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La Tierra se frena: ¿seguirá todo igual?
Publicado
hace 3 añosen
Según un nuevo estudio, el núcleo interno de nuestro planeta se habría frenado hasta alcanzar la misma velocidad de rotación que las capas más externas, o incluso ligeramente inferior. Desde la superficie lo veríamos como si se hubiera parado, o en dirección contraria. Lo explican investigadores del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM), quienes aclaran que es poco probable que estos pequeños cambios tengan efectos apreciables.
Recientemente se ha publicado un estudio en el que se dice que el núcleo de la Tierra ha sufrido un parón y que este suceso tiene influencia en diferentes aspectos del planeta, como el campo magnético o el clima.
A raíz de esta publicación, han surgido algunas voces que sugieren consecuencias exageradas y catastróficas. Es importante analizar estas noticias con una visión crítica y, sin restar importancia a la gran repercusión de los descubrimientos científicos sobre el funcionamiento de nuestro planeta (aún con tantos misterios), no caer en simplicidades ni dramatismo.
Para entender esta noticia, primero debemos conocer la estructura interna de nuestro planeta. La Tierra está formada por diferentes capas. En el centro se localiza el núcleo interno, una esfera sólida de hierro y níquel de 1220 km de radio. Se encuentra rodeada por una capa de 2260 km de espesor de composición similar, pero en estado fundido, el núcleo externo.
Los movimientos de convección en esta capa fluida, unidos a la rotación terrestre, generan el campo magnético que protege nuestro planeta de partículas que llegan del Sol y del espacio. Alrededor del núcleo encontramos el manto, de unos 2900 km de espesor y, sobre este, la corteza terrestre sobre la que vivimos, con tan solo 10 a 50 km de grosor.
Lo primero que hay que dejar claro es que el núcleo no se ha parado. La Tierra con todas sus capas está rotando de forma que tarda aproximadamente 24 horas en dar una vuelta completa.
Hasta ahora se pensaba que el núcleo interno rotaba un poco más rápido que el manto y la corteza (a esto se le denomina superrotación), de forma que iba adelantándose en torno a una décima de grado cada año.
Según este nuevo estudio, el núcleo se habría frenado hasta alcanzar la misma velocidad de rotación que las capas más externas o incluso una velocidad ligeramente inferior. Estas diferencias de velocidades relativas son muy pequeñas.
Pensemos, como ejemplo, que vamos por la autopista a 120 km/h y nos adelanta otro coche a 121 km/h. Por la ventanilla veremos que nos va adelantando poco a poco. Si ahora el otro vehículo frena y se pone a 120 km/h lo veremos “inmóvil” junto a nuestro coche, aunque sigue moviéndose, al igual que nosotros.
De la misma forma, el núcleo se habría frenado y, ahora, al rotar a la misma velocidad que el manto y la corteza, desde la superficie terrestre lo veríamos parado.
Para llegar a la conclusión de que el núcleo ahora gira más lentamente, los investigadores seleccionaron terremotos originados en las Islas Sandwich del Sur, en la zona sur del océano Atlántico, y estudiaron la señal registrada en un observatorio de Alaska, casi al otro lado del planeta.
De esta forma pudieron analizar el tiempo que tardaban en llegar las ondas que habían atravesado el núcleo terrestre siguiendo siempre las mismas trayectorias. Observaron que las ondas tardaban un tiempo distinto en cruzar el núcleo en diferentes épocas.
Distintas zonas del núcleo pueden tener distintas propiedades, lo que hace que a las ondas les tome más tiempo cruzar unas zonas que otras, así que llegaron a la conclusión de que si el tiempo de viaje de las ondas cambiaba con los años es porque el núcleo interno se estaba adelantando a la corteza.
Dicho de otra forma, si para ondas emitidas y registradas en los mismos puntos de la superficie obtenemos resultados distintos según la época, significa que las ondas están atravesando zonas distintas del núcleo, es decir, está girando a una velocidad distinta que la superficie de la Tierra.
Si para ondas sísmicas emitidas y registradas en los mismos puntos de la superficie obtenemos resultados distintos según la época, significa que atraviesan zonas distintas del núcleo, es decir, está girando a una velocidad distinta
Sin embargo, desde el año 2009 las ondas están tardando siempre lo mismo en cruzar el núcleo. Esto significa que el núcleo ahora está quieto respecto a la superficie (gira a la misma velocidad). Los mismos resultados se obtuvieron cuando se amplió el estudio a terremotos generados en otros puntos del planeta, respaldando las conclusiones anteriores.
Este ligero cambio en la rotación del núcleo no es la primera vez que sucede. Los datos muestran otro suceso similar en la década de 1970. Esto sugiere que el fenómeno se repite con una periodicidad de unas siete décadas.
Curiosamente, esta misma frecuencia aparece también en otros observables geofísicos, como el campo geomagnético, la duración del día o el clima, lo cual sugiere que puedan estar relacionados.
