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TIPS Y BELLEZA

¿Son saludables las dietas vegetarianas?

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¿Son saludables las dietas vegetarianas?

A pesar de que hay personas que se pasan al veganismo para adelgazar o que eligen alimentos o preparaciones vegetarianas para cuidar su alimentación y salud con su consumo. Sin embargo, una dieta vegetariana no es garantía de dieta sana, sino que requiere también sus cuidados.

¿Son saludables las dietas vegetarianas?

No todo plato o alimento vegetariano es sano

En primer lugar, debemos saber que es un error pensar que todo plato o alimento vegetariano es sano, pues así como hay alimentos de origen animal de mala calidad nutricional, también los encontramos en el mundo vegano.

Por ejemplo: las leches vegetales o yogures veganos no siempre son mejores que la leche de vaca, pues éstas pueden tener una cantidad considerable de azúcares añadidos y a veces, sodio que casi sin darnos cuenta ingresamos al organismo.

Asimismo, las patatas fritas de bolsa y muchos otros snacks o aperitivos comerciales como pueden ser aquellos a base de maíz, son totalmente vegetarianos pero contienen gran cantidad de calorías, sodio y grasas de mala calidad debido a la fritura que les da origen.

La bollería industrial y muchas galletas comerciales también son vegetarianas y sin embargo, no ofrecen buenos nutrientes al organismo sino que son una bomba de calorías, grasas y azúcares.

Por último, la comida vegetariana de un restaurante tampoco es garantía de plato más sano o ligero que otro, pues como siempre se dice, la comida comprada fuera de casa tiene más calorías y peor calidad nutricional que la que podemos crear con nuestras propias manos.

De hecho, una lasaña vegetariana por ejemplo puede tener más grasas y calorías que un filete de pescado al papillote con ensalada.

Una buena planificación es la clave

Dado que los alimentos y comidas vegetarianas no son siempre de buena calidad nutricional, como tampoco lo es una dieta omnívora, es fundamental si se quiere comer más sano planificar adecuadamente la alimentación que se lleva.

Es decir, con una dieta vegetariana también podemos comer mal e incluso, ganar peso. Asimismo, podemos colocar en riesgo de carencias alimentarias a nuestro cuerpo y así, condicionar la salud.

Por ello, si lo que buscamos es adelgazar o simplemente, cuidar el organismo y mejorar nuestra estética pasándonos a una dieta vegetariana, es clave planificar la misma correctamente.

Tal como se debería hacer con una alimentación omnívora, sin gluten o de otro tipo, una dieta vegetariana debe planificarse bien para no caer en déficits ni en excesos y así, lograr una alimentación que realmente beneficie la salud.

Consejo estrella: elige menos procesados

Si como regla general de la dieta vegetariana se sigue este consejo, sin duda se logrará una alimentación de mejor calidad, pues con menos procesados en la mesa se reducirán considerablemente grasas, calorías, sodio y azúcares.

Además, este hecho obligará a escoger más alimentos frescos, sin etiquetas, colmados de fibra, agua, vitaminas y minerales que nutren al organismo de verdad y  que pueden hacer embellecer sanamente.

Es importante recordar que si se ha empezado una dieta vegetariana para comer más sano, ésta no siempre es garantía de mejor alimentación y que se puede lograr planificando correctamente y eliminando alimentos procesados de la misma.

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso
Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

Viajar hacia adentro ya no es una idea etérea asociada únicamente a prácticas espirituales. Es una respuesta concreta a una realidad evidente: estamos cansados de un cansancio que no se soluciona durmiendo más horas.

En este contexto, propuestas como un retiro wellness estructurado y con base profesional han dejado de ser algo alternativo para convertirse en una herramienta real de salud preventiva. El descanso está cambiando de significado, y con él, nuestra manera de viajar.

Durante años entendimos las vacaciones como una vía de escape. Cambiar de entorno era suficiente. Hoy sabemos que no siempre lo es. Podemos pasar una semana en un destino paradisíaco y volver con la sensación de no haber descansado de verdad. El cuerpo regresa a casa, pero la mente nunca se fue.

El agotamiento silencioso de la vida moderna

El problema no es solo la carga de trabajo. Es el ritmo constante de estímulos, la hiperconectividad, la dificultad para sostener la atención en una sola cosa. Nuestro sistema nervioso vive en un estado de activación permanente que termina afectando al sueño, a la digestión, al estado de ánimo y a la capacidad de concentración.

Muchos pacientes y lectores con los que trabajo describen la misma sensación: “no paro, pero tampoco avanzo”. Se sienten funcionales, pero no vitales. Cumplen con sus responsabilidades, pero han perdido energía y claridad.

Viajar hacia adentro surge precisamente como antídoto frente a esta inercia. No propone hacer más cosas, sino hacer una pausa consciente. Y esa pausa, cuando está bien guiada, tiene efectos medibles en la salud.

