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VÍDEO| Así se vivió el momento del reventón térmico en el Medusa Festival

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reventón térmico en el Medusa Festival

Cullera (Valencia), 13 ago (OFFICIAL PRESS- EFE).- El sonido de las ambulancias acalló a las cuatro de la mañana el del «techno» que dominaba el recinto del Medusa Festival, donde el vendaval y el polvo había desconcertado primero y cegado después a miles de jóvenes tras una tormenta seca e infernal que les ha marcado ya para siempre.

«¡Esto no es el Medusa, es la película de Jumanji!», gritaban muchos de ellos recordando el caos provocado por un juego maldito que desataba tempestades, liberaba animales y causaba desastres desde la jungla. Pero no era una película, estaban junto a la playa de Cullera y esa tormenta dejó un muerto y cuarenta heridos.

Los «meduseros» esperaban esta edición como agua de mayo pero esta madrugada se marcharon del festival, desalojados por las fuerzas de seguridad, entre lágrimas y muy descontentos con la organización, mientras el camping, con capacidad para 12.000 personas, quedaba sin desalojar pero ofreciendo una imagen de desbordamiento y descontrol.

Los jóvenes se encontraban en pleno auge de la primera jornada grande del festival cuando a las cuatro de la mañana notaron cómo unas gotas de agua y el viento cálido de poniente les impedía ver lo que tenían ante sus ojos, sin llegarse a imaginar que acto seguido se desprendería parte del escenario principal, el letrero de los baños de pago, de la noria y de una de las barras de bebida.

Además, el apagón durante el transcurso de la actuación del DJ Yellow Elow y Brian Van Andel les convenció de que algo no iba bien y empezó a cundir la alarma entre los asistentes. El reventón térmico se había producido.

Reventón térmico en el Medusa Festival

Las ambulancias comenzaron a llegar, las lágrimas y los gritos de desesperación predominaban en el rostro de muchos jóvenes al percatarse de que alguno de sus amigos se encontraba debajo de los carteles que se habían desprendido.

La noria -uno de los reclamos más vistosos de la edición de este año- se paralizó, al igual que el resto de actuaciones que estaban en directo en los otros escenarios, mientras empezaban a formarse aglomeraciones en torno a los heridos.

Los equipos sanitarios no daban abasto; allá donde miraras había equipos del SAMU haciendo reanimaciones cardiopulmonares, entre otras actuaciones, a los afectados, y los equipos de la Guardia Civil actuaron rápidamente pidiendo «por favor» que se desalojara el festival.

«¡Esto no es el Medusa, es la película de Jumanji!»

Pero no todo fue sobre ruedas, pues miles de jóvenes invadían las calles del recinto interno del festival por el nerviosismo que les causaba la situación, impidiendo el paso a las ambulancias y generando más tensión entre las fuerzas de seguridad.

Los jóvenes se encontraban desconcertados y no sabían qué hacer; a quienes estaban alojados en el camping se les obligó a que se fueran a sus tiendas, pero muchos de ellos se encontraron con la sorpresa de que se les habían volado y no tenían dónde estar, y muchos aún están esperando una respuesta por parte de la organización.

Además muchos de ellos no pudieron contener su impotencia, se mostraban descontentos y aseguraban que la organización se había centrado demasiado en los pinchazos -que había centrado el gran despliegue de seguridad de este año en busca de jeringuillas, pinchos y sustancias químicas con que cometerlos- y había dejado a un lado la seguridad de las infraestructuras del recinto.

Y también se les oía gritar: «¡Esto no es el Medusa, esto es Jumanji!», «¡estar tres años esperando para que ahora cancelen el festival!» y, sobre todo, «¡menuda organización de mierda!».

María del Mar Benlloch

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Los empresarios procesados en el caso Erial niegan cualquier vínculo comercial con Zaplana

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El ex jefe de gabinete de Zaplana reconoce que amañó el pliego de privatización de las ITV

Sigue desde Official Press el juicio a Eduardo Zaplana:

Los empresarios procesados en el caso Erial niegan cualquier vínculo comercial con Zaplana

València, 17 abr (EFE).- Los empresarios del sector inmobiliario y hotelero procesados en el caso Erial han negado este miércoles haber mantenido ningún vínculo comercial con el expresident y exministro con el PP Eduardo Zaplana ni haber contribuido a ocultar su patrimonio real, como sospechan el fiscal y los investigadores.

