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Miguel Bosé: “Mi madre no se murió de covid. A mi madre se la sedó hasta la muerte”

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Madrid, 11 abr (EFE).- La actriz Lucía Bosé no murió de coronavirus sino que fue sedada “hasta la muerte” por los protocolos sanitarios existentes en los albores de la pandemia por los que la gente mayor “no era la prioridad”, según ha asegurado este domingo su hijo Miguel Bosé en una entrevista televisiva.

“A mi madre se la sedó hasta la muerte, como se solía hacer con el resto de los ancianos, daba igual quién fuera. No te la dejaban sacar, no podías ir a visitarla…”, ha apuntado el cantante en una charla con el periodista Jordi Évole, una entrevista que ha concedido tras meses de silencio y polémicas por su reconocido negacionismo de la pandemia.

Lejos de lo que se publicó en su día, ha asegurado Bosé, la actriz italiana, que falleció en el Hospital General de Segovia el 23 de marzo del año pasado, no murió de coronavirus.

“Mi madre no tenía coronavirus. Mi madre no se murió de covid y eso tiene que parar ya”, ha dicho el artista, que no ha querido precisar más detalles sobre las verdaderas causas del fallecimiento. “Esa es otra historia de la que no quiero hablar aquí porque sería interminable y sacaría cosas tremendamente peligrosas para las personas que se ocuparon de mi madre en ese momento”, ha apuntado.

Él pudo despedirse por teléfono aunque “nunca pensé que la iba a perder, la verdad”. Por aquel entonces, ha explicado, “habían saltado los protocolos absurdos estos de la OMS” y se había publicado un vídeo en el que “una doctora explicaba los protocolos a seguir y cuáles eran las prioridades. Ahí contaba que la gente mayor no iba a ser la prioridad”, ha añadido.

Bosé llevaba varios meses sin hacer declaraciones y alejado de las redes sociales desde agosto del año pasado, después de protagonizar una cadena de polémicas por sus cuestionables declaraciones sobre el coronavirus y su apoyo a las teorías conspiratorias en torno a la pandemia, «la gran mentira de los gobiernos», palabras que levantaron ampollas en una España confinada y con miles de muertos.

En la primera parte de la charla con Évole («Lo de Évole», La Sexta), que tuvo lugar en la Ciudad de México donde reside el artista, Bosé apenas habla de la pandemia. Sí lo hará, como se aprecia en el avance, en la segunda parte que se emitirá el próximo domingo.

Pero sí ha contado detalles íntimos de su vida privada, como lo sucedido tras la ruptura con quien fuera su pareja durante veinte años, el escultor Nacho Palau, una situación de estrés que le hizo perder por completo la voz.

«Cuando se pierde la admiración por la persona con la que estás, cuando todo se derrumba, en mi caso por discreción, por responsabilidad, por educación también, aguantas; cuando aguantas, todo eso se envenena y cuando estalla, estalla mal y empiezan los problemas serios. El primer problema gordo que yo tuve fue la voz. Ahora puedo hablar, pero he llegado a tener cero voz», ha confesado.

También ha hablado de sus años “salvajes” de “drogas, sexo a lo bestia, tabaco, sustancias, hampa” que comenzaron a finales de los ochenta y se prolongaron por décadas. Consumía a diario, hasta dos gramos de cocaína, ha confesado.

Lo dejó, ha explicado, de un día para otro y de manera radical. “Todo el mismo día y al mismo tiempo, subiendo unas escaleras a un escenario, dije ‘se acabó’. Las fuerzas que a uno le hacen tomar estas decisiones tan radicales solo vienen de dentro”, ha dicho el artista, quien ha precisado que cuando se desenganchó sus hijos ya habían nacido por lo que tenía nuevas «responsabilidades» que atender.

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Quinta Ola, la ‘tormenta perfecta’: las claves del informe que ha llevado a la Generalitat a prorrogar las restricciones

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37.394 contagios en el último mes, la mayoría entre jóvenes, una situación epidemiológica en crecimiento exponencial, un sistema de Salud Pública al límite de su capacidad y un rastreo insuficiente y lastrado por la falta de colaboración.

Estos son algunos de los puntos en los que incide el informe que la subdirección general de Epidemiología entregó a la Generalitat el 20 de julio, un informe que ha sido clave para que el Consell se decidiese por ampliar y prorrogar las restricciones hasta el 16 de agosto.

Una ola diferente

Epidemiología tiene claro que estamos ante la temida quinta ola de la pandemia, porque los contagios están «en franca expansión, con un ritmo de crecimiento exponencial», como demuestra que en las 2 últimas semanas los casos hayan aumentado un 286 %.

La tasa de incidencia (que el viernes ya se situó en 559,26 casos cada 100.000 habitantes) «prácticamente se ha duplicado», el porcentaje de positividad de las pruebas diagnósticas «mantiene la tendencia creciente», y los casos confirmados diagnosticados en Atención Primaria están por encima del 50 %.

La explicación que da el informe a esta rápida expansión en los contagios es que estamos casi ante una ‘tormenta perfecta’: una variante, la Delta, extremadamente contagiosa que se ha centrado en el grupo de población aún no inmunizado, los jóvenes, especialmente en la franja de edad que va de los 15 a los 29 años.

Lo que diferencia esta ola de las anteriores es que ese grupo de edad tienen más contactos estrechos que el resto. Los jóvenes tienen de media entre 6 y 10 contactos estrechos, mientras que los otros grupos de edad se limitan a 4. Esto ha producido «una sobrecarga que no se ha dado en las olas epidémicas anteriores».

Falta de colaboración

El informe de Epidemiología admite que, ahora mismo, el rastreo y la trazabilidad están lejos de ser efectivos. Los nuevos infectados tienen un mayor número de contactos estrechos de los que se debería informar, pero hay una evidente «falta de colaboración en las labores de rastreo que dificulta las acciones de contención», que «hace todavía más difícil el control de la trazabilidad, y con ello de la transmisión comunitaria».

A eso se le suma la sobrecarga del sistema de Salud, cuya capacidad «se está viendo comprometida», lo que a su vez repercute «de forma negativa» en todo el proceso de trazabilidad, identificación de contactos, seguimiento y realización de pruebas de laboratorio.

Y es que la presión sanitaria se ha desplazado a Atención Primaria, que sólo la pasada semana atendió 19.837 casos, un 252,15 % más que la semana anterior. De momento, el sitema de atención hospitalaria mantiene una «buena» capacidad, a pesar de que en los ultimos 14 días los ingresos hospitalarios han aumentado un 182 %, y un 225,8 % en las UCI.

El informe señala que el virus se mantiene con un índice de reproducción por encima de 1, lo que le lleva a admitir que la epidemia «no está controlada». Y advierte que aunque la mayoría de nuevos casos se dan entre la población joven no vacunada, esa alta circulación y presencia del virus comienza a afectar a otros grupos de edad.

 

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