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Cultura

Los secretos del Mercado Central de València

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En la plaza ciudad de Brujas se encuentra una de las más hermosas y espectaculares estampas de València. En ese enclave, se alza una de las obras de arte más espectaculares del modernismo valenciano, el Mercado Central. Compitiendo en belleza con la Iglesia de los Santos Juanes y La Lonja, esta «catedral» de metal, vidrio y piedra, además de ser el mercado de productos fresco más grande de Europa, esconde muchos secretos y leyendas.

Y es que esta zona de la ciudad, reservada como emplazamiento de tradición comercial desde la época de la «Balansiya» (Valencia) musulmana, ofrece en su cielo una de las más bonitas historias.

Sobre sus cúpulas se elevan totalmente integradas en el paisaje dos veletas. La primera, situada sobre la zona de la pescadería es una veleta con forma de pez espada que parece marcar el lugar de los productos del mar.

Sobre otra de sus bóvedas nos encontramos con el alma del edificio, la famosa Cotorra del Mercat que se alza sobre una corona real.

Pero si os fijáis bien no son las únicas veletas que decoran el cielo de esta singular plaza. En la iglesia de los Santos Juanes, admirando la ciudad,  tenemos «el Pardal de Sant Joan».

Según cuenta la leyenda la Cotorra del Mercat hace alusión a los chismes y cotilleos. La algarabía de las gentes que allí acudían a vender y a comprar era sinónimo de vida y alegría en todos sus sentidos. Por contra, el Pardal de Sant Joan alude a todo lo opuesto, a la vida espiritual que representaba los valores del edificio eclesiástico.

Esta historia quedó reflejada en multitud se sainetes y obras populares valencianas que reflejan a la perfección este contrapunto entre lo que significaba lo mundano y lo divino. La Cotorra le contaba con diálogos picantes llenos de dobles sentidos todo lo que escuchaba y sucedía en el interior del bazar al Pardal de Sant Joan, desde citas amorosas, cotilleos pasando por un sinfín de historias pícaras.

Otra historia más reciente y curiosa tiene que ver en esta ocasión con los sótanos del mercado. Una leyenda que ha circulado durante años cuenta que cuando llegaba la noche y cesaba el trasiego de personas, en el silencio, se oía unos rugidos en el subsuelo del edificio. De esa manera comenzó la leyenda del cocodrilo del Mercat. Incluso hubo gente que aseguró haberlo visto.

 

Cultura

Las Fallas Duc de Gaeta-Pobla de Farnals, Plaza La Cruz-Los Ángeles y Exposición, ganadoras del concurso de “Cruces de Mayo”

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AVAN

València 4 may. (AVAN).- Las comisiones falleras Duc de Gaeta-Pobla de Farnals, Plaza La Cruz – Los Ángeles (Canyamelar) y Exposición han obtenido el primer, segundo y tercer premio, respectivamente, del concurso de “Cruces de Mayo” organizado y convocado por la asociación Lo Rat Penat en colaboración con el Ayuntamiento de Valencia.

En total, este año han participado en el concurso 40 cruces de las 42 inscritas ya que dos fueron eliminadas al no estar plantadas cuando pasó el Jurado, han indicado desde la organización.

Igualmente, el Jurado ha decidido “por su calidad, méritos y originalidad” conceder una mención honorífica a las “Cruces de Mayo” de la Junta de Festes Verge dels Desamparats de Patraix: la Comissió de Festes Creu de Mislata; las fiestas en honor del Santísimo Cristo de Nazaret; y las Fallas Gayano Lluch, Lo Rat Penat y Camí Nou de Picanya – Nicolau Primitiu – Gómez Serrano.

Cada año participan en este concurso decenas de asociaciones culturales, comisiones festivas, parroquias, colegios y diversas entidades valencianas que elaboran sus “Cruces de Mayo” con flores naturales y frescas, adornadas con flores secas, plantas, piedras, juegos de agua y luz, y las instalan en las calles de la ciudad de Valencia y en otras localidades de la diócesis.

La instalación de las “Cruces de Mayo” tiene su origen en la Edad Media cuando se empezó a conmemorar el hallazgo de la cruz de Jesucristo en el siglo IV por Santa Elena, madre del emperador Constantino, según fuentes del Archivo Diocesano de Religiosidad Popular.

La fecha de la instalación de las tradicionales “Cruces de mayo” no se corresponde, sin embargo, con el día en el que el actual calendario litúrgico celebra “la fiesta de la Santa Cruz”, el 14 de septiembre, sino que mantiene la antigua dedicación del 3 de mayo, cuando se celebraba “la fiesta de la Invención de la Cruz”.

 

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