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Valencia

Los flamencos llevan 2 meses destrozando campos enteros de arroz en l’Albufera

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Valencia, 11 ago (EFE).- La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha denunciado que en los últimos años ha aumentado la presencial de flamencos en la zona de l’Albufera, desde el lago hasta las zonas productoras de arroz próximas a las poblaciones, lo que ha provocado grandes pérdidas económicas a los agricultores.

La organización agraria ha informado que los flamencos se han unido recientemente a otras poblaciones de fauna salvaje, sobre todo especies de patos, que causan graves perjuicios en los arrozales del parque y según sus estimaciones, las pérdidas económicas provocadas por la avifauna en el cultivo del arroz ha alcanzado los 400.000 euros en campañas anteriores.

El delegado de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) en Sollana, José Felip, es uno de los numerosos arroceros afectados y ha contado que desde que sembró el arroz, «hay bandadas de flamencos que continuamente pisotean y destrozan las plantas».

«Tengo parcelas con daños desde el 30 % hasta incluso toda la producción de arroz perdida a causa de estos animales y me he cansado de replantar porque sé que van a volver», ha resaltado.

Felip ha lamentado que «en estos dos meses de campaña solo he recibido la visita de técnicos de Agroseguro, que tomaron nota pero no me confirmarán hasta la siega si los daños estarán cubiertos por el seguro».

«Hasta ahora todo han sido pegas y nunca me han pagado ninguna indemnización por este tipo de riesgo, y en cuanto a la gente del parque natural o de las administraciones con competencias en este paraje protegido, nadie se ha preocupado por el problema», ha criticado.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha explicado al respecto que «toda la sociedad, empezando por los propios agricultores, defendemos la preservación de los flamencos y el resto de la fauna y flora en esta joya medioambiental que es la Albufera, situada además a las puertas de València».

«Lo que ponemos en duda, sin embargo, es que sean los arroceros afectados los que paguen de su bolsillo el cuidado de estas especies que disfrutamos todos. ¿Por qué el agricultor ha de hacerse cargo económicamente de esta responsabilidad social? ¿Por qué ha de perder su cosecha sin que se le compense por ello?», ha añadido Aguado.

En este sentido, AVA-ASAJA ha exigido una profunda revisión del seguro agrario con el objeto de que la cobertura del mismo incluya todos los siniestros causados por la fauna salvaje, ya que en la mayoría de los casos las limitaciones establecidas no permiten acceder a ningún tipo de indemnización económica por el estado fenológico de la planta y la superficie afectada.

Asimismo, la asociación ha reclamado a las administraciones responsables del mantenimiento del parque natural de La Albufera compensaciones para los agricultores afectados en función de los daños sufridos.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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