La sexta sesión del juicio ha dado por concluida la fase inicial de toma de declaración de los quince procesados, de modo que a partir del viernes empezarán a comparecer los testigos citados, en primer lugar los investigadores de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.

El empresario del sector hotelero y propietario de cinco salones de peluquería a los que solía acudir Zaplana, Pedro Romero, está acusado de un delito de blanqueo de capitales por el cual se le pide una condena de cinco años de prisión.

Según documentos intervenidos en la causa, una mercantil supuestamente propiedad de Zaplana era partícipe de forma oculta en sociedades inmobiliarias de Romero que fueron adjudicatarias de fincas anexas a Terra Mítica (y en las que se construyó el complejo hotelero Asia Gardens), en Benidorm.

El «marido engañado»

Preguntado sobre este extremo, Romero ha lamentado: «Soy como el marido engañado, el último que se entera, no sabía nada de esto».

En su opinión, las cartas fiducia intervenidas por la UCO (a Francisco Grau, supuesto contable de Zaplana) en las que se hace constar que la mercantil Costera del Glorio (administrada por Barceló pero supuestamente propiedad de Zaplana) era propietaria de parte de sus sociedades «no son ciertas y no hubiesen tenido ningún recorrido».

Sobre el hecho de que aparezcan sus datos personales en esas cartas fiducia ha apuntado: «Creo que alguien quiso mediar en la venta de nuestro hotel (Asia Gardens), que jamás ha estado en venta. Lo que sí salió a subasta fue la deuda que teníamos con Bankia, que la compró un fondo buitre».

Posteriormente, a preguntas de su abogado ha señalado: «No puedo llamar amigo a Zaplana, en todo caso conocido, un cliente distinguido como muchísimos de cualquier ámbito que teníamos en los salones; no he estado en su casa ni él en la mía, no he estado en un restaurante con él, no he colaborado jamás para ocultar parte de sus bienes, por Dios… Jamás».

Cartas fiducias y pagos en metálico

El promotor francés Robert Bataouche, propietario de los áticos que, según el sumario del caso, trató de comprar Eduardo Zaplana a través de sus testaferros ha asegurado que jamas negoció nada con el exministro, sino con el amigo personal de éste Joaquín Barceló, que actuaba en calidad de administrador de las sociedades Costera del Glorio y Medlevante.

El precio pactado de los referidos áticos en documentos oficiales fue de 812.000 euros, pero el fiscal le ha mostrado un documento privado intervenido en la investigación en el que se indica «ático Zaplana» y un precio de 1,2 millones de euros.

Sobre este papel ha dicho que no es suyo, «sino de la comercializadora» de esos inmuebles, y ha negado que percibiese esa diferencia en efectivo.

Preguntado por una reunión en Madrid en la que conversó sobre estos áticos con Zaplana, Bateouche ha explicado que quiso «encontrar una solución» al proceso de embargo bancario al que estuvieron sometidos esos áticos tras la crisis de 2008 y que el exministro intervino por si podía intermediar con el Santander.

El empresario Ángel Salas intervino en la red de empresas que constan en el sumario de Erial en una operación de venta de unas parcelas en Villajoyosa. El fiscal le ha preguntado por una carta fiducia en la que se expone la participación de un socio, cuyo nombre no se revela, en una sociedad en la que él tiene participación, pero este procesado ha negado conocer la existencia de ese documento.

Relación personal afectiva

La exdiputada del PP en Les Corts y amiga de Eduardo Zaplana, Elvira Suanzes, que está acusada de blanqueo, ha negado haber mantenido ningún vínculo comercial o de negocios con las personas físicas o jurídicas de esta causa. «No conozco a nadie que viva en Andorra ni tengo nada que ver con ese país», ha declarado.

Suanzes ha admitido que mantiene una «relación personal afectiva» con Eduardo Zaplana, que conoce a Joaquín Barceló «desde hace más de 20 años» y que su única motivación en los contactos que mantuvo con él (dos correos y tres whatsapp, ha insistido) se debía a que su hermano Saturnino estaba asesorándole con un problema relacionado con una cuenta bloqueada en la banca andorrana BPA.

Su hermano Saturnino Suanzes, procesado que se defiende a sí mismo en esta causa -acusado de blanqueo, se enfrenta a cinco años de prisión-, ha negado haber actuado de intermediario de Zaplana con varios de sus supuestos testaferros.

Ha admitido que trató de ayudar a Barceló con el bloqueo de una de sus cuentas en Andorra, pero que nunca le facturó, ni a él ni a Zaplana, por asesoramiento alguno.

