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El peligro de publicar fotos de tus hijos en Internet

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Proteger la intimidad de los menores, fomentar la comunicación con los hijos, elegir bien el contenido y la información que se publica o entender la privacidad en las redes sociales, son algunas de las recomendaciones de Qustodio para fomentar entre los progenitores una mayor responsabilidad digital

Antes eran los álbumes de fotos, ahora son las redes sociales; antes las fotos familiares solo las veían los más allegados, ahora lo puede hacer cualquiera. La práctica de los padres de usar las redes sociales para mostrar detalladamente la vida social de sus hijos a través de fotografías o vídeos se denomina sobreexposición filial y en inglés se conoce con el término sharenting. Se trata de un anglicismo que proviene de share (compartir) y parenting (paternidad) y que consiste en documentar la vida de los menores en las diferentes plataformas digitales y cuya relevancia ha adquirido tal importancia que el diccionario británico Collins lo incluyó en sus páginas en 2016.

Muchos progenitores piensan que esta práctica no es peligrosa, sin ser conscientes de que existen importantes riesgos, como el ciberacoso, el robo de datos, el grooming (acoso y abuso sexual online) o la suplantación de identidad. Una vez que se publica un contenido, se deja de tener control sobre su alcance.

De hecho, el estudio EU Kids Online señala que el 89% de las familias españolas comparte al menos una vez al mes imágenes o vídeos de sus hijos y únicamente el 24% de los padres pregunta a sus hijos si están de acuerdo en que se compartan esas fotos, cuando -según ese mismo estudio-, el 42% de los menores siente vergüenza de los contenidos que sus padres suben a Internet.

El peligro de publicar fotos de tus hijos en Internet:

Desde Qustodio, la plataforma líder en seguridad online y bienestar digital para familias, han elaborado una lista con 7 recomendaciones para fomentar la responsabilidad digital entre los padres:

  1. Proteger la intimidad de los menores: al compartir contenido en internet se les crea una huella digital, por lo que se deja rastro en las diferentes webs por donde se navega. Por ello, es importante no publicar datos personales, así como pixelar la cara de los menores. º
  2. Elección de las diferentes redes sociales: no todas las plataformas son tan masivas a nivel usuarios como Instagram y Facebook, por lo que es importante no solo elegir dónde se comparten los contenidos sino también el nivel de privacidad con que se hace.
  3. Información encubierta: “una imagen vale más que mil palabras”. De ahí la importancia de tener bastante cuidado cuando se sube una foto o un vídeo a una de las plataformas. ¿El motivo? De manera inconsciente estás mostrando detalles de la vida personal, como, por ejemplo, la ubicación: dónde vives, el parque que frecuentas con los hijos, etc.
  4. Elegir bien el contenido a publicar de los menores: es una buena forma de evitar que los menores en un futuro sean objeto de bullying o ciberbullying en el colegio. Una imagen inocente del pequeño que ahora parece divertida, le podría arruinar la infancia e incluso su carrera laboral.
  5. Comunicación con los menores: antes de publicar nada y si el menor es lo suficientemente mayor, lo ideal sería mantener una conversación con él y consensuar juntos cuándo publicar o enviar una imagen.
  6. Aprender sobre Internet y la privacidad de las redes sociales: los progenitores deben familiarizarse con las políticas de privacidad de las redes sociales para saber si las publicaciones son visibles para todo el público o solo para familiares y amigos.
  7. Ojo con los perfiles falsos: es de vital importancia tener conciencia de aquellas personas que se tienen agregadas en los perfiles de redes sociales. Hoy en día la existencia de perfiles falsos abunda en cada una de las plataformas, por lo que es importante hacer un repaso de todas y cada una de las personas que siguen el perfil, antes de publicar cualquier imagen personal de un menor.

“Lo más importante es tratar de hacer ver a los padres el riesgo que puede llegar a tener un mal uso de las redes sociales”, declara Eduardo Cruz, CEO de Qustodio. “Educar de una forma sana a los menores en el ámbito digital, pasa primero porque los progenitores conozcan bien los riesgos y peligros que existen y actúen con el ejemplo. Y, así, no caer en el manido ‘Haz lo que digo, no lo que hago’”.

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Alertan del aumento de casos de la ‘estafa del jefe’ o el ‘timo del CEO’

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Alertan del aumento de casos de la 'estafa del jefe' o el 'timo del CEO'

Los delincuentes no descansan durante todo el año. Cada vez son más los usuarios que se convierten en víctimas de un timo por Internet, teléfono móvil o redes sociales. La mayoría de veces es a través de mensajes.

Los delincuentes y estafadores persiguen obtener datos personales y a veces bancarios de los usuarios. El objetivo es robarles el dinero de su cuenta bancaria.

Estos delitos s no solo van dedicados a los ciudadanos y usuarios anónimos sino que también a todo tipo de empresas así como sus empleados que son un blanco fácil para todas estas mafias.

Ahora la Policía advierte de la proliferación de diferentes estafas dirigidas a los empleados de las empresas. Entre ellas destacan el conocido ‘fraude del CEO’ o la ‘estafa del jefe’ que intenta quedarse con el dinero de las pymes, grandes empresas y de varios de sus empleados.

¿Qué es el ‘fraude del CEO’?

El ‘fraude del CEO’ es una estafa tecnológica cuyo objetivo es engañar a los empleados de la administración autorizados para emitir pagos tanto en pymes como en grandes empresas.

¿En qué consiste? Los delincuentes suplantan su identidad mediante un correo electrónico interponiéndose en las negociaciones entre diferentes empresas.

Se trata de un ataque informático en el que un ciberdelincuente se hace pasar por el director general o alto ejecutivo de una organización y engaña a un empleado. También se hace pasar por un proveedor engañando a una empresa, enviando correos electrónicos para que realicen grandes transferencias económicas o envíen información confidencial.

De este modo se logra engañar al destinatario para lograr que realice una transferencia de fondos en su beneficio cuando la víctima cree que está realizando un pago a un cliente legítimo.

Finalmente las cuentas a las que desviaban los pagos de las empresas estaban a nombre de una persona que prestaba sus datos para abrir cuentas bancarias al servicio de los estafadores.

El timo del jefe

Otra modalidad de este tipo de estafas es el ‘timo del jefe’. ¿En qué consiste? Este delito comienza con el envío de WhatsApp o correo electrónico en el que el delincuente se hace pasar por tu jefe.

Una vez se ha ganado la confianza, el supuesto jefe pide al trabajador que le haga un favor ya que él se encuentra reunido en ese mismo momento.

Y claro, el supuesto favor consiste en la compra de varias tarjetas prepago ya sea de Google Play, Steam Card o iTunes. Según el jefe, necesitará estas tarjetas o ‘gift cards’ para una presentación.

Una vez compradas, el trabajador manda el código de cada tarjeta al supuesto jefe y este desaparece sin dejar rastro y robando todo el dinero depositado en la compra de estas ‘gift cards’.

¿Qué hacer en caso de haber sido víctima de alguna estafa?

Como indican las fuerzas de seguridad, en caso de sospechar o haber caído en alguna de estas llamadas, correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y facilitado algún tipo de dato personal o bancario, hay que bloquear las cuentas bancarias y las tarjetas asociadas. Así como realizar una comprobación periódica de las cuentas corrientes para, en caso de observar algún movimiento no autorizado, proceder a su bloqueo y posterior denuncia en la Policía Nacional.

«La rapidez en la presentación de la denuncia es fundamental en este tipo de estafas para intentar recuperar el dinero sustraído», ha remarcado.

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