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Ritual para fin de año
Publicado
hace 11 mesesen
Llega una de las noches más especiales y por ello os damos las claves del ritual para fin de año. La Nochevieja es para muchos un momento muy especial y con el que hay que tener en cuenta muchos aspectos para conseguir la buena suerte en el año que comienza. Estos son algunos de los ‘rituales’ más conocidos para conseguir ese buen augurio.
Si tu objetivo es que el 2025 sea un gran año, las siguientes tradiciones y rituales prometen ser garantía de buena suerte y pueden ayudarte. Toma nota:
Antes de convocar a las buenas vibraciones, es preciso limpiar el ambiente para recibirlas. Muchos confían en que las escobas son el instrumento adecuado para esta tarea. ¿Cómo? Muy fácil, hay que barrer toda la casa y arrojar por la puerta la suciedad (jamás debe levantarse el polvo y tirarlo a la basura dentro del hogar). Así se eliminan todo lo negativo del año que termina.
Algunos practican una versión un poquito más sofisticada de este ritual. Primero esparcen sal en todos los rincones -en general lo hacen el 23 o el 30 de diciembre- para que absorba las malas energías. Luego, el día de Nochebuena o de Nochevieja, la barren a conciencia arrastrándola hacia afuera.
Existe otra variante similar: echar un cubo de agua por la puerta de la calle hacia afuera para que se lleve todo lo malo.
Las velas de colores amarillo y ocre ayudan a atraer la abundancia, en todo sentido. Las velas de color azul y celeste atraen la paz y la armonía, las verdes atraen la salud, mientras que las de color rojo atraen el amor y la pasión. Las velas blancas son consideradas de limpieza y ayudan a atraer la claridad y la iluminación en los proyectos. Las velas naranjas, por su parte, colaboran en atraer la inteligencia y el éxito en el trabajo, negocio, y futuros proyectos de trabajo.
No olvidaros incluirlas en los centros de mesa. Y recordar que, a la medianoche, al menos una vela debe estar encendida.
No hay un acuerdo total acerca de si debe ser rosa o roja, pero lo que está claro es que debe ser nueva y te la debe regalar una amiga, un amigo, o un familiar el 24 de diciembre y debéis estrenarla el 25.
Es una costumbre importada de España que se ha difundido mucho. Al tragar cada uva (hay quienes usan pasas) debes pedir un deseo. La gracia es hacerlo sincronizado con las campanadas que marcan las 12 de la noche del 31 de diciembre.
Ni se os ocurra levantar la copa con la mano izquierda. ¡Aunque seáis zurdo, hacerlo con la mano derecha o tendréis mala suerte! Para mayor efectividad, dar tres saltitos mientras con el pie derecho durante el chin-chin.
Otra costumbre para espantar la mala onda y atraer energía positiva consiste en estrenar copas nuevas cada año: primero se brinda con las viejas, a continuación se las arroja al piso para que rompan y luego se vuelve a brindar con las nuevas. Hay que usarlas todo el año y en el siguiente 31 de diciembre hay que usar esas mismas para repetir el ritual.
Para evitar penas de amor, conseguir pareja o dar un avance hacia algo más formal en la actual relación, os recomiendo vestir ropa interior amarilla o que lleve un toque de amarillo. Y os la debéis de poner al revés y después de la medianoche darle vuelta y usarla del derecho.
Si lo que queréis es olvidar de una vez por todas a ese chico o chica que os abandonó y os dejó mal dejar toda la Nochebuena un recipiente grande con agua en la ventana, el balcón o el patio. Después de las doce, lo tiráis fuera de casa.
Para las solteras: coger hojas de albahaca y colocarlas debajo de la almohada: el sueño de esa noche tendréis como protagonista al hombre que os espera.
Hay quienes aseguran que la clave es comer lentejas: en guiso, en ensalada, solas… Lo importante es la cantidad. Cuantas más devores, más posibilidad tendrás de que la economía te sonría en el nuevo año. (Eso sí, también crecen las posibilidades de conseguir un fuerte dolor de estómago). Una variante es guardarlas en el bolsillo y arrojarlas sobre el hombro después de las 12 de la noche.
Otro truco que no falla: Esconder siete monedas doradas debajo del arbolito de Navidad. Tradicionalmente debían ser de oro, hoy con cumplir el requisito del color parece que alcanza. ¿El colmo? Hay quienes prefieren ocultar unos medallones de chocolate con cubierta dorada que asemejan monedas. Así no sólo piden billetes en abundancia, sino también dulzura.
Algunos recomiendan sentarse sobre dinero durante la cena de Navidad o de Nochebuena.