Actualmente se piensa que este fenómeno de variación periódica de la rotación del núcleo se debe, por un lado, a la interacción electromagnética entre el núcleo interno y externo que tiende a acelerar el núcleo interno y, por otro, al acoplamiento gravitatorio con el manto, que lo obliga a volver a acompasarse.
Resumiendo, ¿dice el estudio que el núcleo se detuvo en seco en el año 2009 y que va a comenzar a girar en sentido contrario? No, solamente ha cambiado su velocidad en relación a la corteza.
A lo largo de la historia, el campo magnético ya se ha invertido en multitud de ocasiones, ¿este frenazo del núcleo sugiere una nueva inversión inminente de los polos o va puede desaparecer el campo magnético? No, el núcleo sigue girando y el campo magnético se seguirá generando.
¿Va a tener este fenómeno implicaciones en el clima? El artículo propone que podría existir alguna relación, pero que el origen de las variaciones multidecadales en el clima aún no se conoce completamente. Además, no parece probable que cambios tan pequeños en la rotación del núcleo puedan tener efectos realmente apreciables.
Como podemos ver, la dinámica de la Tierra es un sistema de gran complejidad y son multitud de factores interconectados los que determinan las características y la evolución de nuestro planeta.
La larga historia de la Tierra comparada con nuestro estudio de ella hace que entender su evolución sea un gran reto. Descubrimientos como este son una muestra de los esfuerzos de la ciencia para comprender cada vez más cómo funciona el planeta donde vivimos.
Alberto Molina Cardín, Marina Puente Borque y Pablo Rivera Pérez son investigadores del Instituto de Geociencias (IGEO), un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Publicado
hace 4 horasen
8 enero, 2026
El año fiscal 2026 comienza con buenas noticias para los propietarios de vivienda en España. Un Real Decreto-ley aprobado a finales de 2025 prorroga una serie de medidas económicas y sociales que incluyen importantes incentivos fiscales para quienes realicen obras de mejora de la eficiencia energética en sus inmuebles, permitiendo acceder a una deducción de hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta.
La medida, respaldada por la Agencia Tributaria, busca impulsar la rehabilitación del parque inmobiliario y reducir el consumo energético de los hogares, en línea con los objetivos de sostenibilidad marcados a nivel europeo.
La deducción más relevante para los propietarios particulares es la que permite desgravar el 40% del importe invertido en obras de eficiencia energética, con una base máxima anual de 7.500 euros, lo que se traduce en un ahorro fiscal directo de hasta 3.000 euros por vivienda.
Esta deducción se aplica tanto a viviendas habituales como a inmuebles destinados al alquiler, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la normativa.
Para beneficiarse de este incentivo, las obras realizadas deben cumplir criterios técnicos muy concretos, entre ellos:
Reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o
Mejorar la calificación energética del inmueble hasta las letras A o B
El cumplimiento de estos objetivos debe estar debidamente acreditado, ya que la Agencia Tributaria exige documentación técnica para validar la deducción.
Uno de los requisitos imprescindibles es disponer de dos Certificados de Eficiencia Energética:
Un certificado previo al inicio de las obras
Un certificado posterior que acredite la mejora obtenida
Este segundo documento deberá haberse emitido antes del 1 de enero de 2027 para que la inversión pueda imputarse correctamente al ejercicio fiscal de 2026. Sin estos certificados, no se reconoce el derecho a la deducción, independientemente del importe invertido.
Desde la Agencia Tributaria recuerdan un aspecto que suele generar problemas en muchas declaraciones: los pagos en efectivo no dan derecho a deducción.
Para que la inversión sea válida, los trabajos deben abonarse mediante:
Transferencia bancaria
Tarjeta de crédito o débito
Cheque nominativo
Ingreso en cuenta
Esta exigencia busca combatir la economía sumergida y garantizar la trazabilidad de las operaciones en el sector de las reformas.
Además de la deducción individual del 40%, la normativa contempla otra deducción del 60% para actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales completos, también con un límite máximo anual de 3.000 euros por contribuyente.
Esta modalidad está especialmente pensada para comunidades de propietarios que acometan mejoras integrales en fachadas, cubiertas o sistemas comunes de climatización.
Las actuaciones que suelen permitir acceder a la deducción máxima incluyen:
Sustitución de ventanas por cerramientos de alta eficiencia
Mejora del aislamiento térmico en fachadas y cubiertas
Instalación de sistemas de aerotermia
Renovación de sistemas de calefacción y refrigeración
Además del ahorro fiscal, estas reformas reducen de forma notable el consumo energético y la factura de luz y gas.
El Gobierno enmarca esta deducción dentro de una estrategia más amplia para reducir la dependencia energética de los hogares, mejorar el confort de las viviendas y avanzar hacia un modelo residencial más sostenible, apoyado en fondos europeos.
Para muchos propietarios, la deducción de hasta 3.000 euros en 2026 supone un incentivo clave para acometer reformas que, de otro modo, se aplazarían.
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