De la evasión a la regulación del sistema nervioso

El verdadero descanso no depende solo del entorno, sino del estado fisiológico en el que nos encontramos. Si el sistema nervioso está en modo alerta, el cuerpo no activa sus mecanismos de reparación.

Por eso, las experiencias de bienestar bien diseñadas incorporan técnicas que favorecen la regulación: respiración consciente, actividad física adaptada, hidroterapia, contacto con la naturaleza y asesoramiento nutricional. No son elementos decorativos, son intervenciones que influyen directamente en procesos hormonales y metabólicos.

Cuando reducimos el estrés sostenido, mejora la calidad del sueño, se estabiliza el apetito y disminuyen los niveles de inflamación asociados al estilo de vida moderno. No es una percepción subjetiva, es fisiología.

El auge del turismo de bienestar con base científica

El crecimiento del turismo de bienestar responde a una demanda cada vez más informada. El viajero actual no busca promesas vacías, busca credibilidad. Quiere saber quién está detrás del programa, qué formación tiene el equipo y cuál es el enfoque terapéutico.

Aquí es donde se produce la diferencia entre una escapada relajante y una experiencia transformadora. Un programa serio parte de una evaluación individualizada y establece objetivos realistas. Puede centrarse en pérdida de peso, detoxificación, mejora metabólica, gestión del estrés o prevención del envejecimiento prematuro, pero siempre desde un enfoque integrativo.

En España contamos con referentes consolidados en este ámbito. Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, en Benicasim, es uno de los espacios que mejor representa esta evolución del sector. Con una larga trayectoria en el campo del bienestar, combina la experiencia clínica con la hospitalidad de un hotel especializado. Su propuesta no gira en torno a modas, sino a programas estructurados que integran medicina preventiva, nutrición clínica, actividad física personalizada y terapias basadas en el medio marino.

La talasoterapia, uno de sus pilares, no es solo una experiencia sensorial. El uso terapéutico del agua de mar y del entorno marítimo tiene efectos contrastados sobre la circulación, la relajación muscular y la regulación del estrés. A ello se suman tratamientos estéticos y servicios de medicina integrativa que completan un abordaje verdaderamente multidisciplinar.

Viajar hacia adentro es aprender a escucharse

Uno de los cambios más profundos que se producen en este tipo de experiencias es la recuperación de la escucha corporal. Muchas personas llegan desconectadas de señales básicas como el hambre real, la saciedad o el cansancio auténtico.

Cuando se crea un entorno protegido, sin prisas ni estímulos constantes, esas señales vuelven a aparecer. El descanso se vuelve más profundo. La digestión mejora. La mente deja de saltar de un pensamiento a otro con tanta intensidad.

No se trata de aislarse del mundo, sino de generar un espacio temporal donde priorizar la salud. Esa es la diferencia esencial. El viaje deja de ser un paréntesis y se convierte en un punto de inflexión.

Beneficios que trascienden la estancia

Los efectos de viajar hacia adentro no se limitan a los días de estancia. Cuando el proceso está bien acompañado, la persona regresa con herramientas concretas.

Aprende a estructurar mejor sus comidas.
Comprende la importancia del descanso nocturno.
Integra rutinas de movimiento realistas.
Identifica con mayor claridad las fuentes de estrés.

Este aprendizaje es clave para cumplir con los principios de la salud preventiva. No hablamos de soluciones mágicas, sino de educación y coherencia. Esa es la base de cualquier mejora sostenible.

El nuevo lujo es la energía

En el pasado, el lujo estaba asociado a la exclusividad material. Hoy, el verdadero lujo es tener energía al final del día. Es dormir profundamente. Es levantarse con claridad mental.

Viajar hacia adentro redefine el descanso porque lo vincula con resultados tangibles: equilibrio emocional, mejora metabólica, regulación del estrés. Es una inversión en calidad de vida.

El perfil del viajero también está cambiando. Ya no busca solo experiencias para contar, sino estados internos que sostener. Quiere volver distinto, no solo con recuerdos, sino con mayor estabilidad y bienestar.

Una tendencia que ha llegado para quedarse

No estamos ante una moda pasajera. El aumento de problemas relacionados con el estrés, el insomnio y los desequilibrios metabólicos hace que la prevención cobre cada vez más relevancia. En este escenario, el turismo de bienestar se posiciona como una herramienta complementaria a la atención sanitaria tradicional.

Viajar hacia adentro es, en esencia, un acto de responsabilidad personal. Implica reconocer que el descanso no es un premio ocasional, sino una necesidad biológica. Y que dedicar tiempo a regular el cuerpo y la mente no es un lujo superficial, sino una decisión estratégica.

El viaje más transformador no siempre exige recorrer grandes distancias. A veces basta con elegir un entorno adecuado, un equipo profesional cualificado y la disposición sincera de parar. Cuando eso ocurre, el descanso deja de ser una pausa y se convierte en un nuevo punto de partida.

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