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¿Qué político valenciano se ha tatuado la falla de la Meditadora?

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Un 5 de junio de 2019 se presentaban las fallas municipales de las Fallas 2020. La conocida como la falla de la Meditadora de los artistas falleros Manolo Martín y José Ramón Espuig, junto con el artista valenciano Escif, eran los encargados de llevar a cabo la falla grande municipal, cuyo presupuesto previsto era de 205.000 euros y su título es ‘Açò també passarà’.

La falla tendría como elemento central una gigantesca estructura que representaba a una mujer meditando en el centro de la plaza y que giraría 360 grados, al compás del movimiento de la Tierra. Una Tierra que meses después sufriría una pandemia que cambiaría el mundo. Y esa falla se convirtió en todo un símbolo de paciencia, calma y esperanza tan necesario en esos días, su imagen en la plaza del Ayuntamiento de València acabó con la mascarilla puesta y dando la vuelta al mundo cuando se suspendían las Fallas 2020 y se decretaba el Estado de Alarma en toda España. se convertiría en «símbolo de paciencia, calma y esperanza tan necesario en estos días».

Su imagen y su título ‘Açó també passarà’ se convirtieron en símbolos que acompañaron a los valencianos en su lucha contra la COVID-19. Ahora, cuando se cumple un año del inicio de la pesadilla seguimos descubriendo estas imágenes convertidas en tatuajes. El concejal de Agenda Digital y expresidente de Junta Central Fallera, Pere Fuset ha compartido este domingo en su perfil de Instagram el tatuaje que ya luce en su brazo con la figura de la Meditadora. Una obra de ‘La tinta que habito’, estudio de tatuajes.

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Fuset ha acompañado las imágenes con este texto:

Una vegada un rei va citar a tots els savis i els va dir:

– «He demanat fer un anell amb un diamant. Vull guardar, ocult dins d’ell, paraules que puguen ajudar-me en els moments difícils.

Els que l’ escoltaren eren grans savis que podien haver escrit grans tractats… però pensar un missatge breu que cabera en un anell? Molt difícil. Buscaren als llibres sense trobar res. El rei tenia molt a prop a un ancià molt estimat que havia cuidat d’ell quan la seua mare havia mort, era tractat com de la família i gaudia del respecte de tots. El rei el va consultar i este li va dir:

– “No soc savi, ni erudit però conec el missatge”. L’ancià va escriure en un diminut paper el missatge. Ho va doblegar i li ho va entregar.

– «Guarda-ho en l’anell. Obri-ho només quan no trobes eixida”.

El moment va arribar prompte, el país va ser envaït i fugia a cavall per a salvar la seua vida, mentre els seus enemics el perseguien. Va arribar front a un precipici i desesperat va traure el paper, el va obrir i va trobar un missatge tremendament valuós… Simplement deia “Açò també passarà”.

En eixe instant fou conscient que planava sobre ell, un gran silenci. Els enemics havien d’haver-se equivocat de camí… Va tornar a guardar-lo en l’anell i va reconquerir el seu regnat.

Eixe dia a la ciutat va haver-hi una gran festa … i el rei se sentia molt orgullós de si mateix. En eixe moment, novament l’ancià estava al seu costat i li va dir:

– “Ha arribat el moment que lliges de nou el missatge de l’anell”

– “Què vols dir?”, va preguntar el rei. “Ara estic vivint una situació d’eufòria.”

.- Este missatge no és només per a quan et sents derrotat, també ho és per a quan et sents victoriós.

El rei va obrir l’anell i va llegir el missatge… “AÇÒ TAMBÉ PASSARÀ” I, novament va sentir la pau però l’orgull i l’ego havien desaparegut. Va acabar de comprendre el missatge. Allò roïn era tan transitori com allò bo.

L’ancià li va dir: – “Recorda que tot passa. Cap fet ni cap emoció són permanents. Com el dia i la nit; hi ha moments d’alegria i moments de tristesa. Accepta’ls com a part de la dualitat de la naturalesa perquè són la naturalesa de les coses”

Ja tinc el meu anell #AçòTambéPassarà

 

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La Johnson, la Faixa y la Artanenca: anécdotas de la vacunación

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(EFE).- Un hombre disfrazado de payaso, una mujer que se dejó a medias un banquete de bodas, personas ataviadas con pareos o gente que acude con pequeños obsequios para los sanitarios, como tartas y hasta orquídeas, son algunas de las anécdotas que está dejando el proceso de vacunación masiva contra el coronavirus.

Las cartas y dibujos de agradecimiento son otra de las curiosidades que se han encontrado los profesionales que vacunan, que además de pinchar han tenido que hacer fotos, recoger objetos perdidos o ver cómo la gente rebautizaba lo nombres de las vacunas, según explican a EFE los responsables de tres grandes ‘vacunódromos’ de la Comunitat Valenciana.

