Salud y Bienestar
¿Qué es lo que causa la migraña?
Publicado
hace 12 mesesen
La migraña es un dolor de cabeza que puede causar un dolor pulsátil intenso o una sensación pulsante generalmente de un solo lado. A menudo suele estar acompañada de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido. Los ataques de migraña pueden durar de horas a días, y el dolor puede ser tan intenso que interfiere en tus actividades diarias.
Algunas personas experimentan un síntoma de advertencia conocido como aura que ocurre antes o con el dolor de cabeza. Un aura puede incluir alteraciones visuales, como destellos de luz o puntos ciegos, u otras alteraciones, como hormigueo en un lado de la cara o en un brazo o pierna y dificultad para hablar.
Los medicamentos pueden ayudar a prevenir algunas migrañas y hacerlas menos dolorosas. Los medicamentos correctos en combinación con medidas de autoayuda y cambios en el estilo de vida pueden ayudarte.
Síntomas
Las migrañas, que afectan a niños, a adolescentes o a adultos, pueden pasar por cuatro etapas: pródromo, aura, ataque y pósdromo. No todas las personas que tienen migrañas pasan por todas las etapas.
Pródromo
Uno o dos días antes de una migraña, podrías notar cambios sutiles que advierten de una migraña próxima, entre otros:
- Estreñimiento
- Cambios de estado de ánimo, de depresión a euforia
- Antojos de comida
- Rigidez en el cuello
- Aumento de la cantidad de micciones
- Retención de líquidos
- Bostezos frecuentes
Aura
Para algunas personas, un aura puede ocurrir antes o durante las migrañas. El aura es un síntoma reversible del sistema nervioso. Generalmente, son visuales, pero también pueden incluir otras alteraciones. Por lo general, cada síntoma comienza progresivamente, se incrementa durante unos minutos y puede durar hasta 60 minutos.
Ejemplos de auras de migraña:
- Fenómenos visuales, como la visualización de varias formas, puntos brillantes o destellos de luz
- Pérdida de la visión
- Sensaciones de hormigueo en un brazo o una pierna
- Entumecimiento o debilidad en el rosto o en un lado del cuerpo
- Dificultad para hablar
Ataque
Una migraña suele durar de 4 a 72 horas si no se trata. La frecuencia con la que ocurren las migrañas varía de una persona a otra. Las migrañas pueden ser poco frecuentes o aparecer varias veces al mes.
Durante una migraña, podrías presentar estos síntomas:
- Dolor generalmente en un lado de la cabeza, pero a menudo en ambos lados
- Dolor que palpita o late
- Sensibilidad a la luz, al sonido y, a veces, a los olores y al tacto
- Náuseas y vómitos
Postdromo
Después de un ataque de migraña, es posible que te sientas agotado, confundido y sin fuerzas hasta por un día. Algunas personas indican sentirse eufóricas. El movimiento repentino de la cabeza podría provocar dolor de nuevo brevemente.
Cuándo debes consultar con un médico
Las migrañas a menudo no se diagnostican ni se tratan. Si tienes signos y síntomas de migraña con regularidad, lleva un registro de los ataques y cómo los trataste. Luego, programa una cita con el médico para hablar sobre tus dolores de cabeza.
Incluso si tienes antecedentes de dolores de cabeza, consúltale al médico si el patrón cambia o si los dolores de cabeza repentinamente se sienten diferentes.
Consulta al médico inmediatamente o dirígete a la sala de emergencias si presentas cualquiera de los siguientes signos y síntomas, que podrían indicar un problema médico más grave:
- Un dolor de cabeza abrupto e intenso como un trueno
- Dolor de cabeza con fiebre, rigidez de cuello, confusión, convulsiones, visión doble, entumecimiento o debilidad en cualquier parte del cuerpo, lo que podría ser un indicio de accidente cerebrovascular
- Dolor de cabeza después de una lesión en la cabeza
- Un dolor de cabeza crónico que empeora después de toser, hacer un esfuerzo o un movimiento repentino
- Dolor de cabeza nuevo después de los 50 años
Causas
Aunque las causas de la migraña no se entienden completamente, la genética y los factores ambientales parecen jugar un papel importante.