Si queréis algo más aromático, haced una mezcla de esencia de vainilla con canela en polvo y antes de la medianoche del 31 de diciembre lavaros las manos usando la preparación.
Pues sacar las maletas y dar una vuelta por toda la casa (o alrededor de la manzana) para ayudar a que vuestro deseo se cumpla.
Beberos un vaso de leche justo a las 12 de la noche del 31 de diciembre.
Poned tres hojas de laurel en vuestro zapato el 31 de diciembre. Y al día siguiente debéis quemarlas.
Publicado
hace 7 horasen
30 noviembre, 2025
La magia de la Navidad se mantiene principalmente a la ilusión que millones de niños depositan en Papá Noel y /o los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, aproximadamente a partir de los siete años, los niños empiezan a pensar de manera abstracta y son capaces de sacar conclusiones lógicas acerca de quién deja los regalos debajo del árbol de Navidad o junto al Belén. Ya sea que sus padres les hayan contado la historia de Papá Noel o de los Reyes Magos, o ambas, llega un momento en la infancia en el que la propia madurez hace que se cuestionen la veracidad sobre ellas. Pero, ¿a qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad? Os lo explicamos.
¿Cómo es posible que un gordinflón en trineo o que tres ancianos repartan juguetes en una sola noche a todos los niños del mundo? Empieza a resultarles ilógico, y por más que los padres deseen mantener la ilusión de sus hijos unos años más, hay muchos niños que conocen la verdad sobre los regalos de Navidad, pero siguen el juego.
Se enteran porque a otro niño se le ha escapado en el colegio, porque oyen una conversación, porque tienen hermanos mayores, porque han descubierto a sus padres envolviendo regalos, porque les picaba la curiosidad y lo buscaron en Internet.
Puede que no sea de repente, pero sí que empiecen a descubrir que hay piezas que no acaban de encajarles. Se van enterando de algunas cosas que no tienen sentido, pero prefieren no profundizar, por si acaso este año no caen regalos o la Navidad tiene menos magia.
Según el informe «Infancia y Maternidad» realizado por Chicco, a los siete años casi un 40 por ciento de niños españoles han descubierto ‘la verdad’ sobre la Navidad, aunque tan sólo un 25 por ciento lo hace público.
La media de edad en la que los niños conocen ‘la verdad’ es a los ocho años, etapa en la que ya un 70 por ciento de los niños son conscientes de ello y lo dicen abiertamente. En general, en algún momento entre los 7 y los 12 años, todos los niños acaban descubriendo la verdad, o la mentira, como más os guste.
Hay niños que empiezan a sospechar pero en realidad prefieren no reconocerlo todavía, eligen mantenerse un tiempo más en la creencia aunque no lo tengan tan claro. También hay niños que tienen confirmada la historia pero se siguen haciendo los distraídos, muchas veces por no desilusionar a sus propios padres, creándose un engaño inverso.
Sin embargo, esta disposición a «seguir el juego» que tienen algunos niños no debe ser visto como algo negativo. Hay investigaciones que demuestran que estos niños tienen habilidades mejor desarrolladas en la lógica y el razonamiento.
Cuando el niño comience a cuestionarse la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos, pregúntale qué sabe, déjale que se exprese y podrás saber hasta dónde conoce sobre la historia. Si crees que ha llegado el momento de decir la verdad es conveniente tener una conversación honesta con ellos, explicándoles por qué se mantuvo vivo el mito y que en realidad no había una intención deliberada de engaño. Aquí te dejamos una opción para contarles la verdad sin romper esa ‘magia’ que envuelve a la Navidad y que les traiciona la ilusión.
Una preocupación común es si descubrir la verdad, erosionará de alguna manera la confianza de los niños en sus padres. ¿Pueden vivirlo como un engaño? Hay niños que tienen tan internalizada la historia que no pueden creer que no sea verdad y se enfadan muchísimo.
Pero aunque es una posibilidad, no es algo irreversible. No hay evidencia científica de daños psicológicos en adultos porque se les haya mentido sobre los regalos cuando eran pequeños.
Es importante transmitirles que hemos querido mantener en ellos la ilusión de la Navidad mientras eran pequeños, una ilusión que ahora no ha desaparecido. Ha cambiado, pero seguimos manteniéndola porque la verdadera magia de la Navidad va más allá de quién traiga los regalos, y de los regalos en sí mismos.
Pueden seguir escribiendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos si les apetece, y continuar con las tradiciones navideñas propias de estas fechas o como se haya elegido celebrar la Navidad en la familia.
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