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Rafael Amargo seguirá en prisión por posible riesgo de fuga

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Rafael Amargo permanecerá en prisión preventiva hasta que se celebre el juicio acusado por tráfico de drogas ante el riesgo de fuga. Los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid así lo han acordado al considerar que «el hecho de que se trate de una persona conocida públicamente no puede constituirse en un elemento que evite el riesgo concurrente». Además del incumplimiento por parte del bailaor de las medidas cautelares impuestas.

Los magistrados han desestimado el recurso interpuesto por la nueva abogada del conocido bailaor, la letrada Ana Isabel Peña, contra el auto dictado el pasado 3 de noviembre por el que se acordaba la medida cautelar de prisión provisional comunicada y sin fianza.

Los magistrados ordenaron entonces que el artista ingresara en la cárcel a instancias de la fiscal del caso por quebrantamiento de medidas cautelares al no acudir a firmar como parte de la obligación de las comparecencias quicenales ante el juzgado que pesaban sobre él para evitar precisamente entrar en prisión.

En la vistilla que se celebró en noviembre, Rafael Amargo explicó a las pares personadas y al tribunal que su actitud y propósito era comparecer, pero que no lo hizo porque las comparecencias le producían una situación de «estrés y malestar«, añadiendo que de «la repercusión mediática» que se ocasionaba beneficiaba «económicamente otras personas menos él».

La justicia contradice a la defensa de Rafael Amargo: «El riesgo de fuga existe»

En el nuevo auto, los magistrados exponen que, en contra de lo que mantiene la defensa, «el riesgo de fuga existe por cuanto la imputación que se formula contra el recurrente es muy grave, con penas elevadísimas».

«Precisamente hasta la fecha se ha denegado la salida del país del recurrente por motivos profesionales por no garantizarse suficientemente que pudiera sustraerse a la acción de la justicia. El hecho de que se trate de una persona conocida públicamente, con repercusión mediática, no puede constituirse en un elemento que evite el riesgo concurrente», aseveran los magistrados.

Los letrados en su decisión han tenido en cuenta que las medidas menos gravosas que se acordaron en el marco de la causa contra Rafael Amargo se fueron incumplidas «sistemáticamente», por lo que «el riesgo de fuga se acrecenta, y por tanto conlleva que no pueda adoptarse otra medida menos gravosa distinta de la prisión provisional que lo evite».

«La fecha de juicio es cercana (abril de 2024) y en esas circunstancias y con los incumplimientos reseñados, no puede garantizarse la presencia del acusado en el plenario», ha explicado la Sala en un auto.

Rafael Amargo será juzgado en abril junto a su productor teatral y un socio por la presunta venta de estupefacientes en el barrio de Malasaña, hechos por los que la fiscal solicita una pena de 9 años de cárcel por un presunto delito contra la salud pública.

La Operación Codax contra Rafael Amargo por la venta de droga

Al artista le investiga además el juez de Instrucción número 27 de Madrid por un delito de tráfico de drogas y atentado a la autoridad, a raíz de una denuncia interpuesta el pasado julio por sus vecinos en relación a la presunta venta de droga en su piso de la calle Espíritu Santo de la capital.

Por estos hechos, fue detenido el pasado marzo en Alicante, quedando en libertad provisional. La jueza le impuso la obligación de comparecer quincenalmente en el juzgado y la prohibición de salida del país. Este arresto se suma a la detención del caso que se juzga ahora en la Audiencia de Madrid.

Amargo fue detenido el 1 de diciembre de 2020 junto a su pareja y otras dos personas en el marco de la ‘operación Codax’, cuyo nombre significa cuervo en latín y se apoda así por una imagen de Amargo de su Instagram en la que aparece con unas alas de esta especie de ave.

Tras declarar, los arrestados quedaron en libertad con medidas cautelares como la retirada del pasaporte, la prohibición de salir del territorio nacional y la obligación de acudir cada 15días al juzgado, una medida que el bailaor incumplió agravando su situación de cara al proceso que se le sigue.

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¿Cuál podría ser el futuro de la reina Camila?

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secreto vestido reina Camila
La reina Camila-CASA REAL BRITÁNICA

Los británicos viven un momento de extrema preocupación por la situación que atraviesa la Casa Real Británica. La confirmación por parte de Buckingham Palace sobre el cáncer que padece el rey Carlos III ha hecho que muchos se planteen los diferentes escenarios en los que se podría encontrar la reina Camila.

Tal y como publica el diario ABC,  la respuesta oficial viene de los propios protocolos de la monarquía inglesa. Existe un mecanismo para los casos en los que el jefe de estado no pueda desempeñar sus funciones oficiales.

Para ello hay nombrados unos consejeros de Estado que sustituirían al monarca. Estos son: la reina Camila; Guillermo, príncipe de Gales; Harry, duque de Sussex (distanciados desde hace años y con muy mala prensa tras las duras críticas hacia la Corona);  Andrés, duque de York y la princesa Beatriz, hija de este último, por otra parte, separado de toda vida pública por su relación con el caso del depredador sexual Jeffrey Epstein.