Los cambios en el tronco encefálico y sus interacciones con el nervio trigémino, una importante vía de dolor, podrían estar involucrados. También podrían existir desequilibrios en las sustancias químicas cerebrales, incluida la serotonina, que ayuda a regular el dolor en el sistema nervioso.
Los investigadores están estudiando el papel de la serotonina en las migrañas. Otros neurotransmisores juegan un papel en el dolor de la migraña, como el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP).
Desencadenantes de la migraña
Hay una serie de factores que desencadenan la migraña, entre otros:
- Cambios hormonales en las mujeres. Las fluctuaciones en el estrógeno, que se producen antes o durante los períodos menstruales, el embarazo y la menopausia, parecen desencadenar dolores de cabeza en muchas mujeres.
Los medicamentos hormonales, como los anticonceptivos orales, también pueden empeorar las migrañas. Sin embargo, algunas mujeres notan que sus migrañas ocurren con menos frecuencia cuando toman estos medicamentos.
- Bebidas. Entre ellas se incluyen las bebidas alcohólicas, especialmente el vino, y las bebidas con demasiada cafeína, como el café.
- Estrés. El estrés en el trabajo o en casa puede causar migrañas.
- Estímulos sensitivos. Las luces brillantes o parpadeantes, al igual que los sonidos fuertes, pueden provocar migrañas. Los olores fuertes, provenientes de perfumes, disolventes de pintura, el tabaquismo pasivo y otros, desencadenan migrañas en algunas personas.
- Cambios en el sueño. La falta de sueño o dormir demasiado pueden desencadenar migrañas en algunas personas.
- Factores físicos. El esfuerzo físico intenso, incluida la actividad sexual, podría provocar migrañas.
- Cambios climáticos. Un cambio de clima o de presión barométrica puede provocar una migraña.
- Medicamentos. Los anticonceptivos orales y los vasodilatadores, como la nitroglicerina, pueden agravar las migrañas.
- Alimentos. Los quesos maduros, al igual que los alimentos salados y procesados, pueden desencadenar migrañas. Saltearse comidas también puede ser un factor desencadenante.
- Aditivos alimentarios. Entre ellos se incluyen el edulcorante aspartamo y el conservante glutamato monosódico, que se encuentra en muchos alimentos.
Factores de riesgo
Hay varios factores que te predisponen a tener migrañas, entre ellos:
- Antecedentes familiares. Si tienes un familiar con migrañas, entonces tienes bastante probabilidad de desarrollarlas también.
- La edad. Las migrañas pueden comenzar a cualquier edad, aunque la primera suele ocurrir durante la adolescencia. Las migrañas tienden a llegar a su máxima intensidad a los 30 años de edad y, en forma gradual, se tornan menos intensas y frecuentes en las siguientes décadas.
- Sexo. Las mujeres son tres veces más propensas a tener migrañas que los hombres.
- Cambios hormonales. En el caso de las mujeres que tienen migrañas, los dolores de cabeza pueden comenzar justo antes del inicio de la menstruación o poco después. También pueden cambiar durante el embarazo o la menopausia. Por lo general, las migrañas mejoran después de la menopausia.
Complicaciones
Tomar analgésicos con demasiada frecuencia puede desencadenar dolores de cabeza graves por uso excesivo de medicamentos. El riesgo parece ser mayor con las combinaciones de aspirina, acetaminofén y cafeína. También pueden ocurrir dolores de cabeza por uso excesivo si tomas aspirina o ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) durante más de 14 días al mes o triptanos, sumatriptán (Imitrex, Tosymra) o rizatriptán (Maxalt) durante más de nueve días al mes.
Los dolores de cabeza por el uso excesivo de medicamentos se producen cuando los medicamentos dejan de aliviar el dolor y comienzan a causar dolores de cabeza. Por lo tanto, usas más medicamentos analgésicos para el dolor, lo cual continúa el ciclo.
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Salud y Bienestar
Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar
Publicado
hace 25 minsen
18 febrero, 2026
En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.
Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.
Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda
El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.
La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.
A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.
Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar
Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.
Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.
La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.
La clave sigue siendo el déficit calórico
Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.
Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.
Un enfoque individualizado para perder peso
Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.
Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.
¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?
Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.
El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.
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