Las dos nuevas confesiones escuchadas este martes en la quinta sesión del juicio por el caso Erial han avalado la existencia de amaños y comisiones ilícitas o «mordidas» en el proceso de privatización de las ITV valencianas y, en consecuencia, han debilitado la defensa del expresident y exministro Eduardo Zaplana.

En primer lugar, el empresario valenciano Vicente Cotino, sobrino del que fue director general de la Policía y presidente de Les Corts Valencianes, Juan Cotino, ha admitido que su difunto tío acordó con el Gobierno valenciano, presidido por Zaplana, el pago de mordidas por el amaño de la privatización de las ITV en favor de Sedesa, una empresa de su familia.

El empresario y acusado en el caso Erial Vicente Cotino, a su llegada al juicio, en una imagen de estos días. EFE/Biel Aliño

Posteriormente, Juan Francisco García, que fue director del gabinete de Eduardo Zaplana en la presidencia de la Generalitat Valenciana y presidió la mesa de contratación de aquel proceso de las ITV, ha confesado que fue Juan Cotino, en presencia de Zaplana, quien se dirigió a él para amañar el pliego.

Atribuyen a Juan Cotino la responsabilidad

Vicente Cotino ha señalado que su tío Juan le dijo en 2005 que había que pagar el acuerdo alcanzado años antes para predeterminar la contratación pública de las ITV, pactada a favor de una de las empresas de su grupo.

«Me dijo que Imison Internacional -empresa constituida en Luxemburgo con 640.000 euros llevados en mano por Juan Cotino cuando era director general de la Policía- era para el acuerdo al que se había llegado en 1997.

Cuando le pregunté para quién era -ese dinero-, me dijo que continuase yo al frente de la compañía durante un tiempo indeterminado», ha declarado.

Según ha descrito, el pago final de esa mordida se realizó mediante la transmisión de la sociedad luxemburguesa en favor de otras dos firmas -Imison y Fenix- que fueron puestas a nombre de Juan Francisco García -ex jefe de gabinete de Zaplana- y Joaquín Barceló -amigo de la infancia del exministro-.

Una mordida del 30 %

La transmisión se hizo en 2005, una vez vendida la sociedad que gestionaba las ITV y obtenidas las plusvalías, y «el precio pactado fue del 30 %», ha explicado Vicente Cotino en el juicio.

«(Juan Cotino) Me dijo que, una vez cerrada la venta -de la sociedad gestora de las ITV- y el dinero estuviese en Luxemburgo, hablase con Juan Francisco García», ha detallado este investigado, que ha admitido que fue Beatriz García Paesa (sobrina del espía Francisco Paesa) la que hizo todas estas gestiones en Luxemburgo.

Esta versión casa con la expuesta por Juan Francisco García, que fue director del gabinete de Eduardo Zaplana en la presidencia de la Generalitat Valenciana y que este martes ha explicado al tribunal que fue Juan Cotino quien le manifestó su interés por esa privatización, en un conversación en presencia de Zaplana.

También ha admitido que fue Cotino, una vez cerrada la adjudicación (en 1997), quien le ofreció un 30 % de los beneficios de la operación (las plusvalías que obtuvo Sedesa con la venta de la firma adjudicataria de la gestión de las ITV), que finalmente obtuvo en 2004 con la transmisión de la titularidad de una empresa radicada en Luxemburgo (Fenix) constituida años antes por los Cotino.

«Alguien» puso a García como beneficiario de la mordida

García, que no ha relacionado en ningún momento a Eduardo Zaplana con la titularidad real de esos fondos obtenidos como comisión ilícita, ha asegurado: «Alguien le diría a Cotino que (Joaquín) Barceló y yo debíamos ser beneficiarios de esas sociedades».

El jefe gabinete en Presidencia del expresident de la Generalitat y exministro Eduardo Zaplana, Juan Francisco García, durante el juicio del caso Erial. EFE/Manuel Bruque

En la sesión de este martes también han declarado como investigados el expresident de la Generalitat José Luis Olivas (PP), el empresario Francisco Pérez «El Gasofa», la que fue secretaria personal de Zaplana, Mitsouko Henríquez, y el empresario Carlos Rodríguez.

Los dos empresarios han negado haber recibido dinero en efectivo de Eduardo Zaplana, tal y como sostiene el fiscal, para pagar el alquiler de yates vacacionales.