Las opciones de la reina Camila

Carlos III podría nombrar a dos consejeros para que actúen en su nombre, que, todo hace indicar, serán su esposa y su hijo mayor y heredero. Ellos podrían firmar como ‘regentes’ documentos estatales, asistir a reuniones del Consejo Privado y recibir a nuevos embajadores.

Lo que no podrían hacer es ejercer funciones constitucionales como los asuntos de la Commonwealth, la disolución del Parlamento (salvo petición expresa del rey), otorgar títulos nobiliarios y nombrar a un primer ministro.

Si la condición de Carlos III se deteriorara y no pudiera desarrollar su trabajo ni siquiera desde su despacho, se puede establecer una declaración de incapacidad. Para ello tendrían que dar el visto bueno a esta operación al menos tres personas entre la reina Camila, el Alto Canciller de Gran Bretaña (ministro de mayor rango entre los Grandes Oficiales de Estado en Escocia e Inglaterra), la presidenta del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales y el jefe de División y miembro del Consejo Privado.

La otra persona que deberá encargarse de cubrir la agenda del rey es su hijo mayor, Guillermo, si bien este se encuentra con la circunstancia de tener que ocuparse con mayor intensidad de las cuestiones que atañen a su mujer, Kate, acaba de ser operada de una cirugía abdominal y estará de baja dos meses.

Biografía de Camila Parker

Camilla Rosemary Shand, conocida como Camilla Parker Bowles debido a su primer matrimonio y más tarde como la reina Camilla, nació en Londres el 17 de julio de 1947. Estudió en Londres y completó su educación en Suiza y Francia. Nieta de Lord Ashcombe, creció en una finca rural de Sussex, disfrutando del aire libre, de una infancia y una juventud felices al calor de un hogar.

Camilla conoce al príncipe Carlos

La reina Camilla conoció al entonces príncipe de Gales, Carlos, en la década de los años setenta cuando ambos eran veinteañeros. A él le gustó Camilla desde el principio, era simpática, divertida y espontánea, distinta a todas las novias que le adjudicaban. A ella le costó un poco más enamorarse, pero disfrutaba de su compañía y comenzaron una relación. En 1973 rompieron y nunca se supo el motivo quizá ella se agobió al ver que de seguir juntos le esperaría un futuro como consorte real y ella no cumplía con los requisitos que la Casa Real imponía a la prometida del heredero. Camilla Rosemary Shand era católica y no anglicana, era libre, con experiencia en la vida y poco conveniente para el futuro Rey.

Su matrimonio y sus hijos con Andrew Parker Bowles

Carlos de Inglaterra sabía que su posición implicaba ciertos sacrificios que pasaban por encontrar a la princesa perfecta que contentara a todos. Ante ese panorama decidió embarcarse con la Marina Real en una gira por el Caribe. Por su parte, Camilla se reencontró con Andrew Parker Bowles, muy metido en los círculos royals, quien tuvo un romance de juventud con la princesa Ana y jugaba al polo con el entonces heredero. Se casaron en julio de 1973 y tuvieron dos hijos Tom y Laura. El amor se acabó tras 22 años de convivencia y en 1995 se divorciaron.

Mientras, el primogénito de Isabel II encontró a la que a todas luces era la perfecta Princesa de Gales: Diana Spencer, que tenía 19 años cuando se comprometió y provenía de una de las tres familias más nobles del Reino Unido. Se casaron en 1981 y poco después dieron la bienvenida a los príncipes Guillermo y Harry. El matrimonio hizo aguas casi desde el principio y se rompió definitivamente cuando salió a la luz la relación secreta que Carlos había retomado con la ya conocida entonces como Camilla Parker Bowles aunque no se divorciaron hasta 1996.

El accidente de tráfico

Solo un año después, Diana de Gales moría en un accidente de tráfico en París y las posibilidades de que Carlos y Camilla formalizasen su relación eran tan remotas que parecían inexistentes. Reino Unido estaba sumido en un profundo luto por la trágica desaparición de su Princesa y Camilla se convirtió en la villana nacional, en la mujer que tanto había hecho sufrir a su adorada Diana.

Comenzó entonces una campaña de relaciones públicas para dar a Camilla el sitio que Carlos quería darle. En 1999 se publicó la primera imagen pública juntos, a la que siguieron muchas más hasta que el 9 de abril de 2005 cuando él tenía 56 años y ella 57 se casaron por lo civil en el Ayuntamiento de Windsor. Le siguió una bendición en la Capilla de San Jorge del Castillo. Fue así como se convirtió en duquesa de Cornualles y entró, por fin, muchas décadas después en la Familia Real británica.

Durante esos años como esposa del primero en la línea de sucesión al trono se centró en actividades relacionadas con las Fuerzas Armadas, las artes, el feminismo, la violencia doméstica, la osteoporosis -su madre murió víctima de esta enfermedad- y la lucha para erradicar las agresiones sexuales.

Antes de morir y coincidiendo con los 70 años de Isabel II en el trono, la monarca expresó su deseo de que “Camilla sea conocida como Reina consorte mientras continúa con su leal servicio”. Tras el fallecimiento de la soberana británica, Carlos subió al trono de forma automática y meses después se fijó la coronación, en la que Camilla, con 75 años, también sería bendecida, ungida y consagrada junto a su marido con la histórica corona de la reina Mary de Teck.

Fuente: https://www.royal.uk/

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