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Nacen en el BIOPARC camadas de dos especies de mangostas

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València, 10 sep (EFE).- Las instalaciones de BIOPARC València han visto nacer camadas de dos especies de mangostas, rayadas y enanas, dos mamíferos de aspecto muy similar que a veces se confunden y que tienen una estrategia distinta de reproducción.

Se trata de una única pareja fértil en todo el grupo en el caso de las mangostas enanas y de una crianza compartida en las mangostas rayadas, ha informado el parque en un comunicado.

Ambas especies están incluidas en la lista roja de la UICN (Unión Internacional parta la Conservación de la Naturaleza), por el momento con «preocupación menor», con la destrucción de su hábitat como la principal amenaza a la que se enfrentan en la naturaleza.

El grupo de mangostas rayadas (Mungos mungo) de BIOPARC es de los más numerosos en España con 57 individuos; en esta ocasión han nacido dos camadas, una de 2 crías y otra de 13.

Tras el parto, las crías permanecen en el nido alrededor de dos semanas y es a partir de entonces cuando podemos verlas en la zona de la sabana, cerca del aviario y del Kopje, donde se encuentran los leones.

Las mangostas enanas (Helogale parvula undulata) habitan en la espectacular recreación de un termitero en la zona de la sabana de BIOPARC, junto a la madriguera del oricteropo.

La reciente camada es de dos crías y el recinto cerrado de la vista del público de forma temporal para no alterar la crianza de las recién llegadas.

Aunque tienen un aspecto similar y comparten la organización en comunidades colaborativas, se trata de dos especies muy diferentes. El mayor tamaño y el característico dibujo de las rayadas permite reconocerlas fácilmente. Pero lo más interesante es que han desarrollado estrategias reproductivas muy distintas, donde la jerarquía es determinante.

En el caso de las mangostas enanas, el puesto de mayor rango lo ocupa la hembra de mayor edad, seguida de su compañero, con el que suele permanecer de por vida y constituyen la única pareja fértil de todo el grupo.

El resto de hembras están inhibidas, puesto que la dominante libera unas hormonas en su orina que supone una señal para que pierdan su capacidad reproductora. Los otros miembros de la colonia participan en el cuidado y alimentación de los pequeños.

Con lo que respecta a las mangostas rayadas, la jerarquía la otorga el tamaño y la edad del individuo. Hay un macho dominante y varias hembras reproductoras que suelen sincronizar sus partos.

De este modo aumenta la supervivencia de las crías ya que las cuidan todas juntas, incluso cualquier hembra con leche disponible puede amamantar a los recién nacidos.

Las madres se reparten el trabajo, mientras alguna se queda al cuidado de las crías otras salen a buscar comida pero en esta labor los machos subordinados hacen turnos de guardia, por si acecha algún depredador y también ayudan a buscar comida y a cuidar de los pequeños.

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Estos son los beneficios de vivir en un pueblo

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pueblo más bonito Comunitat Valenciana

Explorando los Encantos Rurales: Beneficios de Vivir en un Pueblo

En un mundo cada vez más urbanizado y conectado, la vida en un pueblo puede parecer anacrónica para muchos. Sin embargo, estos rincones de tranquilidad y comunidad ofrecen una serie de beneficios que las bulliciosas ciudades a menudo no pueden igualar. Desde la serenidad de los paisajes naturales hasta la conexión interpersonal más auténtica, aquí exploramos por qué vivir en un pueblo puede ser una elección gratificante.

1. Tranquilidad y Naturaleza

Los pueblos suelen estar rodeados de impresionantes paisajes naturales, desde colinas ondulantes hasta densos bosques y ríos serpenteantes. La tranquilidad que proporciona este entorno natural es invaluable para aquellos que buscan escapar del estrés y el ajetreo de la vida urbana. Respirar aire fresco y disfrutar de la serenidad de la naturaleza puede tener un impacto positivo en la salud mental y emocional.

2. Comunidad y Conexión Personal

En un pueblo, la comunidad es más que una palabra; es una realidad tangible. Las relaciones interpersonales son más cercanas y significativas, ya que los residentes suelen conocerse entre sí y se apoyan mutuamente en tiempos de necesidad. Los lazos comunitarios más fuertes pueden generar un sentido de pertenencia y seguridad que es difícil de encontrar en entornos urbanos más grandes y anónimos.

3. Costo de Vida y Calidad

En general, los costos de vida en los pueblos tienden a ser más bajos que en las ciudades. Los precios de la vivienda, la alimentación y otros gastos cotidianos suelen ser más asequibles, lo que puede permitir a los residentes disfrutar de una mejor calidad de vida con menos presión financiera. Además, en muchos pueblos, las distancias más cortas y la menor congestión vehicular pueden traducirse en menos tiempo perdido en desplazamientos y más tiempo para disfrutar de la vida.

4. Estilo de Vida Más Relajado

La vida en un pueblo a menudo sigue un ritmo más lento y relajado. Las prisas y el estrés asociados con la vida urbana disminuyen, lo que permite a los residentes tomarse el tiempo necesario para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Desde paseos tranquilos por el campo hasta tardes tranquilas en la plaza del pueblo, la vida en un entorno rural puede ofrecer una sensación de calma y serenidad que es difícil de encontrar en la vorágine de la ciudad.

5. Valor Cultural e Histórico

Los pueblos suelen estar impregnados de historia y cultura, con edificios antiguos, tradiciones arraigadas y una rica herencia que se remonta a siglos atrás. Esta conexión con el pasado puede ofrecer una sensación de arraigo y pertenencia a los residentes, así como oportunidades para explorar y aprender sobre la historia local y las tradiciones únicas de la región.

Contrastando con la Vida Urbana

Aunque los pueblos ofrecen una serie de beneficios atractivos, es importante reconocer que no son para todos. Las ciudades tienen sus propias ventajas, como una mayor diversidad cultural, una amplia oferta de entretenimiento y oportunidades profesionales. Además, algunas personas prefieren el ritmo acelerado y la emoción constante de la vida urbana.

En última instancia, la decisión de vivir en un pueblo o una ciudad depende de las preferencias individuales y las necesidades de cada persona. Para algunos, la tranquilidad y la conexión comunitaria de un pueblo son invaluables, mientras que para otros, el bullicio y la diversidad de la ciudad son irresistibles. Lo importante es encontrar el entorno que mejor se adapte a tu estilo de vida y te haga sentir más feliz y realizado.

 

 

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