Henríquez ha asegurado que solía ir a sacar dinero de cuentas de Zaplana para «pagar gastos o recoger alguna prueba médica» y que también hizo gestiones similares para conocidos del exministro, como Joaquín Barceló, si bien ha negado igualmente las acusaciones de blanqueo que pesan sobre ella.

Olivas, que ya fue condenado por falsedad y delito fiscal por un pago de medio millón de euros recibido por Sedesa por la venta de participaciones de Proyectos Eólicos Valencianos S.A. -accionarada por Endesa (55 %), Sedesa (25 %) y Bancaja (20 %)- a Iberdrola, ha sostenido que ese pago fue por su intermediación en la venta, no por el supuesto amaño de los planes eólicos valencianos.

El supuesto contable de Zaplana dice que al testaferro Barceló «le obligaron a confesar»

València, 11 abr (EFE).- Francisco Grau, el considerado contable o gestor de la supuesta trama corrupta del caso Erial, por la que también se juzga al expresident de la Generalitat y exministro Eduardo Zaplana, ha declarado este jueves que el testaferro Joaquín Barceló, amigo de ambos, le dijo ayer que le «obligaron a confesar».

En la cuarta sesión del juicio del caso Erial, por las supuestas «mordidas» en las adjudicaciones de las ITV valencianas y parques eólicos, Grau ha negado que entregase cinco millones de euros en efectivo a Barceló para que los llevase a Andorra, como explicó ayer el testaferro confeso.

Grau es abogado, asesor fiscal y profesor de Economía en la Universidad de Alicante (fue suspendido, aunque hoy ha dicho que le «tocó jubilarse» cuando fue detenido).

Los investigadores del caso le atribuyen una participación esencial en la estructura societaria diseñada para el retorno a España de fondos ilícitos. Al igual que Joaquín Barceló y Zaplana, pasó cerca de nueve meses en prisión preventiva y el fiscal pide para él una condena de 8 años de prisión por pertenencia a grupo criminal y blanqueo.

Preguntado por el fiscal por si tiene alguna explicación de por qué dijo ayer Barceló que era testaferro de Zaplana y le atribuyó (a Grau) el papel de contable de la trama corrupta ha contestado: «Es una espada de Damocles la que tenemos con la petición de cárcel que ha hecho usted».

«Barceló y yo estuvimos unos meses en una misma celda, sabemos lo que se sufre, además sabemos lo que se sufre cuando estás solo, porque yo luego me fui (a la prisión) de Alicante y él se quedó (en Picassent). En diciembre -2018- me dijo que él no iba a volver a prisión, que iba a hacer lo que hiciese falta para que no volver».

A continuación, ha agregado: «se considera que Zaplana ha perdido ya su reputación y lo que yo pueda decir… pero lo que no he vivido no lo puedo decir, así que yo decido no conformarme. Ayer, cuando acabó la declaración, Barceló me dijo que le habían obligado a hacerlo», es decir, a confesarse responsable de haber actuado como testaferro y gestor de bienes y fondos pertenecientes realmente a Zaplana.

Barceló, amigo íntimo de Zaplana, confiesa su papel de testaferro y apuntala la acusación

València, 10 abr (OFFICIAL PRESS-EFE).-Joaquín Barceló, uno de los amigos más cercanos al expresident de la Generalitat y exministro Eduardo Zaplana, ha confesado este miércoles en el juicio del caso Erial que fue su testaferro y que puso su firma en Luxemburgo para apropiarse, en nombre de Zaplana, del dinero que abonaron los empresarios Vicente y José Cotino por la «mordida» de la privatización de las ITV valencianas.

El fiscal pide para Barceló una condena de 8 años de prisión por pertenencia a grupo criminal y blanqueo en este juicio sobre supuestas «mordidas» en las adjudicaciones de las ITV valencianas y de parques eólicos.

Al inicio de la tercera sesión del juicio, el fiscal le ha preguntado que si era testaferro de Zaplana y Barceló ha contestado: «Sí, me pedía favores y lo hacía, si eso se llama testaferro, pues testaferro, qué quiere que le diga».

Utilizado sí, defraudado no

Barceló, alias ‘Pachano’ para el resto de amigos que comparten banquillo con él, ha admitido sentirse «utilizado», aunque «no defraudado» por Zaplana. «Me ha utilizado para todo esto y se lo he hecho y punto. Siempre lo he hecho pensando que las cosas eran lícitas, era mi amigo, me lo pedía y se lo hacía. Era muy atrevido, pero sí», ha afirmado antes de agregar que lo hizo sin obtener beneficio alguno.