DISFRAZADO DE PAYASO, PERO CON EL BRAZO LIBRE

Hay gente para la que recibir la vacuna es motivo de fiesta, y si no que se lo pregunten al hombre que acudió «totalmente vestido de payaso, pero con el brazo bien libre» en sus dos citas para pincharse en la Institución Ferial Alicantina (IFA), reconvertida desde abril en ‘vacunódromo’.

«Supongo que era porque estaba muy contento», explica a EFE el coordinador de la vacunación en IFA, Carlos de Gregorio, quien señala que no se «toman a mal» estas actitudes -también ha ido gente con caretas o disfraces «menos elaborados»- mientras no se desvirtúe el proceso de la inoculación.

Entre las 200.000 personas que ya han pasado por este recinto se han encontrado también a alguna que se ha santiguado primero como forma de «bendecir» la vacuna, o a una que acudió con un péndulo y no consintió en recibir su dosis hasta que el objeto no le transmitió que «no había problema» en hacerlo.

De Gregorio se queda sobre todo con el reconocimiento de la gente, que atribuye a que acuden con «cierto miedo» y cuando ven la «calidad humana» de todo el equipo, desde enfermeros a celadores, les llevan luego dibujos, muñequitos -como la Dama de Elche, localidad donde se ubica IFA-, e incluso les regalaron una docena de orquídeas.

TARTAS, BOMBONES Y UN SILLÓN DE LA REFLEXIÓN

Tartas, bombones o una rosa son algunos detalles que ha recibido enfermeras que vacunan en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València, un ‘vacunódromo’ por el que han pasado ya 450.000 personas, en el que la pared de un vestuario se ha panelado con las cartas, dibujos y tarjetas de felicitación que les han ido entregado y que les animan el día.

La coordinadora de enfermería en este espacio, Amparo Antonaya, destaca de entre todas las anécdotas la de un día de lluvia en la que esperaban a personas de más de 70 años que llegaban en autobús desde poblaciones del área metropolitana. Para evitar que pudieran resbalar por el suelo mojado, los sanitarios decidieron subirse a los autobuses y pincharles allí.

«Los abuelitos lo agradecieron mucho y nos decían: es como si nos fuéramos a Benidorm, quédense ustedes y nos vamos a pasar el día allí», indica a EFE Antonaya, quien lo recuerda como un «momento entrañable» y señala entre risas que finalmente no lo hicieron, aunque todos tenían ganas de viajar recordando sus escapadas con el Imserso.

Si hasta IFA ha llegado gente en chanclas y con pareo, como si hicieran un paréntesis entre baño y baño, en la Ciudad de las Artes se encontraron con una mujer vestida elegantemente que les explicó que venía de un banquete de bodas, donde había bebido mucho vino y adonde tenía intención de volver para seguir haciéndolo tras ser vacunada.

«Márchese, disfrute de la boda y me cojo sus datos para vacunarla otro día», fue la respuesta que le dio la coordinadora de vacunación en la Ciudad de las Artes, lugar donde por cierto han instalado un «sillón de la reflexión» para la gente que acude a vacunarse pero tiene dudas y necesita tiempo para pensar.

LA PINTORA A LA QUE INSPIRÓ LA VACUNACIÓN

La primera dosis de la vacuna inspiró de tal manera a una pintora de Castellón, María Griñó, que al llegar a casa creó una ilustración con el rostro de una mujer ataviada con guantes, una jeringuilla y una vacuna, y cuando volvió para la segunda dosis lo regaló al personal sanitario, que lo recibió con emoción y lo tiene expuesto en el Auditori de Castelló.

«Sobre todo, lo que más hemos recibido son cartas de agradecimiento», explica EFE Inmaculada Fabregat, coordinadora del personal que vacuna en el auditorio, quien se ha encontrado con gente mayor que acudía el día de antes de la cita «para no perderse» al día siguiente, y con personas que después de mucho tiempo sin verse se han reencontrado allí gracias a la vacuna.

También ha visto cómo los nervios llevaban a algunas personas a no atender bien las explicaciones y pasar directamente a la sala de espera, en lugar de al box de vacunación, y luego decían que nadie les pinchaba, y a compañeras que han acudido puntualmente a vacunar y han pedido volver, para «estar en lo bueno tras haber trabajado en lo malo» de la pandemia.

LA JOHNSON, LA FAIXA Y LA ARTANENCA

Quienes vacunan ha visto cómo eran rebautizadas las farmacéuticas, y han atendido a gente que iba a ponerse «la Johnson» (por la Janssen), la ‘Faixa’ (faja en valenciano, en lugar de Pfizer) o «la Artanenca» (una variedad de aceituna castellonense, en lugar de AstraZeneca), o que directamente pedían «la buena».

También han descubierto que la gente «pierde bastantes cosas» en estos sitios, desde paragüas a gafas de sol, algún fular y muchas tarjetas sanitarias, y se han emocionado cuando han podido vacunar al padre o la abuela, imagen que será guardada para la posteridad, como las de otros vacunados que han pedido que les hicieran la foto, o se han hecho ‘selfies’, o han grabado en vídeo este importante momento.

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