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Cultura

Muere Carmelo Martínez, cantante de la Década Prodigiosa a los 64 años

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«Siempre en nuestro recuerdo a través de los trabajos que nos deja». De esta forma ha querido recordar Archivo de TVE en las redes sociales a Carmelo Martínez, cantante de la Década Prodigiosa, que ha fallecido a los 64 años, a causa de un cáncer de pulmón contra el que llevaba un año de tratamiento.

En este recopilatorio homenaje aparece en la actuación que la popular formación representó a España con José Subiza, Ana Nery Fragoso y Cecilia Fernández, en el festival de Eurovisión en 1988 celebrado en Dublín (Irlanda) con el tema ‘Made in Spain (La chica que yo quiero)’, con el que lograron 58 puntos en el concurso quedando en undécimo puesto.

 

Una vez abandonara la formación, como cantante en solitario, volvió a subirse al escenario de Eurovisión 20 años más tarde y de nuevo como representante del pabellón español. En 2008 llevó al festival la canción ‘Canto a los amigos’.

Astarot, Kabala Sum, Alphaville, La Decada Prodigiosa, The Limit, Decadance, Eddie Klass & Dj Vice, Reil, Alpairo fueron algunos de los grupos de los que formó parte Carmelo. En la actualidad pertenecía como productor a ‘El Guateque de La Década’, un grupo de música electro-vintage

Trabajó como productor con artistas como Encarnita Polo, Las Supremas de Mostoles, Malena Gracia, Enrrique del Pozo o Decadance, entre otros. Incluso compuso la banda sonora de la película ‘Me da Igual’(David Gordon) con la productora Enrrique Cerezo y Columbia Pictures.

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Los secretos de la Casa Judía de València

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Foto: Hugo Román

Entre los años 20 y 30 del siglo pasado el art déco dominaba en todas las artes decorativas a nivel mundial. Había nacido en París y pronto Hollywood lo popularizó como símbolo de glamour. Y esos aires y aquella esencia de aquella Belle Époque o los llamados Años Locos quedaron inmortalizados en una de las edificaciones más asombrosas de València.

El art déco bebía de todas las culturas, reutilizando de manera libre los elementos arquitectónicos de otras épocas. Plasmaban los asombrosos hallazgos de aquellos tiempos en Egipto como el  descubrimiento de la tumba de Tutankamón, así como de culturas mesopotámica, africana, azteca, maya, hindú que fueron dotándole de un exotismo y una belleza única.

Caminando por la calle Castellón, en el número 20 nos encontramos con toda una joya que aguarda la mirada de los curiosos que se detienen para admirar un amalgama de formas y colores único. Entre Germanías y la Estación del Norte está la conocida como Casa Judía de València, que fue construida hacia 1930 por el arquitecto valenciano Juan Francisco Guardiola Martínez. Nacido en Sueca en 1895 en el seno de una familia de clase media, se trasladó a Barcelona en 1917 para estudiar arquitectura donde fue premiado en  1922  por el proyecto de la estación de metro de la Plaza de Cataluña.

Según cuentan, los diversos viajes que realizó el arquitecto por Asia pudo influir en él a la hora de diseñar el estilo del edificio levantado en el ensanche de la capital valenciana a petición de Yosef Shalóm, cuyo apellido nos da la pista del sobrenombre de Casa Judía.

Casa Judía.- Años treinta.- Archivo Ana María Ferrín.

Un detalle de sus orígenes nos recibe en el dintel de la puerta principal, en el frontón curvilíneo, donde se aprecia una estrella de seis puntas rematado por dos volutas y una hoja de acanto en el arco final.

Su fachada dividida en tres cuerpos, basamental, central y superior, nos transporta sin movernos de la calle a escenarios babilónicos y egipcios por su colorido y las formas de sus columnas, capiteles, remates con forma de pagoda y ventanas ojivales. Si levantamos la vista podemos admirar el impresionante remate del edificio de inspiración oriental, árabe e hindú.

Foto: Hugo Román

Según cuentan ​en el edificio se reunía de manera discreta la reducida comunidad judía de la época que residía en València para realizar sus celebraciones religiosas.

En la actualidad en el edificio de siete alturas viven familias particulares. Las viviendas tienen unos 100 m2 cada una, y originalmente contarían con tres habitaciones, un baño, una cocina y un comedor.

Tan solo su fachada, su zaguán y la decoración exterior e interior mantienen la esencia de aquellos años en los que el arte iba asociado a la construcción, en el que cada ladrillo tenía una misión estética. Años en los que los edificios eran monumentos esperando ser habitados.

Muchos comentan que su fachada parece salida del decorado de la película del Mago de Oz o tal vez de la mente de Tim Burton.

Inspiradora y evocadora permanece allí pese a la bomba que cayó cerca durante la guerra y a pesar de que en alguna ocasión haya sufrido modificaciones debido a que, incomprensiblemente, no está protegida. De hecho los remates del edificio de estilo hindú que lo coronaban fueron retirados en el pasado y su plantas baja han alterado su estilo original.

Guardiola falleció en Alzira en 1962. Su trayectoria como arquitecto fue amplia con proyectos de viviendas residenciales, fábricas, almacenes, iglesias, teatros y cines, una estación y un banco. Entre las más destacadas están el Ateneu del Socors en Sueca (1927) y la Casa Xina o Casa Ferran Guardiola en Barcelona (1929) que muestran su talento y originalidad.

Pero sin duda, la Casa Judía es su gran obra maestra, una obra que contempla el pasar de los años desde su espectacular fachada, una fachada que nos hace viajar a lugares remotos sin salir de la ciudad.

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