En sus respuestas al fiscal ha reconocido que, por orden de Zaplana, viajó a Luxemburgo junto a los hermanos Vicente y José Cotino (dueños de la firma Sedesa y sobrinos del difunto ex director general de la Policía y expresidente de Les Corts Valencianes, Juan Cotino) para poner a su nombre la empresa Imison, que años antes había creado Juan Cotino -con la colaboración de Beatriz García Paesa, sobrina del espía Francisco Paesa- por la «mordida» de la privatización de las ITV.

«Primero estuve convencido de que el dinero era totalmente lícito, pero luego me empezó a oler mal…, las ITV… adjudicaciones públicas… no vi claro que era delictivo, pero me mosqueé», ha asegurado.

Zaplana estaba en política y no podía

Barceló ha explicado al fiscal que Zaplana le dijo que se había encontrado con un dinero que no esperaba: «me dijo que eran 2,5 millones de euros, y que si me podía hacer cargo de él, porque él estaba en política y no podía. Me dijo que era una operación transparente y lícita y lo hice por amistad».

«Fuimos a Luxemburgo en un avión privado con los hermanos Cotino (Vicente y José, dueños de la firma Sedesa). Allí nos entrevistamos con Beatriz García Paesa y firmé un papel. Me enteré de que en esa cuenta no había 2,5 millones sino 6,5 cuando entró la UCO en mi casa», ha agregado.

También ha asegurado que recibió cinco millones de euros del considerado contable de la trama, Francisco Grau, que «realmente pertenecían a Eduardo Zaplana», con la instrucción de que los llevase a Andorra.

Dinero que «contaminó» sus cuentas

«Ese dinero pasó sin mi permiso a una cuenta que tenía en la banca BPA con 90.000 euros y la ‘contaminó’, de modo que quedó inmovilizada porque no se pudieron justificar esos ingresos.

Grau vino conmigo a Andorra para ayudarme, pero no lo logró», ha declarado, y posteriormente «intervino Saturnino Suances», otro de los procesados, que se representa a sí mismo en el juicio.

Barceló ha admitido también que firmó operaciones inmobiliarias dirigidas realmente por Zaplana a través de las sociedades Medlevante, Costera del Glorio y Gesdesarrollos, que fueron vehículos para regresar a España los fondos depositados inicialmente en Luxemburgo.

A través de estad firmas se adquirieron una parcela en Somosaguas (La Finca), un piso en la calle Núñez de Balboa de Madrid, unos áticos en Altea (Alicante) y un barco.

«Yo no di ninguna orden económica, yo solo firmaba. Confiaba plenamente en Grau, hacía lo que me decía siempre sin rechistar», ha insistido.

No pregunté de dónde sacaba el dinero

Para la adquisición de la referida vivienda en el centro de Madrid abonó 100.000 euros en efectivo que le facilitó Zaplana.

«No le pregunté de dónde lo sacaba», ha asegurado.

Este acusado ha referido un momento de desacuerdo con el exministro cuando éste le pasó para que firmase -junto con su mujer- un documento en el que debía admitir que mantenía una deuda de 500.000 euros con Zaplana y que, por tanto, el piso de Núñez de Balboa pasaría a su propiedad o a quien él designase.

«Mi mujer se negó a firmarlo porque no era cierto».

Barceló ha respondido únicamente a las preguntas del fiscal, dado que su letrado ha optado por no formular ninguna y se ha negado a responder al resto de las defensas.

No obstante, el tribunal ha permitido que los letrados que quisieran leyesen sus preguntas «a efecto de dejar constancia de posibles contradicciones», a pesar de la oposición del fiscal.

Zaplana ve «evidente» que alguien miente

A la salida del juzgado y ser preguntado por la confesión de Barceló, Zaplana ha señalado que ve «evidente» que alguien está mintiendo y ha admitido que se esperaba este testimonio. «No creo que haya sorprendido a nadie, estas conformidades que nadie reconoce las sabemos desde hace mucho tiempo», ha precisado.

Preguntado por si se siente defraudado por el que ha sido su amigo desde la infancia, Zaplana ha agregado: «esto no es cuestión de sentimientos, sino de decir la verdad», y no cree necesario cambiar de estrategia de defensa. «¿Por qué tendría que hacerlo», se ha preguntado finalmente.

