y alimentación más habituales en la actualidad:

  • ¿Son los lácteos un alimento imprescindible?

Los lácteos no son un alimento imprescindible. “De hecho, la mayor muestra es que tenemos personas que son alérgicas a los productos lácteos” comenta Aitor Sánchez, que continúa diciendo: “Aquí lo que sucede es que tenemos mucha mochila cultural en la que se nos ha vendido como que los lácteos eran un producto que había que tomar como sí o sí o si no prácticamente sustituirlo como si tuviera una función prácticamente inalienable sobre otra cuestión”. Sin embargo, nutrientes como la proteína y el calcio se encuentran también en otros muchos productos tanto de origen animal como de origen vegetal.

  • ¿La soja puede aumentar el riesgo del cáncer de mama?

“La soja, lejos de ser un factor de riesgo de cáncer, es un factor de prevención. Así que, lo que tenemos es mucho prejuicio y poca información actualizada al respecto”, aseguran los expertos.

La soja y el cáncer de mama: qué dicen los expertos

  • Hay que comer de todo

Ambos creadores se muestran tajantes con esta afirmación: “No hay que comer de todo, de hecho, hay muchísimas cosas que es mejor no comer. […] Comer de todo es síntoma de una mala dieta, una dieta más restrictiva puede ser más saludable”.

Además, hay alimentos que por su valor nutricional pueden entrar en una dieta saludable pero no es imprescindible que estén, como por ejemplo los lácteos, la carne, el pescado… En definitiva, alimentos de procedencia animal.

  • Qué comer si se nos recomienda llevar una dieta blanda

En estos casos, es importante seguir una dieta que se digiera bien, es decir, que sea baja en fibra y en grasas, en otras palabras, que esté exenta de verduras o de frutas que son productos más conflictivos. Caldo de arroz o arroz cocido con pan blanco pueden ser una buena opción, evitando grasas añadidas.

  • El azúcar es necesario para mejorar el rendimiento mental

“Que el azúcar es necesario es cierto porque nuestras células y nuestro cerebro consumen azúcar en forma de glucosa. Lo que no es cierto es que tengamos que ingerir azúcar especialmente azúcar añadido porque al mismo tiempo nuestro metabolismo es capaz de convertir otros nutrientes en esa glucosa que necesita. Pues por ejemplo los cereales, el pan, todo eso que llamamos hidratos de carbono complejos se pueden convertir en glucosa” afirma Lucía Martínez.

  • ¿Es imprescindible tomar carne para tener una dieta saludable?

La carne no es necesaria para llevar una dieta saludable, de hecho, es más fácil que lleves una dieta saludable si no consumes carne porque dentro del grupo de alimentos cárnicos hay muchos alimentos que solo a nivel nutricional son complicados como toda la carne procesada, entre los que se encuentran los embutidos, hamburguesas, salchichas, jamón y también la carne roja.

Esperamos que esta información haya sido de vuestro interés. Si estáis interesados en gestionar una entrevista con Aitor Sánchez y Lucía Martínez para hablar de este nuevo proyecto, además de otros temas relacionados con la alimentación y nutrición, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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