La declaración de Zaplana: «Nunca he tenido dinero fuera de España»

El exministro y expresident de la Generalitat Eduardo Zaplana ha asegurado no conocer o ha dado explicaciones alternativas a las supuestas evidencias de titularidad velada de bienes y fondos que le ha presentado el fiscal anticorrupción.

Preguntado por el uso de viviendas, yates e incluso avionetas, Zaplana ha explicado que la titularidad de las mismas siempre era de amigos o conocidos y que, o bien se las cedían gratuitamente, o bien las arrendaba.

Ha sido el caso de las travesías que realizó en las embarcaciones o avionetas del empresario Carlos Rodríguez Mondedeu, también procesado en esta causa, o la vivienda de la calle Núñez de Balboa de Madrid que disfrutó durante un tiempo y que, según ha asegurado, era de su amigo Joaquín Barceló.

«Hice gestiones para él (Mondedeu) siempre fuera del ámbito político a partir de 2008», ha subrayado.

La documentación de su secretaria

Preguntado por el motivo por el cuál su secretaria personal tenía documentación sobre el embargo de una de esas embarcaciones -propiedad de Mondedeu- ha señalado que en el puerto sabían de su relación personal y, ante la imposibilidad de localizar al empresario le informaron a él.

Sin embargo, posteriormente no ha explicado el motivo por el cual apareció en el despacho de su asesor el contrato de alquiler de un barco entre este empresario y su amigo Joaquín Barceló.

A preguntas del fiscal ha negado igualmente haber sido el beneficiario de operaciones inmobiliarias en Madrid (terrenos en La Finca y un piso en Núñez de Balboa) que se canalizaron a través de la firma Costera del Glorio, una empresa regentada por Barceló pero que, según la UCO, sirvió a Zaplana para ocultar sus bienes.

«Me arrepiento de no haber hecho yo esas operaciones, pero entonces necesitaba vivir cerca de un hospital», ha señalado Zaplana en relación a su enfermedad oncológica.

Uno de los momentos anecdóticos de su declaración se ha producido cuando el fiscal le ha preguntado por qué usaba siempre el montacargas para acceder desde el garaje de Núñez de Balboa a su vivienda.

«Lo tenía en la puerta del coche. Para ir al ascensor había que subir al primer piso. ¿Qué ocultación puede haber por mi parte si había escoltas esperando mientras estaba en casa?», ha señalado el exministro.

Sobre el disfrute personal de varios vehículos abonados igualmente por la empresa Costera del Glorio, Zaplana ha explicado que, en un momento de «apuro económico», su amigo Joaquín Barceló le prestó dinero para la compra de dos coches y que liquidó esa deuda «hasta la última peseta» en 2010.

Zaplana rechaza las supuestas evidencias de titularidad velada de bienes y fondos

Zaplana ha interpelado directamente al fiscal en varias ocasiones.

«¿Por qué no me preocupé de materializar todos esos supuestos fondos a pesar de mi enfermedad, a pesar de haber dejado la política?» y posteriormente ha insistido, al ser preguntado por una operación infructuosa en la ampliación del puerto deportivo de Altea.

«¿Si el dinero ya estaba en España, en el Banco Sabadell, y era mío, por qué se lo lleva de nuevo Belhot -supuesto testaferro- a sus cuentas?».

En todo momento el expresident ha ofrecido explicaciones a las preguntas del fiscal, salvo algunas excepciones, como cuando ha sido preguntado por el testamento de Joaquín Barceló y su mujer, en el que dejaron constancia de que existía una participación velada de otra persona en determinadas sociedades que ambos tienen a su nombre.

Cuatro horas de interrogatorio a Zaplana

El interrogatorio a Zaplana por parte del fiscal se ha prolongado durante cerca de 4 horas y «ha sido tan extenso y clarificador», en opinión del abogado del exportavoz del Gobierno, que no ha sido necesario formular ninguna pregunta más.

Tampoco han preguntado nada los letrados de los amigos y considerados testaferros de Zaplana, alguno de los cuales podría haber alcanzado algún acuerdo con la Fiscalía. El primero de ellos, Joaquín Barceló, declara este miércoles.

El letrado del exministro, el exfiscal Daniel Campos, ha intentado sin éxito al inicio de la sesión que su cliente declarase el último.

En su exposición, Campos ha afirmado: «aunque formalmente no ha habido ninguna conformidad, parece que es de dominio público que hay un acuerdo con alguno de los acusados», de modo que «por fijar el debate», consideraba beneficioso para los intereses de Zaplana que declarase en último lugar, algo que no ha logrado.

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